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Las prácticas por las que acusan a Amazon de distorsionar la competencia

13-11-2020, 6:00:34 AM Por:
Amazon
© Especial

La semana pasada la Comisión Antimonopolios de la Unión Europea abrió una investigación sobre el gigante del e-commerce y sus prácticas de negocio que le han dado una posición dominante.

Sin demeritar sus innegables aportaciones a la vida cotidiana, algunas empresas digitales no han sabido o no han querido sumarse del todo a la tendencia del “consumo responsable” ni a la del “propósito corporativo” en favor de la sociedad.

Negocios, al fin y al cabo, la mayor parte de las veces han enfocado todos sus esfuerzos a ser tan dominantes como puedan. No es casual, por ejemplo, que un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el mes pasado, y la Comisión antimonopolios de la Unión Europea, hace unos días, hayan concluido que la información que Amazon recopila de sus clientes y terceros en el negocio de la venta al menudeo es usada en su beneficio, lo que se traduce en prácticas monopólicas que generan distorsiones en el mercado.

Estos son algunos casos y prácticas por los que se ha señalado a Amazon de monopolio y frenar la competencia.

Uso de datos los usuarios… y de socios

Gracias a los datos que recaba, Amazon conoce los productos que más se venden, así como las opiniones de sus clientes, lo que les permite obtener información valiosa sobre sus gustos y hábitos. Así, ejerce un poder dominante sobre sus competidores… y sus propios socios.

Por ejemplo, si eres un minorista, lógicamente quieres aprovechar la ventana que significa Amazon, así que pones tus productos ante el consumidor y, si lo haces bien, el equipo de Jeff Bezos lo detecta y comienza a comprar los productos que tú ofertas, directamente del fabricante.

De esta forma, tú y tu negocio salen de la ecuación.

La obstrucción es otra fórmula usada por el gigante del e-commerce. Consiste en que, si eres un fabricante que usa la plataforma de Amazon para ganar más clientes, ésta aprovecha la data para analizarte y, si tus productos son lo suficientemente rentables, ellos los copian y los ofertan en primer lugar apoyándose en su concepto Prime. ¡Adiós gran vitrina!

Bajar los precios, aunque pierda dinero

En abril de 2014, durante el programa Bussiness Boomers de la BBC Two, al referirse a Amazon, su fundador, Jeff Bezos afirmó: “somos famosos por ser una compañía poco rentable”.

Esta afirmación puede carecer de sentido si se mira la tendencia alcista de las ventas en línea, cuyo efecto es aún más visible a raíz de la pandemia.

Según el sitio de periodismo de datos Visual Capitalist, tan sólo en 2020 las ventas de Amazon alcanzaron 309.6 mil millones de dólares, 263 más que su inmediato competidor en el rubro de e-commerce, Walmart.

Si bien las ventas no son forzosamente el espejo de la rentabilidad, se puede citar un reporte financiero de la propia Amazon, en el que indica que en 2020 obtuvo las mayores ganancias en sus 26 años de historia.

Pese a la pandemia o, mejor dicho, gracias a ésta, hasta julio pasado la empresa reportó ganancias por 5 mil 200 millones de dólares, el doble de las obtenidas en el mismo periodo del año pasado.

Tal vez en aquella entrevista, Bezos se refería a la estrategia de precios depredadores “predatory pricing”.

¿En qué consiste? Stacy Mitchell, activista en contra de los monopolios y codirectora del Institute for Local Self-Reliance, explica que Amazon suele perder dinero para ganar participación de mercado al bajar sus precios a tal nivel que le provocan pérdidas, pero que le permite deshacerse de sus competidores más pequeños o absorberlos.

Para ilustrar esto, el comediante Hasan Minhaj (Patriot Act, Patriota no deseado, Netflix, 2018) refiere la historia verídica en la que Amazon adquirió la exitosa diapers.com en 2009, un negocio de venta de pañales cuyos dueños se negaban a aceptar la oferta de compra hecha por el equipo de Bezos.

Ante la negativa, la estrategia de Amazon fue regalar a padres de bebés tres meses del servicio Prime a través del cual lanzaron atractivas ofertas de pañales a precios muy bajos. Si bien esto causó una sangría monetaria al gigante, meses después Amazon terminó por comprar diapers.com, que no pudo soportar las ofertas de su competidor. “Si una empresa está dispuesta a sangrar millones de dólares para ganarte en ventas, sabes que estás jodido”, resume Minahj.

Sin tiempo para ir al baño y “molestos” sindicatos

Otra polémica que envuelve a las empresas GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) es su ingeniería fiscal y las sinuosas rutas que siguen para evadir o reducir el pago de impuestos en perjuicio, por ejemplo, de la mejoría de los sistemas de salud públicos.

Además, está el tema de las condiciones precarias en las que operan sus trabajadores, quienes son monitoreados todo el tiempo.

Durante 2018 diversos medios reprodujeron testimonios de extrabajadores quienes afirmaron que, debido a su tecnologizado modelo de negocio y la facilidad para generar indicadores, eran sometidos a niveles de productividad excesivos que los orillaban a tener que orinar en botellas de refresco para que su “distracción” no se tradujera en “improductividad”.

A principios de septiembre pasado, la agencia AFP reportó que Amazon retiró una oferta de empleo en la que buscaba un analista para monitorear temas sensibles, “incluidas las amenazas de organización laboral contra la empresa”, así como “actividades conectadas a campañas corporativas (internas o externas) contra Amazon”. En descargo, un vocero de la empresa aseguró a la agencia de noticias que la vacante “no era una descripción precisa del puesto”, misma que “se publicó por error y fue corregida”.

Para Dania Rajendra, directora de la organización defensora de derechos laborales Athenea, el anuncio no hacía más que dar continuidad a prácticas de intimidación de trabajadores que datan de los Siglos XIX y XX. (https://twitter.com/DaniaRajendra/status/1300805270206119936)

Gracias a modelos de negocio como los de Uber, Air B&B, Rappi o Amazon, sin duda el consumidor ha sido el ganador. Por ello, no se trata de satanizar a estas empresas. Sin embargo, es aconsejable que, antes de apretar el botón de compra, es importante saber las prácticas que emplean estos gigantes tecnológicos y pensar en qué tipo de negocios estamos ayudando a construir.

Después de todo, ser empresarios más responsables también es una tendencia que debe ser llevada a los hechos.

Como lo expusieron en una carta abierta en junio de 2018 empleados de The Washington Post, otra de las muchas empresas absorbidas por Bezos, al solicitar el pago de beneficios por el incremento de ventas y visitas a su sitio web: “El Post no es un proyecto empresarial cualquiera. Pero incluso si lo fuera, esta no sería la forma de demostrar que valora a sus empleados. Por favor, muestre al mundo que no sólo puede abrir el camino para ganar dinero, sino que también sabe cómo compartirlo con la gente que le ayudó a lograrlo”.

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mm Comunicador y analista. Se ha desempeñado como creador de contenidos para medios tradicionales y online de la IP e instituciones públicas.
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