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G20 y el impuesto Robin Hood

Oxfam apoya imponer el impuesto a las transacciones financieras, para destinar los beneficios a los países pobres.

15-06-2012, 10:00:51 AM

Twitter: @smilovitz

La posibilidad de gravar las transacciones financieras es vista como un recurso urgente por algunos sectores sociales, que conocen la necesidad apremiante de ciertos gobiernos endeudados para recaudar más impuestos. Sin embargo, las consecuencias de el denominado impuesto Robin Hood pueden acarrear un desvío de las inversiones internacionales hacia países que no cobren dicho impuesto. 

La discusión se da en el marco de la Cumbre del G20 en Los Cabos, Baja California, y de la reunión de Río de Janeiro, que comienza hoy en Brasil. En medio de la crisis de deuda de la zona euro, que tiene a los mercados en vilo y a los precios de los alimentos y de las materias primas en un ambiente muy volátil. Pero también supone una amenaza directa para los países más pobres del mundo, que, en ocasiones, dependen de los fondos de ayuda al desarrollo (FAD) o de las importaciones de países europeos para sobrevivir, como es el caso del Sahel, en África, y de otros países que viven al borde de una crisis alimentaria. 

El riesgo de perder a Europa

Según estudios de la ONG Oxfam, la desintegración de la zona euro le costaría 30 mil millones de dólares (mdd) en pérdidas de relaciones comerciales e inversión extranjera a los países más pobres. La ONG apoya las medidas de austeridad en la zona euro, pero rechaza políticas que incentiven el crecimiento -que son las políticas que se han acordado tras la Cumbre de Los Cabos-, porque éstas requieren que la comunidad internacional destine más fondos para reflotar las economías de los países europeos, a costa de desviar recursos para los países pobres.

Si la Unión Europea se desintegra, o deja de importar “Muchos países pobres se verían arrastrados a un círculo vicioso de bajos ingresos por exportaciones”, señala Oxfam, lo que provocaría que los recursos que estos países destinan a salud, educación o alimentos sufrieran aún más presiones. 

Según la ONG, si la zona euro se desintegra se perderán 30 mil mdd en los países más pobres, el equivalente al 25% del total del presupuesto mundial destinado a ayuda humanitaria. La organización justifica esta cifra al señalar una desinversión -sobre todo en África central y del sur-, de 10 mil mdd, además de una reducción de exportaciones desde esa zona del mundo hacia la UE, estimada en cerca de 20 mil mdd. 

Existe un precedente para dicha proyección. En 2009, el valor total de las exportaciones de los países africanos centrales y del sur hacia Europa cayó 30%, lo que representó una pérdida de 10 mil mdd en las economías más pobres. En paralelo, el  PIB real de la zona euro cayó un 4%. Pero, según un estudio de ING, el PIB de la zona euro puede caer 8.9% en 2013 si se desintegra la unión monetaria.

¿Qué propone el tercer sector?

El tercer sector -las ONG- apuestan por un nuevo impuesto a las transacciones financieras (ITF, conocido como el impuesto Robin Hood), que sería destinado a fondos de ayuda al desarrollo y a mitigar los efectos del cambio climático, pues cada año millones de personas pierden sus cosechas y hogares como consecuencia de fenómenos naturales.

En un reporte publicado por la Comisión Europea, se estima que los gobiernos de la UE preven recaudar 71 mil mdd anuales con la aplicación de Robin Hood. El impuesto gravaría con 0.1% a las transacciones más comunes y 0.01% a los derivados. Alemania y Francia impulsan esta propuesta como una medida para frenar el flujo descontrolado de capitales y, por otro lado, para recaudar más en impuestos en un momento en que los planes de austeridad y las medidas de ajuste presupuestario son la primera prioridad para la economía de la zona euro. 

Por otra parte, países como Inglaterra se muestran contrarios a la aplicación de Robin Hood, porque aseguran que, para que funcione, debe ser una medida global para evitar una desviación importante de las inversiones en Londres.

De no concretarse un acuerdo, parece improbable que los 27 países del euro adopten la medida de manera simultánea. Algunos consideran que varios países lo harán liderados por Berlín y París, lo que puede desviar flujo de capital hacia Londres, el mayor centro financiero de Europa. 

Países como Brasil ya aplican un impuesto a las transacciones, con el objetivo de evitar los ‘capitales golondrina’, que entran en un país con el objeto de apreciar la moneda local, pero que luego ‘emigran’ y provocan una devaluación. Sin embargo, en Brasil las tasas de interés se ubican en torno al 8%, lo que permite a los inversionistas ganar mucho más que con las tasas actuales en la UE o Estados Unidos. 

Otra de las medidas que impulsa la ONG es la prohibición de utilizar alimentos para producir combustibles, porque “la crisis alimentaria afecta a una de cada siete personas en el mundo”, según Steve Price, portavoz de Oxfam, mientras que la demanda de combustibles sigue en aumento. El maíz, la soja o la caña son algunos de los alimentos que son susceptibles de ser utilizados en la cadena de producción de las gasolinas. Por eso, la ONG se ha mostrado “decepcionada” de que continúen los subsidios a los combustibles. 

Crisis humanitaria

Entre los asuntos más urgentes, 18 millones de africanos corren el riesgo de enfrentara una grave crisis alimentaria, mientras que mil millones padecen hambre, según estimaciones de la ONG.  Mientras que los efectos de la crisis financiera de 2008 han provocado una caída del flujo de capital hacia países pobres desde 309 mil mdd en 2010, a 170 mil mdd en 2011. 

¿En qué fuentes se basa el estudio?

Los cálculos sobre las consecuencias económicas de la desintegración de la zona euro en los países pobres elaborado por la ONG se basan en tres fuentes primordiales:

1.     Un análisis de ING sobre el impacto económico en la zona euro que afirma que se ha experimentado una caída del 13% de la producción durante 2 años, lo que le conduce a afirmar económico durante el primer año tras la desintegración de la UE supondría una pérdida del 8.9% -superior a la ocurrida durante la quiebra de Lehman Brothers-, según ‘EMU Break-up. Pay Now, Pay Later. ING Global Economics 1 diciembre 201’.

2.   Una línea del tiempo de las redes de comercio entre la zona euro y los 48 países menos desarrollados, según datos de la página de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo bajo el encabezado ‘Comercio internacional’,  en relación a la línea del tiempo de la inversión extranjera directa en los países menos desarrollados.  

3.   La línea del tiempo de los PIB (reales y nominales) de los Indicadores de desarrollo mundial del Banco Mundial

¿Qué medidas debe aplicar el G20 para corregir el rumbo económico mundial?

Para saber más: 

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