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Emprendedores

Esta mexicana dejó su empleo para ser emprendedora del ciclismo urbano

Sandra Hernández descubrió en el ciclismo urbano una oportunidad para hacer un negocio y, desde 2015, hace tours para conocer la Ciudad de México.

17-10-2019, 6:30:50 AM
Poray

Sandra Hernández vivió seis años en Washington, Estados Unidos. Junto con su esposo, Pablo, se especializaron en arquitectura sustentable y obtuvo una certificación LEED (por sus siglas en inglés de Leadership in Energy & Environmental Design).

El tiempo que estuvo fuera de México su medio de transporte era el carro, la bicicleta la utilizaba para salir a dar un paseo dominical, que al igual que su esposo, no se consideraban ciclistas.

En 2011 le ofrecieron regresar a México con la promesa de que los proyectos que manejaría en la CDMX seguirían siendo verdes, además le dan la posición de manager, con su propia oficina y equipo. La desilución no tardó en llegar, se da cuenta que la firma opera más temas de marketing y que en esquemas verdes salen más caros por ello, los clientes deciden no contratarlos.

Justo en la semana que deja el trabajo asiste a una fiesta de extranjeros y es ahí donde conoce a una pareja de canadienses que le platican su miedo por andar en bicicleta en la Ciudad de México. Ella y su esposo se ofrecen a recogerlos en Coyoacán para llevarlos al Zócalo, “les damos el tour, de comer y quedan maravillados y nos dan la idea de que esto podría ser un negocio”, cuenta Sandra.

Al mismo tiempo que decide renunciar, Sandra Gabriela se da cuenta que está embarazada l. No quería salir a buscar trabajo mientras esperaba a su primer hijo. Con el finiquito de su último empleo, decide comprar las primeras 15 bicicletas. Todo inició como un auto empleo, su esposo se volvió su cómplice.

Otro motivo para emprender es que su casa estaba cerca de Circuito Interior frente a Chapultepec, por lo que la renta de bicicletas sería más accesible para la gente. Con las bicicletas ya listas decide que su “oficina” sería el garage de su edificio, la gente tocaba una ventanita y ahí solicitaba el servicio, la emprendedora atendía el local todos los domingos de 08:00 a 16:00 horas.

Poray
Cortesía

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Negocio sobre dos ruedas

Consiguió un empleo de medio tiempo como arquitecta que le dio flexibilidad para desarrollar el emprendimiento. Ahora tenía un sueldo que se encargaba de pagar todo lo de casa y lo que salía de las bicicletas se iba directamente a inversión.

La oportunidad de negocio se acelera cada año. En 2018 sumaron alrededor de 298 millones de usuarios ciclistas, por lo que el mercado mundial de bicicletas compartidas valdrá 2,800 millones de dólares (mdd), y para este año ascenderá a 3,700 mdd, según estimaciones la firma iiMedia.

Sandra Gabriela Hernández se metió de lleno en el ciclismo urbano, se volvió activista social y creó “BicibusDF”, una cuenta en redes sociales donde informaba sobre las rutas que tomaban diferentes ciclistas y a las cuales se podía sumar la gente que no se sentía con la confianza de hacer trayectos largos en su bicicleta.

“Estuvimos en redes sociales animando a la gente a que saliera a rodar, compartiendo tips porque si nosotros empezamos de cero y ahora somos ciclistas absolutos, cualquiera lo podía hacer”, señala la emprendedora de 41 años.

Con todo esto funcionando y creciendo poco a poco, en 2015 decide que esto puede crecer más y por eso reúne a un grupo de amigos que le dan sus opiniones sobre el rumbo a tomar. Así nace Porày, un negocio que no solo se dedicaría a la renta de bicis, sino que agregaría los tours para que más gente conociera los rincones de la Ciudad de México.

En 2016, su negocio se muda al Hotel Fontan en Paseo de la Reforma, con esa ubicación el negocio crecería aún más, pero Gabriela no deja su trabajo y ahora la operación es completamente de medio tiempo, “sentía todavía no estaba tan maduro el negocio y que no podía abandonar el trabajo porque si lo hacia me iba a ir a la bancarrota”.

Porày inicia con 15 bicicletas, para después sumar otras 20, gracias a un contrato con una agencia, finalmente cierra un acuerdo con Google el cual le permitió hacerse de otras 40. Para 2018 ya contaba con 100 unidades.

México se encuentra en el puesto número 46 a nivel mundial en el uso de bicicletas, donde el 17.1 por ciento de su población cuenta con una, lo que significa que está por encima de países latinoamericanos como Perú y Venezuela, según un estudio de la consultora Euromonitor International.

Con esta moda por las bicicletas, en 2018, la fundadora de Porày decide renunciar por completo a su trabajo y dedicarse al 100% a su propio negocio.

El crecimiento en ventas ha sido lento, cerraron 2014 con 100 mil pesos y en 2018 lo finalizaron con 500 mil, en ese mismo año atendieron a 2 mil 800 personas.

La expansión del negocio ha atacado varios puntos, entre ellos las experiencias Airbnb, donde ofrecen sus servicios, así como en TripAdvisor y Booking.com

El 95% de los clientes que solicitan un tour son extranjeros y lo encabezan los estadounidenses, seguidos de los canadienses. El 5% restante son nacionales. Asimismo el ticket promedio es de 140 pesos la renta por dos horas y de 525 el tour de tres horas que incluye comida, una botella de agua, un guía, así como el equipo para rodar.

Poray
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Piedras en el camino

Por las bicis tienen su “segunda luna de miel”, pero esa es la misma razón por la pareja ciclista tiene su crisis. El esposo de Gabriela, Pablo, tuvo que estar al frente de Porày a principios de 2018 cuando a ella le piden que debe estar de tiempo completo en su empresa. 

“Necesitábamos ese dinero para vivir, le digo que él siga aquí porque ya conoce el negocio, y empezamos ya a contratar gente, pero en ese punto es donde yo me desmotivo, donde siento que ya lo hago más por obligación”, afirma Gabriela Hernández.

La pareja se da cuenta que ambos sienten que es una obligación estar en Porày; Grabriela ya no le dedica tiempo y Pablo tiene que estar a cargo de la operación (algo que no lo hacía sentir cómodo), es en ese momento cuando se estanca la empresa.

Las aventuras por las que ha pasado Sandra Gabriela la llevaron a participar en Shark Tank México, donde se presentó y logró ‘enamorar’ a Arturo Elías Ayub, quien ofreció 750 mil pesos por el 35% de Porày.

Ahora que está por completo en la operación de su negocio, Sandra Gabriela asegura que la decisión de dejar su empleo fue la mejor, el equipo está más integrado, la empresa sigue creciendo y su matrimonio va muy bien.

El futuro de Porày es posicionarse en las plataformas digitales con el dinero que les dará Arturo Elías lo invertirán en tecnología para tener su propia aplicación, audioguías, y videos con realidad aumentada que espera lleguen a varios estados de la República.

El uso de la bici para Gabriela y su esposo, que inició como un sustito para el auto que no llegaba, hoy es el centro de su negocio y de su vida. También es hoy el vehículo donde seguirá pedalendo sus próximos proyectos. Y ella confía en que esos sueños se harán realidad. “Todo llega justo a tiempo, en el momento indicado.”

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