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Los mexicanos que luchan contra la pobreza y exportan su café a Japón

La exportación de café a Japón es un logro que ha dado nuevas esperanzas a los productores del grano en la Sierra de Zongolica, Veracruz, una de las regiones más pobres de México y Latinoamérica.

28-05-2018, 8:09:51 AM

La Sierra de Zongolica, en Veracruz, es una de las regiones más pobres de México. De sus 43,871 pobladores 37,290 viven en condiciones de pobreza. La mayor parte de sus habitantes tienen su casa al pie de la montaña a 1,243 kilómetros a nivel del mar, luchan contra la pobreza y tienen un motivo que los enorgullece: su café es de los mejores y se exporta hasta Japón.  

“Tiene un potencial gigante para producir café de muy buena calidad”, dice Gustavo Maldonado Venegas, director general de Fondo para la Paz, organización que impulsa proyectos productivos.

Hace 8 años, la organización Fondo para la Paz llegó a la zona para capacitar a la comunidad en actividades productivas. El primer reto fue exponer el proyecto y ganar la confianza de una población sometida históricamente por la pobreza.

Hoy, Zongolica también brilla como lo hace Coatepec, región vecina que es famosa por café de calidad en México.

A 6 meses de haber iniciado la etapa productiva del proyecto, la comunidad envío una muestra de su producción a una empresa distribuidora en Japón, la cual fue aceptada e inició la exportación del café mexicano a Asia.

“Hace 3 años, nos compró el primer lote de café que se exportó… Creo que es un logro espectacular el que han logrado las comunidades”, asegura Maldonado Venegas.

En la actualidad, 70% de la producción se queda en México, mientras que el 30% restante llega hasta las mesas de Japón.

En la actualidad, 400 productores trabajan en el proyecto que exporta el café de la Sierra de Zongolica al país del Sol Naciente, y se espera que en un año sumen 1,000 cafeticultores, con 100,000 nuevas plantas anuales.

“Tenemos toda una Sierra para crecer en producción de café”, dice Gustavo Maldonado, quien explica que los recursos generados por la producción y exportación de café ayudarán a las familias a salir de la línea de pobreza.

El reto que tiene la población es lograr que su producción sea sostenible en el largo plazo y evite la llegada de plagas como la roya, cuyos efectos destructivos ya son conocidos por los cafeticultores de la región.

La región de las montañas

La Sierra de Zongolica se encuentra al sur de Orizaba, en Veracruz. Es conocida por sus montañas que se esconden entre a neblina y es una de las regiones más pobres de Latinoamérica.

Zongolica es el lugar en donde la población usa sus vestidos tradicionales y los abuelos de la comunidad no hablan español, pero sí náhuatl.

“Es una zona en donde no hay acceso a una buena educación, a una buena salud, alimentación”, dice Maldonado, quien se emociona de los logros que ha traído la producción de café en la zona.

Desde 2012, productores y especialistas del café en el país ya hablaban del potencial que tenía la Sierra de Zongolica para producir café con calidad de exportación y así fue como Fondo para la Paz quiso demostrar la proyección podía ser una realidad.

Los cafetales fueron renovados, con la plantación inicial de 100,000 cafetales, que ahora suman 500,000, para evitar la propagación de plagas, como la roya, un hongo que acaba con las plantaciones de café.

La tierra de Zogolica ya atestiguó la llegada de la roya y miró la destrucción de 30% de los cafetales más viejos de la zona.

Se espera que 400,000 de los nuevos cafetales produzcan en su etapa madura entre 5 y 8 kilos por planta. Además, una empresa ya hizo una promesa de compra por las primeras 300 toneladas de café.

En el pasado, la comunidad solo vendía la cereza del café y recibían 7 pesos por kilo de la producción, ya que no tenía un proceso de secado y tostado que le diera un valor mayor al café, bebida que en la Sierra de Zongolica tiene sabores a chocolate.

La producción de café es sostenible, ya que toma en cuenta a la sociedad y al medio ambiente durante su producción. Además, la variable económica también beneficia al productor, al buscar mejores precios que los existentes en el mercado.

“No hicimos un café como commodity, sino como de especialidad… Hemos capacitado a los productores para que a su producto le agreguen valor”, comenta Gustavo.

El café se cultiva bajo sombra y no es necesario derribar árboles para producirlo.

El Centro Agroecológico del Café (Cafecol) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) fueron algunas de las instituciones que impulsaron la producción de café de altura en Zongolica.

Contra la pobreza

La presencia de Fondo para la Paz es avalada por el gobierno y por la propia comunidad de Zongolica y otras regiones del país.

Fondo para la Paz es una agencia de desarrollo sin fines de lucro, la cual apoya desde 1994 proyectos productivos en comunidades rurales en situación de pobreza y pobreza extrema, la mayor parte indígenas.

“En México, el color de la piel o la etnia determina tu situación socioeconómica, de salud y oportunidades”, dice Maldonado Venegas.

Gustavo es médico cirujano y maestro en Salud Pública, además de también haber estudiado un posgrado en Negocios en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE). Desde hace 8 años, es el encargado de dirigir Fondo para la Paz.

Tras haber trabajado en África el joven mexicano recibió la invitación en México para apoyar a los que menos tienen desde la organización.

“Casi toda mi carrera me he enfocado en el desarrollo de comunidades pobres en México y Etiopia, sobre todo. (He colaborado) con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Fondo para la Paz. Esa es mi formación profesional”.

La agencia trabaja con empresas, personas, instituciones y gobiernos del país para impulsar el desarrollo regional en 110 comunidades de entidades como Oaxaca, Campeche, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas.

Las poblaciones indígenas son las que se encuentran en menores condiciones de desarrollo a nivel mundial. “En México, la pobreza tiene un rostro indígena”.

El enfoque de la comunidad es el desarrollo comunitario, pero de forma sostenible. Pequeñas localidades, con una población menor a 2,500 habitantes, son las que se encuentran en el mapa de Fondo para la Paz.

Las comunidades identifican sus problemáticas y obtienen capacitación para desarrollar proyectos alrededor de las comunidades, ejecutan y reciben una evaluación. La organización cuenta con 1,200 voluntarios dentro de las comunidades en donde opera.

La organización se encarga de desarrollar soluciones para el manejo del agua y que las comunidades tengan acceso a proyectos sostenibles.

Gustavo Maldonado Venegas está listo para convertir el proyecto productivo de la Sierra de Zongolica, Veracruz, en uno de los más exitosos a nivel de ingresos. “Esperamos cambiar la vida de muchos productores mexicanos”.

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