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Alma Verde: la historia de amor que se convirtió en un delicioso negocio

En 2014, una pareja decidió emprender un negocio al que bautizarían como Alma Verde, un negocio que comenzará su expansión en México y el extranjero

22-04-2019, 5:52:38 AM
Alma Verde Alma Verde

Lo que inició como una historia de amor entre un tijuanense y una sonorense, terminó en una historia de éxito empresarial, con la creación de un restaurante de comida saludable llamado Alma Verde, un lugar diseñado para aquellos que buscan o tienen un estilo de vida sano, que este año iniciará su expansión en México con la apertura de 20 unidades y el lanzamiento de la franquicia en Estados Unidos y Canadá, un ambicioso proyecto que esta pareja se ha propuesto alcanzar en tan solo tres años.

Y todo parece indicar que lo lograrán, pues en marzo abrieron la primera unidad AV Rush, un nuevo formato de restaurante de comida rápida saludable, de apenas 12 m2, donde en menos de un minuto y medio, el cliente recibe su orden. Y este mes inaugurarán su tercer restaurante Alma Verde en Baja California. Los primeros dos se ubican en Tijuana y el tercero se abrirá en Mexicali.

Pero, ¿cómo inició esta historia de éxito? En 2007, Leonel Valencia, contador público, que había trabajado en varios despachos de servicios de auditoria, asesoramientos legal y fiscal, y de asesoramiento financiero y de negocios, como KPMG, y más tarde dio un giro a su carrera, dedicándose a la venta de equipo médico, conoció a la administradora Alma Pérez Rogel, a través de hi5, una red social fundada por Ramu Yalamanchi.

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Alma Verde

Alma, quien había vivido tres años en  Los Ángeles, California, y trabajaba en un salón de belleza, decidió regresar a Tijuana y retomar su carrera como administradora, pero conoció a Leonel y los planes cambiaron. Se casaron en 2012, tras cinco años de noviazgo. En 2014, deciden emprender un negocio como pareja y abren un pequeño restaurante, en un local de 100 m2, al que bautizarían como Alma Verde.

“Dejamos todo lo que hacíamos y durante seis meses nos dedicamos a desarrollar este concepto de comida saludable. Alma creó el menú, las recetas de los jugos y los platillos (que pasaron de 30 a 150), y yo me dediqué al servicio. Contratamos a un electricista y a un carpintero, que nos ayudaron a montar el restaurante, pues no había dinero para un arquitecto”, explica Leonel.

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Alma Verde

Y el éxito fue total. Restaurante lleno todos los días, largas filas de hasta 80 personas esperaban probar los jugos y platillos creados por Alma, incluso gente de Estados Unidos; pero las ganancias no fueron tan cuantiosas como esperaban, pues los costos de producción eran mayores que los precios de los productos, por lo que los primeros meses se las vieron difíciles. Pero habían logrado lo más importante: hacerse de un buen número de clientes, que ha crecido con el tiempo, al igual que las ganancias, una vez que ajustaron los precios, lo que les permitió rentar el local contiguo y más tarde abrir otro restaurante y un comisariato, una bodega donde se almacenan buena parte de los insumos que utilizan y donde se producen algunos productos, como los jugos envasados, aderezos, leche de almendra y las salsas de sus famosos chilaquiles (salsa de betabel con chiles secos, mole de cacao recién tostado y la salsa especial de la Casa).

Alma Verde

“Llegamos en el momento indicado, cuando empezaba la ola verde, lo vegano, lo vegetariano. Detectamos esa necesidad de comida sana y con sabor en Tijuana, y decidimos iniciar este proyecto”, subraya Alma. 

Alma Verde

Leonel y Alma no solo están contentos y orgullos del éxito y aceptación que ha tenido su concepto, sino también por el número de empleos que han generado en la región. Empezaron su negocio con seis empleados. Hoy, suman 120 y estiman cerrar el año con un total de 200.

Alma Verde

Gran parte del éxito de Alma Verde se debe a los comensales. “Todo nuestro menú está basado en las necesidades de nuestros clientes. Los escuchamos, estamos abiertos a sus sugerencias. Hemos incluido varios platillos y áreas en el restaurante que nos han pedido, como un cuarto de lactancia, un menú braille, un menú vegano, lechugas hidropónicas, una tienda de productos orgánicos de productores locales. Eso ha sido clave para nosotros”, dice Alma.

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