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Faber-Castell: los colores de una herencia familiar en los negocios

El conde Charles von Faber-Castell, heredero de la empresa, explica cómo mantiene el ADN al tiempo que sostiene su relevancia en la era actual

22-08-2019, 9:33:34 AM
Charles Von Faber Castell

Por Ilse Maubert Roura

Tomar las riendas de una empresa familiar no es fácil; mucho menos si detrás hay más de 250 años y nueve generaciones. Ese es el reto que el conde Charles von Faber-Castell tiene en sus manos, al estar desde 2015 al frente de Graf von Faber-Castell, la división prémium de Faber-Castell. Su estrategia: mantener el ADN que ha hecho que sea la compañía de lápices más grande del mundo, pero dotándola de innovación y una visión fresca para mantener liderazgo y relevancia.

De visita en México para el lanzamiento de la marca de lujo, el conde Faber-Castell compartió sus expectativas frente a los cambios digitales que están sucediendo en el mundo.

Y es que, como apunta el reporte Niños en el mundo digital 2017 de la Unicef, “cada vez más pequeños se conectan al mundo online, lo que está cambiando la niñez”. No solo es un tema de infantes: la juventud (de 15 a 24 años) es el grupo de edad más conectado, pues 71% de ellos están online, comparado con el 48% de la población total. Además, los niños y adolescentes menores de 18 años representan uno de cada tres usuarios de internet en el mundo.

“La digitalización es un reto, pero al mismo tiempo no lo es. Sí, la gente usa cada vez más la tablet y el celular y menos la escritura a mano, pero también es cierto que el mercado escolar tiende a ser estable y que hay muchas oportunidades en los países en desarrollo”, explica el conde. “Las personas, sobre todo los millennials, que ya forman parte importante del gasto de lujo en el mundo, van aumentando su poder adquisitivo y están ávidos por consumir productos de dibujo y escritura Premium”.

Fabrica Charles Von Faber Castell
Cortesía

En este sentido, México resulta un mercado interesante por explorar para Faber-Castell, pues el país tiene ambos factores a su favor. Por un lado, su amplio segmento millennial, que abarcó al 45% de la población en edad laboral en 2016, según Pew Research. Por otro, el hecho de que el país está posicionado como el mercado de lujo más grande de América Latina, con ventas por más de 7,000 billones de dólares en 2017 y proyección de crecimiento de 32% para 2022, reportó LuxuryLab México.

Un extra, a decir del conde, es que al tener una cultura e historia tan rica, el consumidor mexicano aprecia los productos de calidad y valora los aspectos creativos y artesanales de la manufactura, lo que empata a la perfección con la marca alemana.

El directivo señala otro punto a su favor: ante el crecimiento de la inteligencia artificial y las máquinas que sustituyen ciertos trabajos, las soft skills toman mayor relevancia para el futuro. De hecho, el Foro Económico Mundial (WEF) indica que la creatividad ya se encuentra entre las cinco mejores habilidades ocupacionales.

“Vamos a seguir teniendo como eje y corazón del negocio la creatividad, poniendo atención en los pequeños detalles que llevan la experiencia de la escritura a otro nivel. Mantenerla, fomentarla y apoyarla, tanto dentro como fuera de la organización, es uno de nuestros principales objetivos”.

En cuanto a la adopción tecnológica, el conde reconoce que “uno de los grandes retos es la distribución, pues la forma en que el consumidor compra ha cambiado dramáticamente y los canales del pasado se han transformado o incluso han muerto por los ‘amazones’ del mundo”, explica. “El desafío es, entonces, cómo conectar con tu consumidor y hacerle llegar el producto, cómo exhibes tu oferta y cómo cuentas tu historia”.

Faber Castell
Cortesía

¿Cómo lo están resolviendo? Claro que una de sus estrategias es el uso de las redes sociales y el storytelling para llegar a su público, siendo Facebook, Instagram y Pinterest las de mayor alcance para la marca por la naturaleza de su catálogo. La marca también ha explorado canales alternativos de distribución; de ahí que la división Premium se comercializa en comercios especializados en todo el mundo que trabajan Graf von Faber-Castell.

Lee: La presentación del bolígrafo 2010 deFaber-Castell

A la par, la compañía reconoce el comercio electrónico como uno de los canales de distribución más poderosos, pero lo hace con cautela, entendiendo que si bien la gente ya no compra donde antes lo hacía, sí acude a estos lugares a tener una experiencia de producto. “Hoy, el punto de venta se convirtió en el punto de contacto, y tienes que proveer esas experiencias a tu comprador para que se enamore de tu marca”, advierte el conde.

Escribiendo la historia

La historia de Faber-Castell se remonta a 1761, cuando Caspar Faber comenzó a producir lápices en Stein, Alemania. Con el tiempo, su hijo Anton Wilhelm convirtió el taller en una fábrica (ese mismo lugar sigue siendo la sede de la compañía hasta hoy).

No fue sino hasta la cuarta generación, con los nietos de Anton, que la empresa adquirió prestigio internacional. El mayor, Lothar von Faber, quien se unió a la nobleza en 1862, se hizo cargo de la operación de la fábrica, mientras que su hermano más joven, Eberhard, se mudó a Estados Unidos para dirigir una sucursal de la empresa en Nueva York.

Varias décadas después, la batuta pasó a Ottilie, nieta mayor de Lothar. En 1898, se casó con el conde Alexander zu Castell-Rüdenhausen, y tras el enlace nació la nueva marca Faber-Castell.

Charles Von Faber Castell
Cortesía

Anton-Wolfgang, nieto de Otillie y padre del conde Charles, lideró la octava generación y dotó la empresa de su estructura actual, dividiéndola en productos escolares y para niños, escritura general, dibujo técnico, art & graphic y prémium.

“Su visión era que la marca fuera una “compañera para toda la vida”, empezando en la niñez y hasta que las personas fueran adultas, con los instrumentos de escritura de alta gama”, explica Charles.

Otra de las visiones de Anton-Wolfgang fue ser una empresa que, además de riqueza generara bienestar para sus empleados, comunidad y medio ambiente. Así, hace 30 años, apostó por un proyecto de reforestación en Prata, en el estado de Minas Gerais, Brasil.

“Estaba pensando en los suministros a largo plazo, pero también en el aspecto de la sustentabilidad, cuando nadie hablaba de los problemas ambientales o del cambio climático. Hoy, estos temas son muy serios y nuestra generación se enfrenta a ellos día a día; por eso es de suma relevancia ser una compañía auténtica, honesta y que está haciendo algo por el planeta”, señala el conde Charles.

Este proyecto, que abarca unas 10,000 hectáreas, permite que crezcan 20 metros cúbicos de madera de pino por hora. Esto no solo garantiza un stock de madera sostenible para Faber-Castell, que fabrica cerca de 2,000 millones de lápices de uso común y lápices de colores por año, sino que representa un importante sumidero de CO2. “Gracias a esta iniciativa, pertenecemos a un puñado de empresas que tiene un balance neutral de CO2, lo que significa que todos los árboles que plantamos absorben más CO2 que lo que emite toda la organización. Estamos muy orgullosos de esto”.

Escritura de lujo

Cuando Charles asumió el liderazgo del negocio prémium, tomó algunas decisiones estratégicas para desarrollar aún más la marca. Expandió las líneas de producto, que a la fecha incluyen plumas, bolígrafos, lápices, tintas, juegos y accesorios de escritura, de escritorio y de piel, entre otros. Incluso amplió la paleta de color a 18 tonalidades, tanto clásicas como llamativas.

Llegaron las colaboraciones con marcas como Bentley, con quien recientemente lanzó una pluma para celebrar los 100 años de la marca automotriz británica de lujo. También las ediciones especiales, que incluyen la Pluma del Año 2019, Samurai, presentada en mayo pasado. “Es un homenaje a nuestra manufactura artesanal y al uso de materiales únicos del más alto nivel, contando la historia que hay detrás. Este año hacemos referencia a la casta de estos guerreros orientales de espada, que un día llegaron a ser más poderosos que el emperador”, relata Charles.

Fabrica Charles Von Faber Castell
Cortesía

La división Premium de Faber-Castell es de importancia estratégica, pues la ha posicionado como una marca de la más alta calidad. “Siempre estamos buscando nuevas oportunidades y formas de expandir nuestra presencia. Pero sin desviarnos y enfocándonos en hacer lo que hacemos mejor”.

Tras 258 años, Faber-Castell continúa siendo una empresa familiar, y seguirá siéndolo, asegura el heredero. “Se siente como una responsabilidad que se mantenga así. Personalmente, haré lo que esté en mis manos para seguir construyendo este negocio para las futuras generaciones”, sentencia.

¿Quién es el conde Charles von Faber-Castell?

  • Del 2015 a la fecha, es presidente de Graf von Faber-Castell, la línea Premium de la marca.
  • Miembro de la novena generación de la empresa familiar.
  • Tiene un MBA de Columbia Graduate School of Business New York.
  • Tiene 39 años; desde hace cinco años forma parte de las filas de la empresa alemana.

Faber-Castell en cifras

  • Fundada en 1761.
  • Es una de las compañías industriales más antiguas del mundo.
  • Creó el primer instrumento de escritura con marca propia, con el grabado “A.W. Faber”, que hace referencia a Anton Wilhelm Faber, hijo del fundador de la empresa.
  • Fabrica más de 2,000 millones de lápices de uso común y lápices de colores por año.
  • Además de esta oferta, la empresa manufactura lápices de madera para la industria cosmética.
  • Emplea alrededor de 8,000 empleados.
  • Tiene presencia en 120 países.
  • Opera sitios de producción en nueve países, así como empresas de ventas en 23 países.
  • Los bosques de Faber-Castell en Brasil abarcan 10,000 hectáreas. Ahí crecen 20 metros cúbicos de madera de pino por hora.
  • Es el único fabricante en la industria con producción sin emisiones de carbono