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Estos serán los efectos globales si el petróleo sube por el conflicto entre EU e Irán

06-01-2020, 6:00:38 AM Por:
Petroleo
© Depositphotos

Un aumento acelerado de precios del petróleo beneficiaría las finanzas de los productores, pero perjudicaría al resto del mundo con riesgo de mayor inflación.

A finales de la semana pasada, los precios internacionales del petróleo registraron un importante aumento debido al conflicto desatado en Medio Oriente que involucra a Estados Unidos. Un ataque aéreo autorizado por el presidente Donald Trump en causó la muerte del general iraní Qassem Soleimani, que dirigía las fuerzas Quds en Irak. Teherán prometió que vengará a su alto mando militar, lo que lleva el conflicto entre ambos países a un nuevo nivel.

Los futuros del crudo Brent se dispararon el viernes 2.35 dólares, equivalente a 3.55 por ciento, para colocarse al cierre en 68.60 dólares por barril, el punto más alto desde septiembre pasado.

Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) subió 1.87 dólares o bien 3.06 por ciento, con un cierre en 63.05 dólares por barril. En este caso se trata de la cotización más alta desde el mes de abril del año pasado. Esta misma modalidad avanzaba 1.25 dólares adicionales en las operaciones de los mercados asiáticos del domingo, cotizando en 64.29 dólares por barril, con una clara tendencia alcista en el mercado energético.

Un conflicto bélico en Medio Oriente, en la parte del mundo donde se ubican tres de los cinco países que más reservas petroleras tienen en el planeta (Arabia Saudita, Irán e Irak) e incluye también a la mayor economía del planeta, es sin lugar a dudas un factor de impulso para los precios internacionales del petróleo y un arma de doble filo para la economía mundial. De hecho, es quizás el peor momento para una guerra de gran escala por las condiciones de debilidad económica en la que se encuentran la mayoría de las naciones. Veamos el contexto, los efectos y las posibles consecuencias.

Para entender: ¿Quién era Soleimani, el segundo hombre más poderoso de Irán?

La guerra, el peor escenario

La economía mundial apenas creció un promedio de 3.2 por ciento el año pasado, según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), con revisiones posteriores es probable que este crecimiento sea incluso inferior. El contexto de tasas bajas de interés parece no ser un gran estímulo, al menos por el momento, aunque los bancos centrales más importantes del planeta han advertido que podrían bajarlas tanto como sea necesario; eso incluye inyectar liquidez a la economía, miles de millones de dólares mediante la llamada “flexibilización cuantitativa”.

Un factor muy importante en estos momentos es justamente el de los precios de los energéticos, la estabilidad se vuelve indispensable y, si bien las cotizaciones podrían estar mucho más abajo porque existe sobreoferta en el mercado global, los precios tampoco se han disparado. Los actores principales del mercado han procurado estabilizar las cotizaciones y, hasta ahora, han tenido relativo éxito, ya que los precios se mueven desde hace varios meses entre 58 y 68 dólares por barril.

Pero un eventual conflicto armado podría disparar las cotizaciones, impulsando los costos en prácticamente toda la economía porque el mundo está en una fase de transición que todavía durará muchos años, las energías renovables no son aún lo suficientemente sólidas y desarrolladas como para satisfacer la demanda mundial de energía, las energías fósiles creadas a partir del petróleo mueven al mundo y un aumento desbordado en los precios debido a una guerra sería el peor escenario para la recuperación de la economía mundial.

¿Quiénes ganan y quiénes pierden?

Evidentemente, los países productores de petróleo serían los inmediatos beneficiados por aumentos en los precios de los hidrocarburos. Naciones como Arabia Saudita, Irán, Irak, Rusia, Canadá, China e incluso México. Los ingresos extra por un mayor precio del petróleo permitiría contar con recursos adicionales, aunque no de forma inmediata, pero es un hecho que estos países serían beneficiados.

Sin embargo, los consumidores verían incrementos en sus costos y, a la vez, tendrían que repercusiones en los  procesos productivos y en los precios finales, es decir, habría un aumento en la inflación. La mala noticia no queda ahí, resulta que los dos gigantes globales que son Estados Unidos y China, son además de grandes productores de petróleo también grandes consumidores. China, por ejemplo, produce 4.2 millones de barriles diarios, pero consume 10.3 millones; y Estados Unidos consume lo que produce. Un aumento acelerado de los petroprecios llevaría al mundo a un escenario de mayor inflación, pero no derivada de más actividad económica sino de un incremento en los energéticos. Esos costos pegarían en industrias y prácticamente en todo tipo de sectores, es decir, habría menor crecimiento.

¿Qué harían los países productores?

En teoría, los países productores de petróleo, especialmente los pertenecientes al cártel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), podrían aumentar la producción y con ello disminuir las presiones sobre los precios antes de que estos se disparen desproporcionadamente y afecten la economía.

Pero sería necesario cancelar su propio pacto, además de mantener la capacidad productiva por un tiempo con el riesgo de que se resientan los efectos contrarios y los precios vayan a bajar vertiginosamente tan rápido como subieron, o más. Además de que no es una buena idea darle al mercado más producción en momentos de riesgos geopolíticos, y mucho menos en medio de una eventual guerra porque los precios se mueven con base en otros fundamentos.

Un contratiempo para la recuperación económica global

Los precios del petróleo enfrentan un panorama incierto, afectados por la posibilidad de un conflicto armado en una zona estratégica para el planeta y el sector energético en especial, el Medio Oriente. Un aumento acelerado de precios beneficiaría las finanzas de los productores, pero perjudicaría al resto del mundo con riesgo de mayor inflación, convirtiéndose claramente en un impedimento adicional de gran fuerza para la recuperación económica global en este 2020. El inicio de año en el mercado energético no podría ser más riesgoso y quizás sean un preludio de lo que podría venir. Los precios del petróleo son factor determinante para la economía del planeta.

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