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La receta de la abuela que creó a un gigante de las barras nutritivas

La abuela de Diego ha olvidado la receta de sus galletas de avena, ya que padece Alzheimer, pero su nieto quiere que todo el mundo conozca el sabor de su cocina.

20-07-2018, 7:51:44 AM

La vieja receta de una abuela se convirtió en el principio de un saludable negocio. Diego Reyes decidió meterse a la cocina de su mamá y rescatar del olvido los pasos para cocinar unas galletas de avena con nuez.

En diciembre de 2007, el joven ofreció las galletas de avena con nuez a sus amigos, quienes le advirtieron que su sabor era más bien el de un producto muy saludable, algo más parecido a una barra nutritiva. Este momento cambio el destino de 5 jóvenes que habían egresado de la universidad apenas dos años atrás.

Con un horno comprado en una tienda de autoservicio inició un negocio. Así nació Barrinolas, una empresa de barras nutritivas que ha conquistado el paladar de los consumidores mexicanos.

La venta de las barras nutritivas comenzó en gimnasios, escuelas y pequeñas tiendas de barrio y, ahora, también se encuentran en grandes cadenas de autoservicio: Walmart, 7 Eleven, Farmacias del Ahorro, Farmacias Benavides y Nutrisa son parte de los distribuidores que muestran el producto en sus anaqueles.

“Es una barra muy rica, muy sana y con un precio muy accesible”, asegura Diego Reyes, cofundador y gerente comercial de la empresa panificadora.

El mercado de barras tiene un valor de 6,000 millones de pesos (mdp) y crece un promedio de 5%, de acuerdo con datos de Euromonitor en 2017. Un negocio suculento por la tendencia de un consumo basado en productos más sanos.

Javier Perales y Diego Reyes, fundadores de Barrinola y amigos unidos en su paso por la carrera de Ingeniería Industrial por el Tec de Monterrey, sueñan en convertir a la empresa en una historia de éxito similar a Grupo Bimbo.

 Negocio en el horno

Javier Perales, Reyes y su hermano son parte de los socios que dan vida a Barrinolas.

“Javier y yo rompimos nuestros cochinitos y arrancamos”, dice Diego, mientras relata los inicios de la firma mexicana.

Barrinolas había conseguido vender pequeñas cantidades de productos, las cuales fueron creciendo por la demanda de los consumidores. Aunque el salto en el negocio llegó con los pedidos de la cadena de helados Nutrisa, propiedad de Herdez.

“De estar vendiendo 15,000 o 20,000 pesos al mes, pasamos a obtener 180,000 pesos”, dice Reyes, quien recuerda que el segundo gran cliente fue 7 Eleven, con la venta de sus productos en las tiendas de Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.

Las primeras barritas comenzaron a ser moldeadas a mano en la cocina de la mamá de Diego, posteriormente, pasó a un local y llegó a una planta de producción, que es la tercera fábrica en el haber de la empresa.

“Cada cambio que tenemos de instalaciones es un reto para que sea más productiva”, dice Diego.

Los primeros recursos financieros fueron invertidos con los ahorros personales y familiares de los socios de la naciente empresa; hoy, Javier Perales, compañero de Diego en el Tec de Monterrey, es director general de la empresa y se ha encargado de la búsqueda de capital para adquirir un horno y vehículos repartidores.

No jugamos al ‘negocito’

Desde hace 18 meses, la empresa comercializa su producto en Walmart de México y se prepara para tener mayor crecimiento de la mano de la cadena de autoservicio con el Programa Adopta a una Pyme.

“Hemos dejado de jugar a ser un negocito”, dice Diego, quien afronta un proceso de capacitación y profesionalización.

En la actualidad, la empresa produce 3 millones de barras al año y espera que en 2019 puedan crecer la cifra en un 40%, es decir, cerca de un millón 500,000 barras.

Barrinolas ha despertado el interés de los inversionistas, quienes ya han ofrecido su dinero en el negocio, pero los 5 socios han decidido rechazar los recursos, ya que les interesa crecer por sí mismos, aunque no rechazan que en el largo plazo puedan aceptar alguna propuesta.

Asimismo, hay apetito de otras empresas por participar con la joven firma de alimentos, pero Diego y sus amigos no abandonan sus planes y prefieren crecer antes de tomar cualquier decisión.

La meta es que en un futuro se pueda exportar el producto a otras latitudes.

Hoy, la competencia proviene del extranjero, pero los jóvenes empresarios creen que la aportación nutrimental de Barrinolas pueden hacer la diferencia.

El crecimiento en las ventas de Barrinolas es de 30% anual.

Bimbo para nosotros es un ejemplo y todos hemos leído el libro de cómo se creó la empresa Y creo que se vale soñar. Ellos empezaron con 35 personas y nosotros casi tenemos 30. Es una empresa admirable… y queremos seguir sus pasos”, dice Diego.

La abuela de Diego ha olvidado la receta de sus galletas de avena, ya que padece Alzheimer. Pero su nieto se encarga que las barritas se encuentren a su alrededor como un legado de sabor en su memoria.”Todavía me acuerdo de la cocina de mi mamá llena de costales de harina y de hasta 6 personas cocinando. La empresa ha cambiado mucho”.

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