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México, un país de regulación bancaria tradicional

Tras la nacionalización de la banca a principios de los 80 y la crisis de 1994, el sistema financiero adoptó estrictos controles regulatorios.

04-05-2012, 12:00:37 PM

Twitter: @smilovitz

Con miras a la Convención Bancaria que reúne a los líderes económicos de México, Alto Nivel realizó una serie de entrevistas a expertos para analizar los temas que se tocarán en la reunión de Acapulco. Aquí la entrevista con la directora del Centro de
Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

Tras la nacionalización de la banca a principios de los 80 y la crisis de 1994, el sistema financiero adoptó estrictos controles regulatorios. Más recientemente, a partir de la crisis del 2008, las calificadoras han tenido un rol protagónico. Primero, por no haber advertido de los riesgos de los activos tóxicos de las grandes entidades bancarias, antes de la crisis, y, posteriormente, por rebajar las calificaciones crediticias de las entidades bancarias y la deuda soberana de los países. 

“Las calificadoras están revisando la posición
bancaria de cada una de las entidades fortalece la supervisión
indirecta.
Ahora están siendo más estrictas
que antes de la crisis. La relación entre la banca y las calificadoras,
en México, es diferente que en otros países. En el entorno internacional, la
banca y las calificadoras tenían un conflicto de intereses, en México no ha
sido así, incluso antes del 2008”, afirma la Dra. Leticia Armenta, directora del Centro de Análisis Económico del ITESM.

“La regulación mexicana ha sido muy estricta
sobre la estructura de capital que se requiere y el nivel de capitalización
requerido por los bancos. Esto, aunado  a la poca
variedad de productos financieros, resguardó a México de la crisis de 2008”, continúa. 

“La innovación de productos bancarios es
demasiado limitada, porque hace falta más profundidad en la bancarización. En
otros países, ante una alta bancarización, la banca busca nuevas oportunidades
y productos. Esta innovación llevó a la fragilidad bancaria en algunos países, sobre todo los desarrollados.”, afirma Armenta.

Basilea
III

Sobre el nuevo capítulo de regulación bancaria internacional, denominado Basilea III, Armenta opina: “Esta regulación ha sido más estricta en
países como México que en otros lugares. Ha acercado a los bancos que
operan aquí a una norma, que, de forma sintética, consiste en
aumentar la calidad de capital que deben mantener los bancos por obligación. El colchón de capital y de conservación, la
liquidez, el capital estructural todo se ha incrementado como requisito para operar. Así, debe haber más capital para créditos y
en reservas. Y esto les ayuda a los bancos a hacer frente a los requerimientos de
sus clientes”, explica la directora del Centro de Análisis Económico del ITESM.

Basilea
III implica que el capital estructural de la banca ascienda a un 6%, respecto al 4% que se exigía anteriormente; que mantengan un 2,5% de colchón
de conservación, que no era un requisito en el pasado, y entre un 0 y un 2,5% de
colchón de capital, que anteriormente tampoco se exigía.

“La banca en general en México ha tendido a
ser tradicional, se piden muchas garantías, se tienen más reservas y, aunque
eso afecta al volumen de crédito que está disponible, por otro lado, se
convierte en un resguardo en tiempos de volatilidad”, asegura Armenta.

“Los bancos que operan en México superan los niveles los niveles de capitalización requerido en otras partes del mundo. Eso facilita que el trecho hacia Basilea III será menos gravoso que para las entidades que operan en otras latitudes”, comenta.

Intermediarios
no bancarios

Estas organizaciones atraen cada vez más la atención del sector, debido a que, al no estar definidos todos sus componentes en la regulaicón actual, algunos quedan fuera de la supervisión tradicional a la que está sujeta la banca tradicional. Sobre los intermediarios financieros no bancarios, la Dra. Armenta opina: “Sin caer en la definición clásica de un banco
comercial, pueden incurrir en prácticas que generen inestabilidad”.

Una de las ventajas que estos intermediarios han tenido a lo largo del último lustro se centra en la captación de nuevos clientes denominados ‘no bancarizados‘, ya que, en muchos casos, no sólo carecen de cuenta bancaria, sino de cualquier otro tipo de servicio financiero. 

“El tema de la bancarización debería ser
tomado con mayor fuerza por parte de las entidades financieras tradicionales,
porque existe una gran oportunidad. Esto implica ampliar la cultura financiera
de las capas sociales de menor ingreso.”, afirma Armenta. 

Si bien la banca tradicional ha sido reacia a llegar a muchos de los municipios en donde los intermediarios financieros no bancarios tienen presencia, expertos afirman que esa es una decisión consciente por parte de la banca tradicional, que obedece a una estrategia de negocios en donde se contempla el establecimiento de sucursales o el envío de corresponsales bancarios a zonas donde no existe una masa crítica para implantar una unidad de negocio rentable. 

Fondos de inversión

Las nuevas normas que aplican al sistema financiero tienen por objeto proteger al inversionista, así como formarle y capacitarle, para evitar que incurra en riesgos que no van con su perfil de inversión. En este sentido, los fondos de inversión también ven regulada su actividad. 

“Los fondos de inversión han estado presentes en México por muchos años. Pero hay muchas personas que, por su solvencia económica, pudieran
exceder a este tipo de fondos y se decantan por contratar productos
tradicionales o… informales. Desde la CNBV se ha impulsado la información
sobre el detalle de los portafolios, para proteger al cliente, pero parece que
hace falta más información y transparencia. Eso depende de los nichos de
mercado a los que se dirige, la cultura financiera de sus clientes se vuelve
una exigencia para los intermediarios encargados de colocar esas inversiones”, explica Armenta.

La Dra. Leticia Armenta Fraire es directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México.

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