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La historia del primer mexicano que es presidente mundial de Avon

Las acciones que tome el mexicano para impulsar a las mujeres pueden hacer un cambio significativo en el negocio de Avon.

03-05-2018, 9:56:17 AM

Foto: Arturo Aguirre.

En febrero pasado, el mexicano Miguel Fernández Calero comprendió la importancia de sus decisiones. En un viaje a Turquía conoció a una representante de Avon que logró salir junto con sus hijos de una zona de guerra en aquel país de Medio Oriente. Un cambio en la operación de la firma fue el detonante que transformó su vida para siempre.

“Cuando uno hace las cosas no se da cuenta del impacto que puede tener en alguien”, dice en entrevista con Alto Nivel Miguel Fernández Calero, presidente mundial de Avon.

El 14 de agosto de 2017, Miguel fue nombrado presidente global de Avon. Es el primer mexicano en ocupar la presidencia de la firma en sus 131 años de historia.

El ejecutivo mexicano ha desarrollado experiencia en puestos operativos y ha tenido éxitos de los que dan cuenta sus allegados y sus intervenciones en el pasado. Miguel destinó 10 años de su carrera profesional para estar al frente de Herbalife en el país hasta llegar a una responsabilidad internacional.

Este mexicano fue el mismo que impulsó el modelo de los clubes de nutrición, nacido en México, para que se replicara por todo el mundo; hoy tiene la vista puesta en las mujeres que conforman la red de ventas de Avon a nivel mundial.

Mary Kay y Jafra son parte de las empresas que compiten con Avon en México y en el plano internacional. El país es el segundo mercado más importante para la firma de belleza en Latinoamérica, solo detrás de Brasil.

Las acciones que tome y el impulso a las mujeres pueden hacer un cambio significativo en la vida de sus colaboradoras y en el negocio de la empresa de cosméticos.

Un mexicano global

Miguel cree que es una persona común y corriente, ya que no tiene una hazaña que él considere espectacular, aunque sí reconoce que siempre “ha buscado hacer el bien”, aunque su esposa también considera que él tiene una “mente especial”.

“Una conciencia tranquila no tiene precio”, dice Miguel Fernández, quien siempre ha sido un amante de los deportes desde muy joven, pero su rumbo profesional se inclinó hacia la Ingeniería Industrial.

Fernández trabajó áreas de finanzas, además de laborar en Procter and Gamble (P&G) y, después, decidió dedicarse a comprar y vender empresas en Estados Unidos desde los bancos.

“Me fui a Nueva York y empecé a los 29 años vendiendo y comprando empresas por todo el mundo hasta que me di cuenta que no estaba haciendo el bien. Era un pirata y no estaba contento conmigo”, asegura el ejecutivo mexicano.

Así fue como Miguel decidió renunciar a buenos sueldos y compensaciones en la Unión Americana, aunque no perdería oportunidades de ganar en su país.

Microsoft fue la compañía que le abrió las puertas al mundo de la tecnología y la vida le daría dos hijos en aquella etapa de vida. Pero una nueva oportunidad se haría presente para marcar su vida.

Herbalife contrató a Fernández Calero y una década de trabajo sería escrita entre el hombre y la empresa.

El verano pasado, Avon tocó a la puerta de Miguel Fernández para convertirlo en presidente mundial de la firma de cosméticos.

“Era como graduarme en lo mejor de lo mejor”, dice el directivo.

La importancia de México en el mapa de la firma no es menor. La planta de Avon en Celaya, Guanajuato, es la más grande de la firma de cosméticos a nivel global. La empresa de productos de cuidado personal y belleza crece el doble que el negocio de las ventas directas en el país.

Las mujeres de Avon

Avon es una empresa que permite a las mujeres salir de situaciones difíciles y tomar parte de la responsabilidad para emparejar la cancha laboral a través de la independencia económica, explica Miguel.

“Siento que entre más éxito tengo en esta industria, mejor hago para toda la sociedad y todo el mundo”, reconoce el mexicano.

Rusia, China, Italia, Perú y Brasil son parte de los países que el directivo ha visitado en las últimas 6 semanas, las cuales le han demostrado el poder que tiene la marca con sede en Londres.

“Esta es una oportunidad fabulosa para combatir la inequidad a los que sometimos a las mujeres”, asegura.

Miguel se ha planteado impulsar la carrera de las colaboradoras de Avon en todo el mundo. Quiere darles cursos para prepararlas y mejorar su situación actual.

El ejecutivo quiere que las mujeres de Avon se conviertan en el eje de la transformación de toda la firma en el mundo. Hoy, quiere escuchar todas las voces alrededor del negocio, pero sobre todo las de sus vendedoras.

“Mi trabajo es relativamente fácil, ya que es peguntarles qué necesitan”, dice Fernández Calero.

La métrica que cuenta para Fernández es la retención de sus colaboradoras a lo largo de una nueva etapa. Así mide el éxito, más allá de un monto de ventas sobre su escritorio.

Una de las historias que le muestra el potencial que tiene la empresa en el mundo es la historia de Martha Briones.

Un granito de arena

Martha Briones, representante de Avon, se considera una soñadora. La joven es originaria de San Luis de la Paz, en Guanajuato, pero vive en Querétaro, en donde estudia la carrera de Arquitectura.

En un principio, Briones deseaba estudiar música, pero su mamá le pidió que primero cursara otra carrera. Un conflicto se planteaba para la estudiante, pero una mujer le ayudaría a desenredar toda la confusión.

María Trinidad Navarro, su abuela materna, aconsejó a la joven guanajuatense algo muy sencillo: “Haz algo que te haga feliz, pero en el proceso piensa en las personas a las que puedes ayudar”, dijo la anciana.

Sus visitas a comunidades pobres la llevaron a Martha a analizar su situación y hacer el bien a través de su carrera universitaria, para mejorar la vivienda en la que viven otras personas menos favorecidas. “Fue una señal”, dice Martha con una sonrisa.

“Yo soy tercera generación de Avon. Mi abuela inició hace muchísimos años ayudando a una vendedora”, dice Martha.

Así fue como poco a poco la madre de Martha se involucró más tarde en la empresa y se volvió un apoyo económico para toda la familia.

A los 18 años, Martha también se integró como representante de Avon en su localidad, ya que necesita recursos para estudiar una carrera profesional, recuerda la joven de 22 años.

“Vivo en Querétaro, tengo mi departamento y cubro mis gastos de la escuela”, dice con orgullo de una generación de mujeres trabajando.

Hoy, la imagen de Martha se encuentra en diversos espacios de internet y de las ciudades, ya que forma parte de una campaña de publicidad para mostrar las historias detrás de las representantes de Avon.

Las llamadas se han vuelto constantes para reconocer a la joven por su labor. “Me llena mucho el inspirar mujeres”, dice con una sonrisa de satisfacción y con los ojos brillantes por las lágrimas contenidas.

Martha quiere aportar confianza al consumidor, pero también a la empresa. Quiere conocer la historia de sus clientes, pero también de las mujeres que colaboran con Avon.

Miguel quiere apoyar la labor de Martha para hacer que la firma ofrezca el mejor producto al precio adecuado, pero que también sea la oportunidad para que las mujeres obtengan un ingreso económico.

Miguel mantiene informado a Sher McCoy, director ejecutivo de la empresa con sede en Londres.

Fernández cree que la palabra ‘cambiar’ es un concepto mayor cuando se aplica en una empresa, pero considera que lo que sí sabe hacer es aportar “un granito de arena”. Sus aspiraciones son grandes, pero él prefiere no tomar un rol protagónico.

Miguel Fernández conoce la importancia de sus decisiones y está listo para replicar el éxito de su historia de trabajo, con una causa que lo entusiasma. “Con más de 131 años, vamos a ser ese órgano catalizador que ponga a la mujer exactamente en donde debe estar… en donde interviene una mujer los resultados siempre son mejores”.

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