Negocios

Sofomes, un negocio en crecimiento

Son más de 2 mil 500 en todo el país, otorgan crédito a nichos específicos, pero no pueden captar recursos del público.

04-05-2012, 3:14:37 PM

Twitter: @smilovitz

La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) publicó una serie de datos sobre el sector de las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles) y las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, Entidades Reguladas (Sofomers) al cierre de 2011.

En México existen 19 Sofoles, 23 Sofomers. En conjunto, los primeros dos sectores acumularon beneficios por valor de mil 28 millones de pesos (mdp) –unos 80 millones de dólares (mdd)-. Estas entidades otorgaron créditos por valor de 93 mil 500 mdp, aproximadamente –unos 7 mil 300 mdd-. La mayor parte del dinero que prestan proviene de préstamos bancarios.

Por otra parte se ubican más de 2 mil 500 Sofomes no reguladas, entidades que no están sujetas a las mismas restricciones y que suelen enfocar sus créditos a un nicho específico.  Para profundizar sobre los modelos de financiación distintos al de la banca tradicional, AltoNivel.com.mx platicó con Enrique Presburguer, autor del libro ‘Sofomes ENR: La Puerta a la Revolución Financiera en México’, un documento cuyo acierto ha sido reconocido por el secretario de Economía, Bruno Ferrari, y por diversas instituciones empresariales y académicas de prestigio.

 

Elie Smilovitz (E.S.): ¿Una de las principales críticas de su libro se centra en el alto coste del fondeo que tienen las Sofomes? ¿Comparado con el precio de los préstamos interbancarios, cuánto representa esa diferencia para el sector, y cómo afecta desde el punto de vista operativo? 

Enrique Presburguer Cherem (E.P.C.): Así es Elie, la falta de acceso al fondeo barato es sin duda una barrera estructural que impide a las SOFOMES poder competir en condiciones de equidad con la banca comercial. Esto porque, al no poder captar ahorro del público en general, las SOFOMES deben recurrir precisamente a fuentes de fondeo bancarias que les prestan recursos caros y limitados en monto al verlas como competidoras. También pueden acudir a la banca de desarrollo (FIRA, NAFIN, Financiera Rural), cuyo entramado institucional en lo general tarda 1 año en resolverles la aprobación de alguna línea (asumiendo que se superaron los rígidos filtros de acceso) y lo hace en condiciones que cuando menos duplican o triplican el costo de la TIIE de inicio.

Hablamos entonces de que a un banco su fondeo le cuesta la tasa de ahorro que ofrece a sus clientes en depósitos bancarios, y a una SOFOM su fondeo le cuesta por lo menos un 100% o 200% adicional a la tasa de referencia interbancaria más comisiones, eso si tiene suerte de ver un crédito aprobado.

Siendo así, a pesar de que las SOFOMES cuentan con un modelo operativo de muy bajo costo que pude ofrecer los mismos productos que un banco, no pueden ofrecer créditos baratos dado que su materia prima-el dinero-es mucho más cara.

Esto al final del día al perjudica al usuario final, pues no recibe una mayor oferta de productos financieros a costos más competitivos. Las SOFOMES por ello se centran en nichos de mayor riesgo y relegados de la banca tradicional que toleran un mayor costo de financiación.

 

E.S.: ¿Son las Sofomers la evolución de las Sofomes ENR?

E.P.C.: No lo creo. Soy un firme convencido de que las Sofomes ENR deben permanecer como tales: figuras desreguladas. Esto porque justamente la ausencia de regulación específica logra que las SOFOMES tengan un modelo operativo de bajo costo muy eficiente capaz de operar los mismos productos que un banco con el valor agregado de poderlo hacer con pocas personas y logrando flexibilidad en el manejo de productos crediticios, criterios de calificación de cartera, y gestión de riesgos.  Esto se traduce en mayor eficiencia y especialización en procesos de aprobación y seguimiento de créditos.

Por otro lado, no está de más recordar que las SOFOMES ENR sí están reguladas en temas de contratos y comisiones por CONDUSEF y en temas de lavado de dinero por la CNBV, además de que no pueden captar ahorro del público en general justamente para evitar riesgos sistémicos. Por tanto, las SOFOMES ENR en sí mismas son una evolución de la banca tradicional al poder ofrecer soluciones financieras especializadas y flexibles con un modelo operativo eficiente y de bajo costo.

 

E.S.: ¿Si pudiera comparar la figura jurídica de las Sofomes con otras, a cuál se parecería?

E.P.C.: La figura se asemeja y tiene su origen probablemente en los nonbank Banks (bancos no bancarios) de los Estados Unidos, instituciones que fueron creadas para que comerciantes, industriales y minoristas pudieran ofrecer a sus proveedores y clientes productos de créditos sin sujetarse a un modelo operativo bancario y asumir sus costos; con la única restricción justamente de la captación de depósitos del público en general como ocurre con las SOFOMES. Esta figura nació en Estados Unidos desde la década de los 80’s como medida de impulso al acceso al crédito de las empresas para su desarrollo y crecimiento.

 

E.S.: Usted divide a las Sofomes en 4 grupos: Bancarias, De transición, Sectoriales y Empresariales. ¿Por qué? 

E.P.C.: La división la creo fundamentalmente porque considero que es erróneo dividir a las SOFOMES por etiquetas de regulación, ya que la figura está regulada en todas sus formas en lo fundamental. Por lo tanto, es más preciso dividirlas por su esencia operativa o y objeto de inversión como sigue:

Bancarias: Son las Sofomes que se dicen reguladas, aunque en realidad su característica principal es que están ligadas a grupos financieros bancarios y que aprovechan dicha infraestructura para otorgar créditos bajo una marca distinta en segmentos de población de estratos sociales bajos.

De transición: Se trata de organizaciones auxiliares del crédito que no son nuevas y que se transformaron de nombre a SOFOMES por una disposición legal, y que sin embargo son instituciones que ya realizaban actividades crediticias especializadas desde muchos años atrás e inclusive cotizaban en bolsa (arrendadoras, SOFOLES, empresas de factoraje).

Sectoriales: Son SOFOMES creadas por empresarios ligados a un gremio específico con el fin de crear instrumentos crediticios a su medida (para su sector) en cuanto a requisitos de solicitud, condiciones, montos y plazos.

Empresariales: Son empresas que buscan otorgar crédito con fines de lucro en sectores y actividades distintas como negocios autónomos.

 

E.S.: ¿Cuáles son los sectores ‘rezagados’ por el sistema tradicional de financiación en México?

E.P.C: En realidad casi todos. Aquí más que hablar de sectores, hay que hablar de tipo de empresas. De acuerdo con el Sistema de Información Empresarial Mexicano (SIEM), la microempresa representa 91% de las unidades de negocio en México. Dichas unidades de negocio generalmente no cuentan con acceso al crédito independientemente de su actividad, y es por eso que la bancarización en México oscila en un 20% solamente, porcentaje muy bajo comparado con el 70% que ostenta Chile o el 50% de Brasil. Las SOFOMES atacamos justamente ese 91%, y es por eso que es una figura tan importante que debe ser apoyada por el gobierno.

 

E.S.: ¿En qué medida afecta a las Sofomes la nueva ley de Asociaciones Público Privadas y las acciones enfocadas a detener el lavado de dinero?

E.P.C.: En mi personal punto de vista, creo que toda ley que promueva combatir el lavado de dinero y financiamiento al terrorismo es beneficiosa. Para las SOFOMES esta ley es positiva, pues implica someterse a criterios de revisión de la CNBV y por tanto a una mayor estructuración y organización que depurará al sector. Es importante aclarar con este punto que las SOFOMES no estamos en contra de la regulación en general, sino solamente de aquella que entorpece y encarece procesos operativos innecesariamente y por tanto resta el valor agregado de la figura. Evitar el lavado de dinero sí es una medida necesaria para toda empresa del sistema financiero mexicano.

 

E.S.: ¿Cuál es su perspectiva sobre un mercado financiero maduro plenamente bancarizado? ¿Qué aportaría a la economía mexicana?

E.P.C.: En mi perspectiva un mercado maduro debe ofrecer mecanismos de financiamiento a las unidades de negocio de distintos tamaños para lo siguiente: Acceder al crédito para estabilizar, ampliar o fortalecer sus operaciones; acceder al factoraje para eficientar sus ciclos de recuperación y por tanto de producción; acceder al arrendamiento para adquirir la tecnología y maquinaria necesarias para ser competitivas. Todo esto bajo criterios razonables de autorización crediticia y con condiciones verdaderamente competitivas y sostenibles.

En México contamos con los productos y servicios arriba descritos, aunque solo están orientados al 1% de empresas grandes (y quizá 2% de medianas) que existen en nuestro país. Activar mediante el crédito al porcentaje restante impactaría al PIB de México de una manera que ni siquiera imaginamos, pues así como estamos figuramos en el top 15 de economías del mundo. Vislumbren entonces lo que podríamos lograr bancarizando a este país.

Enrique Presburguer es autor del libro Sofomes ENR: La Puerta a la Revolución Financiera en México

También podría interesarte:

Comentarios