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Así es como Airbnb le gana espacios a los hoteles en la CDMX

México es uno de los tres mercados más importantes de Airbnb Latinoamérica y, aunque su ingreso y disponibilidad aún se encuentran lejos de la industria hotelera, tiene beneficios importantes para el turismo ya que impulsa las economías locales.

02-04-2018, 11:28:25 AM
Airbnb

Niños revoloteando alrededor de un kiosco, bohemios en las cantinas y vida vibrante a todas horas; así es el Centro de Coyoacán, la segunda plaza más visitada de la Ciudad de México que, aunque sea difícil de creer, se reserva el derecho de admisión a la industria hotelera.

Coyoacán es un caso único en la capital mexicana: un lugar turístico que se apoya en su tradición, pero deja afuera a los hoteles. No obstante, la tecnología ha roto con el esquema: el responsable se llama Airbnb.

Esta fue una de las conclusiones del estudio realizado por IMCO y la plataforma colaborativa “Airbnb en la Ciudad de México: extiende los beneficios económicos del turismo y reduce la brecha salarial”, que se presentó, precisamente, en una casona del centro coyoacanense.

“El consumo colaborativo no es nuevo; lo que sí es nuevo es cómo la tecnología cambia las reglas del juego y junta la oferta con la demanda de formas que no imaginábamos”, dice Verónica Baz, coordinadora de Méxicos Posibles, quien encabezó la presentación del documento.

A pesar de la polémica que ha despertado la llegada de Airbnb a la Ciudad de México (con presencia desde 2015), la plataforma está muy lejos de compararse con el ingreso y disponibilidad hotelera de la capital.

“Tanto en términos de ocupación como de ingresos, Airbnb representa un 3 a 4% de lo que se lleva la hotelería establecida en la CDMX”, explica Baz.

Sin embargo, el crecimiento exponencial del uso de tecnología en la región anuncia alzas rotundas para la aplicación en los próximos años.

“En 2010, 27% de la población en Latinoamérica había usado dispositivos móviles; para 2015, esa cifra se duplicó y alcanzó un 58%”, recordó Óscar Ruíz, matemático del ITAM responsable de este estudio.

Por la disponibilidad de Internet, México se convierte en uno de los tres mercados más importantes de la plataforma en la región (más del 70% de los mexicanos acceden a internet por dispositivos móviles, según el INEGI).

De ahí que sólo Brasil se encuentre por arriba de México en cuanto a uso de Airbnb, siendo Playa del Carmen, Ciudad de México y Puerto Vallarta las entidades con mayor demanda de hospedaje. En ese orden.

Al contrario de una industria tan potente como la hotelera, Airbnb no está destinada a la generación de empleos, pero se confirma, a través del estudio, que impulsa las economías locales.

“En hoteles se generan empleos, pero la derrama económica se concentra en el lugar donde se quedan los huéspedes”, advierte Baz.

De acuerdo con el documento presentado, los usuarios de Airbnb gastan un promedio de mil 623 pesos diarios en la CDMX, de los cuales, el 44% se gasta en el vecindario donde se ubica la estancia.

La derrama que han generado las plataformas colaborativas han puesto a pensar a los Gobiernos y reguladores sobre cómo llevar los impuestos a estas nuevas tecnologías.

La Ciudad de México no tardó, y fue la primera en generar un esquema de impuestos para Airbnb en toda Latinoamérica, dijo orgulloso el tesorero local, Emilio Barriga.

“Estábamos interesados en la regulación de estas plataformas, lo cual es relativamente complejo. Un primer paso era que la plataforma nos ayudara a retener el impuesto al hospedaje, para que la CDMX tuviera los ingresos suficientes para seguir promoviendo el turismo”, abundó Barriga tras la presentación del estudio.

Para Manuel Molano, director adjunto del IMCO y especialista en temas de economía del conocimiento, el Gobierno parece más interesado en cobrar impuestos que en recurrir a una estrategia de colaboración más profunda con las plataformas colaborativas.

“Ves un ánimo muy grande de parte del regulador por ir y perseguir la renta económica. Mi aprendizaje es que, probablemente, el regulador haría bien no tanto en perseguir el dinero, sino la información que puede generar este tipo de plataformas, porque puede ayudar a construir mejor ciudad, a planear mejores rutas de transporte, a repensar restricciones de zonificación”, advirtió el especialista.

Airbnb creció de 2015 a 2016 en números de tres cifras –165% más anfitriones y 175% más alojamientos–, y se espera que el mercado colaborativo siga marcando la pauta en crecimientos tan exponenciales.

Después de todo, así como se adelanta Airbnb en Coyoacán, es posible que se encuentren más espacios de irrupción e innovación.

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