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Economía

A un mes de campañas, agenda económica brilla por su ausencia

01-04-2024, 8:19:05 AM Por:
© Especial

Hasta ahora, faltan ofertas concretas de los candidatos a la Presidencia en variables fundamentales para la economía: crecimiento y empleo.

El 1 de abril se cumple el primer mes del inicio de las campañas presidenciales. En este primer tramo, pocas han sido las propuestas económicas que pudieran delinear lo que sería un programa de gobierno de quien gane la presidencia.

El asunto es relevante porque los mercados no han puesto, hasta ahora, atención en el tema económico pero eventualmente lo harán, sobre todo considerando que en este mes se llevará a cabo la tradicional Convención Bancaria, a la que acudirán los tres candidatos que se disputan la presidencia, y en la que se supone deberían o podrían delinear con más precisión su programa de gobierno en materia económica y, además, anticipar objetivos en dos indicadores clave para cualquier administración: crecimiento y empleo.

Crecimiento, historia de fracasos

Desde hace muchas décadas, el crecimiento del país es insuficiente, en el mejor de los casos, o incluso un grave problema de la economía mexicana.

Pero si fuera por las promesas de crecimiento de quienes han gobernado, México sería una de las grandes potencias económicas del mundo, ya que se han prometido tasas de crecimiento de hasta 7 por ciento del PIB, pero en el mejor de los casos se han registrado incrementos de 5 por ciento y eso debido al “rebote” del PIB observado este sexenio después del derrumbe de 8 por ciento registrado por los efectos de la pandemia.

Posiblemente las candidatas y el candidato que aspiran en esta ocasión a la presidencia del país han preferido no caer en el mismo error y eso explique por qué, hasta la fecha, no han puesto sobre la mesa algún estimado de crecimiento del PIB, en caso de que ganen.

Este sexenio terminará como uno de los peores en crecimiento económico. De hecho, será el peor desde el de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), y los mercados todavía esperan saber cuál será la expectativa de quienes aspiran a suceder al actual presidente. Mientras, México acumula un periodo más de decepción en esta materia del crecimiento económico.

Empleo, insuficiente desde hace décadas

Ya no hay evidencia numérica de cuándo fue que en el país se crearon  empleos suficientes para la demanda, y desde luego, que fueran empleos de buena calidad. El caso es que en México falta mucho más trabajo desde hace décadas.

La mayor evidencia de la falta de empleo y oportunidades laborales para millones de mexicanos es el porcentaje de informalidad laboral que existe en México.

Según datos del INEGI, alrededor del 53 por ciento de los trabajadores en México se desempeñan en el mercado informal. Es decir, más de la mitad de quienes tienen un trabajo están en este sector en el que, entre otras cosas, carecen de seguridad social.

La tasa de informalidad, si bien se ha reducido respecto al inicio del siglo, tampoco es nada como para celebrar. De acuerdo con el reporte de 2019 y presentado un año después, denominado Estimación de la informalidad en México a nivel subnacional, elaborado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la tasa de informalidad en el fin del siglo pasado e inicios de este era de 56 por ciento. Así es que, si queremos “celebrar” que hemos bajado 3 puntos a la tasa de informalidad, sería un caso patético.

Lamentablemente a veces se suelen diluir las cifras o tratar de imponer una narrativa favorable. El sexenio pasado terminó con reportes de generación récord de empleos formales en el IMSS, y esta administración hará lo mismo.

La administración del entonces presidente Enrique Peña Nieto celebró en su momento que, durante dicho sexenio, se generó la histórica cifra de 4 millones 61 mil 243 empleos formales, superando incluso a todos los puestos de trabajos creados entre los años 2000 a 2012; es decir, en las dos administraciones panistas. Un gran logro sin duda en su momento, pero si consideramos que en ese entonces, año con año el país requería al menos 1 millón de puestos laborales, tenemos que el déficit se ubicó casi en los dos millones de empleos.

Pero, lo cierto es que en México el viejo problema de insuficiencia de empleos bien remunerados se mantiene y debería ser uno de los principales retos para quien gobierne. Por ahora, no hay en lo esbozado por los candidatos propuestas concretas para un reto del tamaño del país.

Continuidad y promesas, pero faltan los ‘cómos’

Si consideramos lo dicho hasta ahora por las dos candidatas punteras en las encuestas, la base de la oferta económica se sustenta, por un lado en la continuidad, que es la oferta de la candidata Claudia Sheinbaum, y que va desde revisar y revertir las reformas que impiden buenas pensiones, hasta la continuidad de los programas sociales y el apoyo irrestricto a Pemex.

Por otro lado, la candidata opositora, Xóchitl Gálvez, ha ofrecido desde impulsar la pensión universal a partir de los 60 años, hasta revisar Pemex para volverla una empresa rentable.

En ambos casos, e incluso en lo poco esbozado por el tercer candidato, falta algo esencial, los “cómos”, sobre todo cómo se van a obtener los recursos para financiar y hacer realidad todas las promesas. En este sexenio se presume que el combate a la corrupción ha permitido impulsar los programas sociales e impulsado el desarrollo del país.

No es tal como se dice, en realidad el presupuesto fue redireccionado a favor de los programas sociales y las inversiones generadas por el nearshoring le dieron el impulso a la economía, quizás el combate a la corrupción generó flujos adicionales, pero insuficientes para todas las necesidades del país. En los programas de gobierno no se conoce hasta ahora nada concreto, no hay expectativas sobre crecimiento económico ni cómo se van a generar los millones de empleos formales que México requiere para satisfacer la demanda inercial y para abatir la informalidad. Esperemos lo que suceda en lo que queda de campaña.

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