Subsidio en gasolina, ¿hasta dónde es buena estrategia?

Quienes están en contra optan por una nivelación con los precios internacionales y menor inflación, a diferencia de los que optan por asegurar el precio interno.

17-05-2011, 3:58:40 PM

Una de las principales discusiones sociales, políticas y comunicacionales de las últimas semanas ha sido la política que Hacienda implementará a futuro, respecto de los .combustibles fósiles en México.

Al ser un país exportador de petróleo, México ha gozado de una tarifa privilegiada, si se le compara con sus vecinos de Latinoamérica, al igual que Venezuela.

Además, el gobierno estableció un subsidio que ha tenido como objetivo controlar el precio de estos energéticos y proteger al país ante fluctuaciones en el precio del barril de crudo, algo que no sucede en países como Estados Unidos, los países del bloque europeo o Chile, en .Latinoamérica, donde los combustibles están expuestos a cualquier cambio internacional para fijar su precio.

¿El problema? La estabilidad que el sector había experimentado hasta hace poco ha sido perjudicada por las constantes alzas que ha tenido .el precio de las gasolinas (gasolinazos) durante el último tiempo, donde los más afectados han sido los consumidores.

Así, por ejemplo, el precio de la gasolina Magna, la más utilizada por la población, alcanzaría los 9.72 pesos por litro al cierre de 2011 desde los 7.80 pesos registrados en diciembre de 2009. Es decir, un incremento de 24% durante esos dos años.

Según un informe de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que intentaba justificar el cambio, la dependencia federal aseguró que “es un asunto de responsabilidad macroeconómica que busca disminuir los impactos negativos que tiene sobre la inflación la disparidad entre el precio de este combustible a nivel internacional, y el que actualmente se tiene en nuestro país”.

Al parecer la entidad no estaría lejos de pensar en la eliminación total del subsidio, un beneficio que amortigua los precios que finalmente le llegan a los automovilistas mexicanos.

¿Eliminar o mantener el subsidio?

Quienes argumentan a favor, entre ellos la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), el gobernador de Banxico, Agustín Carstens, y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), dicen que con estos “micro aumentos” (.Gasolinazos) se preserva la estabilidad fiscal y la certidumbre presupuestaria en todos los órdenes de gobierno.

“La eliminación gradual del subsidio ayudaría a amortizar los posibles impactos negativos sobre el precio de bienes y servicios en México, producto de la disparidad entre los precios domésticos del petróleo y los índices internacionales”, indica Hacienda.

Además, el bajo precio de México (respecto de otras naciones) tiende a generar un efecto negativo sobre la .inflación y a encarecer el precio de todas las importaciones que realiza nuestro país, aumento que finalmente paga el consumidor final.

A juicio del analista económico y político, Jorge Sánchez Tello, la política de subsidios no ayuda a manejar el problema, pero es importante no quitarlos de un golpe, porque hacerlo así puede afectar a las clases populares y beneficiar a los que más tienen. “El efecto se vería reflejado en una mayor inflación y equivaldría a un impuesto a las personas que menos tienen”.

El experto plantea la situación de la siguiente manera: la Ley de Ingresos para 2011 proyecta recursos petroleros para el gobierno Federal, sin incluir Pemex, por 612 mil millones de pesos; de éstos se espera una pérdida de 9.6 mil millones de pesos en ingresos fiscales por el subsidio a la gasolina. Sin embargo, dichos recursos se pueden destinar a diversas actividades que generen un incremento en la productividad mexicana.

“La respuesta no va por el lado de los subsidios ni los controles de precios. La respuesta correcta es modificar el sistema de incentivos, para que premie la generación de riqueza”, asegura.

La OCDE, por su parte, llama “a acelerar el proceso, para eliminar los subsidios y el impacto negativo que generan al medio ambiente”.

Según la entidad internacional, los subsidios a la energía son ineficientes como mecanismo para reducir la pobreza, ya que gran parte es absorbida por los grupos de mayores ingresos, indicó.

“Los subsidios crean incentivos para consumir más e invertir menos en eficiencia energética, reduciendo la seguridad en materia de energía y aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero”, lo cual en opinión de la OCDE, es incongruente con el ambicioso objetivo que tiene México de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 50% para 2050, en comparación con los niveles de 2000.

“En tal estrategia no hay lugar para subsidios generalizados al uso de energía”, aseguran.

Quien no ve problema en mantener el subsidio es el titular de la Unidad de Planeación Económica de la SHCP, Miguel Messmacher. Éste negó toda probabilidad de que ello suceda, incluso apostó por un aumento que .llegaría a triplicar el presupuesto original.

Lo anterior no afectaría de ningún modo las finanzas públicas, gracias a una fuerte política que se lleva a cabo desde hace 20 años en el sector, según el funcionario.

Al respecto dijo que “en el sentido de que México se mantiene como exportador de petróleo, y dado ese esquema, los ingresos públicos crecen a medida que aumentan los precios internacionales del energético, y que supera los costos por mayores importaciones de gasolinas”.

Asimismo, aseguró que México vive actualmente un “proceso muy fuerte de recuperación económica”, no obstante destacó la necesidad de realizar reformas para mantenerse en la competencia global.

Otro organismo que se une a la posibilidad de mantener el subsidio es la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra). El organismo asegura que “los precios de la gasolina que han sido reiterativos afectan gravemente la vida económica del país sobre todo de la clase media popular”, por ello deben ser detenidos.

Según la entidad, lo único que se está consiguiendo con los gasolinazos es el aumento de los costos de las materias primas y servicios.

Jorge Sánchez Tello resume el escenario que enfrenta el gobierno mexicano como un dilema entre “subsidios más altos o .mayor inflación”.

Finalmente los ciudadanos deberían decidir qué hacer.