Negocios

Automotrices también tiemblan con Japón

La industria automotriz en México se verá afectada por los desastres naturales ocurridos el 11 de marzo en Japón. La recuperación tardará entre tres y cinco años.

07-07-2011, 5:09:56 PM

Es sólo cuestión de tiempo hasta que el efecto se empiece a notar. Si
bien hasta ahora el impacto global ha sido relativamente leve, no falta mucho
para que nos demos cuenta de cuánto le costará el terremoto ocurrido en Japón a
la industria automotriz mundial.

Según Goldman Sachs, tan sólo para los nipones, el cierre de decenas de
empresas automotrices, electrónicas y de fábricas de autopartes representa
pérdidas de alrededor de 1,400 millones de dólares semanales. 

Algunos analistas prevén que este será el golpe más duro que jamás haya
recibido la industria automotriz, debido al potencial económico e industrial de
Japón.

Por lo pronto, .Toyota ha confirmado el reinicio de la producción de
algunos de sus automóviles híbridos en dos de sus fábricas ubicadas en el país
asiático. Sin embargo, otras 16 de sus plantas aún permanecerán cerradas, debido
a los daños causados por el terremoto o por la escasez de autopartes.

De igual forma, desde que ocurrió el sismo, .Nissan también ha estado
luchando por reanudar la producción de automóviles en sus diferentes plantas.
Recientemente anunció que podría trasladar a Estados unidos la producción de
algunas de sus autopartes con el fin de agilizar el suministro de piezas y
repuestos. Honda también está enfrentando la falta de suministro de autopartes,
ya que 20% son provistas por Japón.

 

Y a México
¿cómo le afecta?

 

El país importa al año 2,500 millones de dólares en
autopartes y refacciones japonesas, provenientes de empresas que se vieron
afectadas directa o indirectamente por el terremoto y tsunami ocurridos en Japón.
Por lo tanto, este sector será de los primeros y más afectados junto con las
armadoras que trabajan bajo sistemas just in time (justo a tiempo), dados los bajos .niveles de
inventario
con que cuentan para seguir produciendo.

Nissan Mexicana dejó de fabricar 12,500 unidades en
sus tres líneas de producción durante los paros técnicos que se vieron forzados a adelantar (según lo tenían programado durante el año) para dar
mantenimiento a las instalaciones de sus plantas de Cuernavaca, en Morelos, y en
Aguascalientes.

Armando Ávila, vicepresidente de Manufactura de la armadora, explicó que
se optó por realizar estos paros técnicos antes de lo planeado, para optimizar
el stock que se tenía de autopartes y de automóviles para su cadena de
suministro y así reactivar la producción a un paso más acelerado al iniciarse
de nueva cuenta las actividades.

“La idea básica se centró en hacer un poquito de inventario de los
materiales que vienen de Japón.  ¿Cómo?
Permitiendo la llegada de algunas partes que enfrentan retrasos por los
destrozos y problemas generados por el sismo y maremoto, para luego tratar de
llevar el rearranque de la producción de una manera más cadenciosa”, dijo,
añadiendo que de Japón se importan, principalmente, componentes de motor de
alta especificación.

Aun así, el CEO de Nissan México, José Muñoz, ha hecho hincapié en que
75% de lo que se fabrica en el país se ensambla con componentes de proveeduría
local; por lo que, según su opinión, se esperaría una afectación mínima de la
tragedia japonesa en la industria automotriz mexicana.

Para Claudia Cabral Medina, gerente de relaciones públicas de Subaru
México
, los problemas reales se empezarán a ver a partir de este mes, ya que
las líneas de producción de mayo y junio de la mayoría de las armadoras
establecidas en México ya registraron desabasto.

En su caso particular, los modelos que Subaru importa de Japón, como impreza,
Forester y legacy, se han dejado de producir en alrededor de unas 14,000
unidades para todos los mercados del mundo. A México le corresponderían unas 80
unidades.

Este ánimo coincide con el de Isuzu Motors limited, que hace un par de
meses restableció la producción en sus dos plantas principales en Japón:
Tochigi, dedicada a la manufactura de motores, y Fujisawa, donde se fabrica su
línea de camiones Elf, Forward y Giga. Actualmente, ambas fábricas operan de
manera satisfactoria, luego de haber pasado una etapa de mantenimiento y
revisión final tanto de maquinaria como de equipo.

Para analistas mexicanos, el panorama no parece tan alentador, pues
estiman que el terremoto en Japón provocará la escasez de vehículos, elevará
los costos del acero y, por tanto, de la producción nacional. Estos cambios
afectarán a 5% de la producción, es decir, en el corto plazo el ensamblaje de
automóviles en México bajará de 9.1 millones a 8.7 millones de unidades. El
mercado tendrá una recuperación y estabilidad total en un periodo de tres a
cinco años. Asimismo, las inversiones también podrían verse afectadas debido al
proceso de reconstrucción que viven las ciudades devastadas por el desastre
natural.

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