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Emprendedores

¿Quién fue la persona que superó tres veces la riqueza de Elon Musk?

27-02-2024, 6:17:38 PM Por:
© Foto Arte

John D. Rockefeller fue un hombre con dos versiones: por un lado, un visionario empresario y filántropo, por el otro, un competidor despiadado. Te contamos su historia.

Los listados de personas más ricas del mundo en la actualidad están encabezados por personajes como Elon Musk, Bernard Arnault, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg y Bill Gates; sin embargo, ninguno de ellos es tan acaudalado como lo fue el magnate John D. Rockefeller, cuya fortuna con ajustes inflacionarios actuales, llegó a rebasar los $600 mil millones de dólares, casi tres veces más de los $210 mil millones que se estimaron de Musk en febrero de este año.

Aunque construyó uno de los imperios empresariales más grandes del mundo y que incluso siguen vigentes hasta nuestros días, éstos tienen un pasado oscuro. Conoce la historia del considerado “el hombre más rico del mundo” y las prácticas que debes evitar para tener un negocio con impacto positivo.

¿Quién fue John D. Rockefeller?

Nacido en Richford, Nueva York el 8 de julio de 1939, el pequeño J.D. Rockefeller fue uno de los seis hijos del matrimonio entre Eliza Davison, ama de casa, y William Rockefeller Sr., un fraudulento “hombre de negocios” que vendía, principalmente en comunidades indígenas, productos farmacéuticos que prometían curar hasta el cáncer. Este legado de malas prácticas permeó el futuro de su hijo.

John Davison Rockefeller mostró sus dotes empresariales a muy temprana edad pues inició su propio negocio que consistía en recolectar piedras, pintarlas y venderlas a sus compañeros. Éste le dejó una pequeña fortuna de 50 dólares que invirtió en un amigo de su padre, quien acudió a ellos por un préstamo, y después de que William no tuviera dinero, John se ofreció a financiarlo con una tasa de interés del 7 por ciento.

John D. Rockefeller en 1857 a los 18 años / Imagen: Creative Commons

John D. Rockefeller en 1857 a los 18 años / Imagen: Creative Commons

El joven empresario que quería ser millonario

Su propósito desde esa edad era claro: ser un hombre rico. Fue entonces que John D. Rockefeller decidió estudiar en la escuela comercial de Cleveland, ciudad a la que se habían mudado tiempo atrás y, a los 16, tras egresar del colegio, obtuvo su primer trabajo en una empresa de corredores y comerciantes en granos.

Sus notables habilidades para la contaduría lo llevaron a ganar 600 dólares anuales al cabo de tres años de trabajar para la firma Hewit and Tuttl, lo cual era una cantidad alta considerando la época; sin embargo, su ambición y la negación a un aumento de sueldo lo llevaron a iniciar su trayectoria independiente de empresario.

Al lado de su socio, M. B. Clark, y financiado por su padre, abrió la firma de corretaje (aquellas intermediarias que facilitan la compra y venta de activos) Clark & Rockefeller, que tan solo en su primer año de operaciones, obtuvo ganancias por $4,000 dólares”.

Librado de participar en la Guerra Civil en 1861, el empresario se dedicó a invertir en una incipiente pero prometedora industria: la petrolera. El químico inglés, Samuel Andrews, lo convenció de invertir en su refinería y con ello surgió Clark, Andrews & Co., en donde inicialmente tuvo participación como socio comanditario y posteriormente como dueño de ella bajo el nombre de Rockefeller and Andrews.

En 1867, cuando Henry Morrison Flagler se convirtió en socio, se fundó la firma Rockefeller, Andrews & Flagler, negocio que crecía a pasos agigantados al grado de convertirse en la refinería de petróleo más grande del mundo, pero que estaba manchado por una serie de prácticas dudosas para lograrlo.

Rockefeller y sus controvertidas estrategias empresariales

La meta era clara: ser millonario, y para eso haría lo que fuera necesario, aún si la ética o legalidad no fueran parte de ello. Si bien la refinería generaba lo suficiente, Rockefeller se dio cuenta de que dependían de los ferrocarriles para transportar el petróleo crudo para su tratamiento, fue entonces que, a cambio de pagos secretos, se aseguró de tener envíos masivos y constantes para no afectar su producción.

Además, el también llamado “barón ladrón” ejercía prácticas monopólicas con las que “absorbía” a sus competidores, a quienes no daba oportunidad de negarse a vender, pues de hacerlo, el poder de Rockefeller y el “cártel ferrocarrilero” que él mismo inició, podrían llevarlos a la quiebra.

Fueron estos factores los que hicieron posible el surgimiento de Standard Oil Company, empresa que creó a sus 31 años, en 1870. Fiel a sus convicciones, el hombre de negocios llevó a cabo lo que se conoce como “la masacre de Cleveland” en la que “absorbió” a 22 de sus 26 competidores.

John D. Rockefeller y el origen de Standard Oil

John D. Rockefeller fue también un avivado personaje reconocido (y controvertido) de la historia de la gestión empresarial, pues para combatir las críticas de la prensa y la sociedad por sus prácticas monopólicas, creó el primer trust corporativo de la historia: el Standard Oil Trust que, legalmente, le permitía seguir operando de esa forma.

Acción de Standard Oil  / Imagen: Creative Commons
Acción de Standard Oil / Imagen: Creative Commons

A falta de instrumentos legales que le impidieran seguir haciendo negocios de forma desleal, para 1900 refinaba y comercializaba alrededor del 90% de todo el petróleo producido en el país. Sin embargo, las críticas hicieron que el gobierno norteamericano prestara atención a Rockefeller y sentara un precedente antimonopólico y para 1911, el Tribunal Superior de Justicia de Estados Unidos los forzó dividir la empresa en 37 diferentes corporaciones.

Ya siendo todo un billonario jubilado, en ese mismo año, el famoso empresario se dedicó a la filantropía, apoyando causas como la educación hasta el día de su muerte el 23 de mayo de 1937.

Legado familiar

John D. Rockefeller Jr., hijo del acaudalado hombre de negocios, luchó por limpiar la imagen de su familia, y para ello, una de sus principales determinaciones fue renunciar a sus cargos como director ejecutivo y director de Standard Oil y JP Morgan Steel, respectivamente, compañías involucradas con escándalos de soborno a senadores.

Entonces se dedicó a la filantropía y al prometedor proyecto de bienes raíces que era el Rockefeller Center. Otra de sus grandes aportaciones al legado familiar fue la fusión entre Trust Equitable Company, de quien era el mayor accionista individual, con JP Morgan Chase, para convertir a éste último en el banco más grande del mundo.

Tras la muerte de John D. Rockefeller Jr., la fortuna familiar pasó a manos de sus seis hijos, quienes diversificaron la presencia de la familia a otros campos como la política, en donde Nelson y Winthrop fueron gobernadores de Nueva York y Arkansas respectivamente. Pero también continuaron con “viejos negocios” como las inversiones, bienes raíces o la filantropía.

Rockefeller y su hijo John Jr. en 1915 / Imagen: Creative Commons

Rockefeller y su hijo John Jr. en 1915 / Imagen: Creative Commons

En la actualidad, aún poseedores de una multimillonaria fortuna, operan sus negocios desde el Rockefeller Center, los cuales incluyen nombres como Exxon Mobil, Chevron o JP Morgan Chase, algunas de estas empresas son resultantes del fallo en contra del iniciador de la dinastía para que disolviera su monopolio.

Lecciones de un hombre con dos caras

Por un lado, un hombre exitoso con una visión única para los negocios que contribuyó a su sobresaliente desarrollo personal y profesional, por el otro, un ambicioso empresario que haría lo que fuera para cumplir sus objetivos; Rockefeller ha dejado algunas lecciones para los empresarios en la actualidad:

  • Eficiencia e innovación: fue la constante búsqueda de maneras para mejorar procesos y reducir costos, que contribuyeron a que Rockefeller construyera su imperio. Si tienes un negocio, implementa este tipo de estrategias para mejorar el rendimiento y rentabilidad.
  • Filantropía: en un mundo plagado de injusticias sociales o problemáticas ambientales, las corporaciones, no importando su tamaño, deben contribuir a transformar la situación de los mercados en los que operan. Esto es altamente valorado por los consumidores en la era actual.
  • Adaptabilidad: cualquier empresa enfrentará todo tipo de obstáculos externos que impactarán el negocio, saber actuar ante estos sucesos pueden ser la diferencia entre subsistir o desaparecer.
  • Congruencia entre el decir y el actuar: especialmente en nuestros días, el no ser congruente entre lo que se comunica y lo que realmente se hace puede desencadenar severos problemas de credibilidad, que como en el caso de los Rockefeller, pueden tardar años en resolver; desafortunadamente, no todas las empresas tienen la solvencia para afrontar y sobrevivir a una crisis de este tipo.

Con una presencia un poco más reservada en el mercado y, a diferencia de su etapa de apogeo, ya sin encabezar los listados de multimillonarios, el legado de Rockefeller y sus empresas es un digno caso de estudio para los empresarios en la actualidad.

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