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El problema de los plásticos en México y el futuro del reciclaje

México es el principal consumidor de agua embotellada en el mundo. No podemos cerrar los ojos y decir que en el país no hay un mal manejo de los plásticos y una falta de concientización en torno a su consumo. Apostemos por el reciclaje.

22-05-2018, 5:36:28 PM
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Por Nancy Malacara

En días recientes, el tema del agua embotellada volvió a estar en boga, a raíz de un estudio que realizó Orb Media, donde se analizaron más de 250 botellas de las marcas: Aqua (Danone), Aquafina (PepsiCo), Bisleri (Bisleri International), Dasani (Coca-Cola), Epura (PepsiCo), Evian (Danone), Gerolsteiner (Gerolsteiner Brunnen), Minalba (Grupo Edson Queiroz), Nestlé Pure Life (Nestlé), San Pellegrino (Nestlé) y Wahaha (Hangzhou Wahaha Group).

La investigación reveló que un solo litro de agua embotellada puede contener hasta 10,000 partículas de microplásticos y, por consiguiente, una contaminación con desechos plásticos, que incluyen polipropileno, nailon y tereftalato de polietileno (PET).

En respuesta, los fabricantes de agua embotellada aseguraron que sus productos cumplen con los requisitos gubernamentales. Incluso, algunas de las marcas, cuyas botellas fueron puestas a examen, realizaron nuevos análisis y encontraron menos micropartículas que Orb Media.

Para Jorge Treviño, director general de ECOCE, esta es una historia más que sataniza los plásticos, ya que en México permea un desconocimiento sobre la industria del reciclaje y sobre los tipos de plástico que se utilizan para medicina, textiles y productos de consumo humano.

“Hace tiempo se fabricaban envases con policarbonato. Este material suelta ciertas sustancias solo cuando al líquido se le pone un solvente para que produzca bisfenol. Otro caso es el PVC. Con este plástico se hacían garrafones de agua, pero dejó de usarse en envases porque su fabricación es complicada. Todos los plásticos que hoy se utilizan para botellas de agua (PET, polietileno, polipropileno) cumplen con las normas FDA de Estados Unidos y las europeas para contenidos de productos alimenticios”, explica Treviño.

Los plásticos que más se recuperan en el mundo son el polietileno de alta densidad y el PET. Después está el PVC, el polietileno de baja densidad, el polipropileno, y el poliestireno, que es con el que se producen los desechables. México destaca por recuperar el 58% del PET y el 50% del polietileno de alta densidad.

“No podemos cerrar los ojos y decir que en el país no hay un mal manejo de los plásticos y una falta de concientización en torno a su consumo. Por lo general, son inertes, están diseñados para durar y, al igual que las piedras, no se biodegradan, pero no contaminan; el que contamina es el ser humano”, comenta el director de ECOCE.

Apuesta por reciclar

Datos de ECOCE indican que en México se tiran a la basura alrededor de 20,000 millones de botellas al año. Para reducir este número, Julen Garritz Alcalá, director general de SodaStream México, opina que la sociedad debería apostar por el reciclaje.

“El mercado se está moviendo hacia la reducción del consumo de azúcar; por eso las grandes marcas están embotellando agua, pero como sociedad debemos tener otras opciones para dejar de contaminar. El preciclaje es un concepto que implica concienciar antes del consumo”, dice.

Para SodaStream, el mercado mexicano es muy atractivo porque se está desarrollando una conciencia ecológica cada vez más fuerte. Por ello, la empresa israelí pretende eliminar más de 5,000 botellas de PET por familia en tres años, a través de una máquina que utiliza agua potable y cilindros retornables de gas para preparar agua mineral.

Este año, la empresa estima producir 4 millones de máquinas en Israel, de las cuales 120,000 se distribuirán en México. Según Garritz Alcalá, el mercado de agua mineral vale 200 millones de dólares: ellos quieren el 5%.

Es una buena solución para tener en casa, pero no para las personas que están fuera de ella. La máquina requiere agua potable para mineralizarla y aquí hay dos opciones: ir al garrafón o hacer una parada directo en el grifo.

El estudio Out Of Home, de Kantar Worldpanel, revela que México es el principal consumidor de agua embotellada en el mundo. En 2017 hubo un incremento en la demanda de envases pequeños y presentaciones de seis a 10 litros.

Esto se debe a una cuestión cultural, pero sobre todo a la desconfianza que tiene la población sobre la calidad del agua que llega a sus casas. El 72.2% de los hogares que consumen agua de botella o de garrafón lo hace porque desconfía del líquido que sale de la llave, de acuerdo con el INEGI.

“México tiene un grave problema de agua potable. Además, con los últimos temblores se ha roto la tubería. No ha habido mantenimiento, pero sí filtraciones y fugas. No hay garantía de que el agua sea completamente potable. De lo contrario no existiría el agua embotellada en el país”, expresa el director general de ECOCE.

En la actualidad, México tiene alrededor del 11% de plásticos en la basura y genera 722,000 toneladas anuales de PET, y aunque es líder en América Latina en cuanto a recuperación de este material, es necesario mejorar la tecnología de reprocesamiento para promover una ‘economía circular’, impulsada por un consumo razonado sustentable, es decir, un modelo económico donde los productos, componentes y recursos mantengan su valor en un ciclo continuo de desarrollo positivo.

Regulación a la mexicana

Theresa May, primera ministra del Reino Unido, hizo que el gobierno británico se comprometiera a eliminar todos los residuos plásticos no reciclables dentro de 25 años. ¿Inspiración para los legisladores mexicanos?

En opinión de Jorge Treviño, México tiene muy buenas leyes en la materia; los legisladores toman en cuenta experiencias mundiales y el gobierno federal establece normas y reglamentos para hacer frente al mal manejo de los residuos o al tratamiento del agua. Pero el asunto se atora cuando llega a las delegaciones y a las presidencias municipales. “Se necesita un mecanismo legal para garantizar que el presidente municipal o el delegado atienda este tipo de temas; que esté muy marcado y acotado en qué se deben utilizar los recursos”.

También hacen falta más programas de educación ambiental para instituciones públicas, escuelas y zonas vulnerables. Centros de acopio donde la gente pueda entregar sus residuos y a cambio reciban productos.

“Los ciudadanos estamos tomando en cuenta que México tiene un potencial turístico grande. El país va caminando en ese proceso más participativo, pero todavía se necesita esa pinza entre la educación y la aplicación de la ley para ver un cambio. El manejo no adecuado de la basura es tarea de la sociedad, la industria, el gobierno, el comercio, de todos los actores involucrados”, concluye Treviño.

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