revista
Suscripciones Media Kit

Síguenos

Empresas

La empresaria que dio vida a Jardines del Recuerdo y alcanzó su sueño

Esta es la historia de María Elena Mendoza y Vidales, una empresaria cuya experiencia, visión y audacia la llevaron a alcanzar sus sueños.

13-02-2019, 9:20:25 AM

María Elena Mendoza y Vidales, viuda de Medleg, trabaja desde los 17 años de edad y nunca ha dejado de hacerlo. Estudió diseño y decoración de interiores en el Instituto Pedagógico Anglo Español y fue la única alumna calificada para realizar planos arquitectónicos. “Yo quería ser arquitecta, pero mi experiencia en decoración, mi visión y mi audacia [sonríe] lograron que alcanzara mis sueños”.

Empezó a trabajar como dibujante mientras cursaba el segundo año de su carrera, y a los 26 años de edad arrancó su propio negocio de diseño y decoración de interiores para casa-habitación. Las comunidades libanesa y judía fueron algunos de sus clientes.

Con 7,000 pesos en la bolsa y tres colaboradores, que al poco tiempo se volvieron 40 y luego 200, abrió un pequeño taller. Después decidió dedicarse a las oficinas corporativas.

Pero María Elena no solo diseñaba y decoraba los espacios; también fabricaba los muebles. En su oficina hay muestras espectaculares de su trabajo. “Yo tallé este escritorio y esa mesa, y los sigo manteniendo porque han durado mucho y siguen vigentes”, dice satisfecha.

Trabajó para General Binding Corporation (GBC) y para el Patronato del Maguey. También decoró varios pisos de la Torre Latinoamericana. “El diseño de interiores corporativo me pareció fascinante. En algún momento, López Morton me pidió que trabajara con él, pero rechacé su oferta para perseguir mis sueños”. Y María Elena no se equivocó. Hizo realidad su sueño al estudiar la licenciatura en Arquitectura de Paisaje y, junto con su marido, dio vida al complejo funerario más grande de Latinoamérica: Jardines del Recuerdo.

En 1971, José Medleg Ríos (QEPD) le pidió diseñar las oficinas del proyecto que estaba por gestar. Primero, las oficinas de Palmas 555 (Ciudad de México); luego las de Cuautla (Morelos) y más tarde las de Leibniz (Ciudad de México).

Junto con José, María Elena empezó a planear Jardines del Recuerdo, una solución funeraria integral que incluye agencia, crematorio, cementerio y, próximamente, un proyecto ecológico, con urnas biodegradables que, al desintegrarse de manera natural, nutrirán el subsuelo. Cuando José murió, en 1996, María Elena se hizo cargo del negocio, ubicado en Tlalnepantla, Estado de México. Este año, Jardines del Recuerdo cumple 47 años de haberse fundado.

“Cuando conocí a José, yo estaba esperando mi quinto hijo de mi primer matrimonio. Él era ingeniero agrónomo y yo la decoradora de sus oficinas, pero luego estudié la licenciatura en Arquitectura de Paisaje. Aquí, en Jardines del Recuerdo, dirigí la obra del edificio principal y la del Caracol. Claro que se puede ser esposa, madre, estudiante y empresaria a la vez. Desde que yo tenía 17 años comencé a trabajar y nunca he parado. Cuando abrí mi negocio, tenía mi taller en la planta baja y la casa arriba, así que subía y bajaba para trabajar y estar al pendiente de mis hijos. Mi mayor satisfacción es haber sacado adelante a mis cinco hijos y ser un ejemplo de madre trabajadora. Ahora ellos colaboran conmigo”, dice.

Lee: Yalitza Aparicio, la mujer que rompió con los estereotipos 

Apoyo a otras mujeres

En 1982, María Elena se integró a la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE), agrupación que luego se dividió y de la cual surgió la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (Amexme), a la que ahora pertenece. Durante 10 años, su trabajo como comisionada mundial dentro de la asociación se enfocó en buscar la unidad de las mujeres empresarias y en tender redes de contactos para empoderarlas y hacer crecer sus negocios.

“Siempre me ha gustado mi trabajo. Tengo una gran pasión por lo que hago. Cuando vengo aquí siento una energía especial; por eso no puedo dejarlo. Claro que tomo descansos, porque necesito cuidar mi salud, pero en el trabajo me lleno de energía. Quisiera tener el dinamismo de antes, porque cuando recorro el negocio, me doy cuenta de que hay muchas necesidades. Pero ahora mis hijos son mis ojos y mis manos, y me encanta que ellos deseen continuar con el negocio y mi legado, porque aquí he dejado mi vida”, dice una empresaria entusiasmada con lo que ha logrado, pues considera importante dejar una huella, no solo en sus hijos, sino en otras mujeres.

“Yo crié a mis hijos e hijas con el ejemplo. Siempre les inculqué que todos podemos conseguir nuestros sueños y ser empresarios también. Uno de mis mayores logros ha sido demostrar que las mujeres podemos ser autosuficientes, que podemos prepararnos y trascender, igual que los hombres. Quiero que mi historia sirva de ejemplo a muchas mujeres para que nunca sientan que no pueden. Todo se puede. Lo único que tenemos que hacer es decidirnos a hacer las cosas. Uno se puede equivocar, pero de los errores vendrán los éxitos. Los sueños se persiguen y nunca se acaban, y siempre vale la pena luchar”.

Datos duros

  • De cada cinco pequeñas y medianas empresas que se abren en México, tres están lideradas por mujeres. (SHCP)
  • Las mujeres empresarias aportan 37% al PIB de México. (INEGI)
  • De cada 100 mujeres que solicitan un préstamo para invertir en su empresa, 99% salda sus deudas de manera íntegra. (SHCP)
  • Las mujeres apenas representan el 16% del sector empresarial en México. (INEGI)

 

También podría interesarte:

Artículos relacionados

Comentarios