Opinión

La misión imposible de los independientes que merecen ser candidatos

Algunas autoridades electorales locales obstaculizaron las candidaturas independientes con requisitos muy estrictos, casi imposibles de cumplir. Un ejemplo es Puebla, donde se debían recabar el triple de firmas en menos de una cuarta parte del tiempo para obtener la candidatura.

27-04-2018, 12:03:30 PM
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Los casos de Jaime Rodríguez, Armando Ríos Piter y Marichuy son conocidos a nivel nacional. Han evidenciado que la figura de los candidatos independientes es valorada por la ciudadanía, y que debe ser rediseñada en el futuro. Hoy son los jueces, interpretando las leyes, los que han abierto más las puertas para dichas candidaturas.

No es poco que la Boleta presidencial 2018 tendrá cinco candidatos, con dos no teniendo el apoyo de ningún partido. Los candidatos de los nueve partidos políticos (todos en coaliciones de tres, cada una siendo un champurrado ideológico) serán tres, el número más bajo desde 1976, cuando fue candidato único José López Portillo. Los independientes han tenido un impacto adicional al esperado: enriquecer la Boleta de manera significativa.

Pero su llegada a ese papel que tantos ciudadanos tacharán a principios de julio no fue nada sencillo. El panorama nacional, sin embargo, parece un día de campo comparado con lo que sucede en algunos estados. Como en tantas ocasiones, el federalismo abre la puerta para que algunos gobiernos locales aprueben legislaciones que cumplen bien con la letra, pero rompen claramente con el espíritu, de las disposiciones.

Unejemplo notable de ello es Puebla, como lo demuestra el intento del Dr. Enrique Cárdenas Sánchez (confesión de conflicto de enorme afecto, que no de interés: es mi tío) para postularse como candidato a Gobernador del estado.

Puebla, triple salto mortal

La legislación poblana requiere un triple salto mortal a toda persona que quiera aspirar llegar al Palacio de Gobierno por la vía independiente. Son tres requisitos formidables. Uno es lograr la firma de 3% del listado nominal (una de cada 33.3 personas registradas para votar). ¿Los candidatos a la presidencia tuvieron problemas para alcanzar la cifra? Muchos, como fue evidente, y para ellos era “solo” el 1% del listado nominal.

En términos proporcionales, otro requisito poblano es todavía más formidable: el periodo para recolectar las firmas se limitaba a 30 días, cuando para la presidencia era de 127. Esto es, el triple de firmas en menos de una cuarta parte del tiempo. En conjunto, un maratón que requería 12 veces la velocidad que necesitaron Margarita Zavala o Ríos Piter, por ejemplo.

En números implicaba, asumiendo jornadas de 12 horas (complicado reunir firmas en la madrugada) lograr seis firmas por minuto, cada minuto de esos 30 días (el total a alcanzar era de más de 132 mil apoyos). Además, nada de enfocarse por lo menos en las zonas con elevada concentración de población, puesto que un tercer requerimiento establece que se tienen que recabar firmas en dos terceras partes de los municipios poblanos, cuando el requisito nacional para la Presidencia es la mitad más uno de los estados.

El conjunto de requisitos tenía un propósito evidente: evitar las candidaturas independientes, por lo menos a la gubernatura. Nada de “Broncos” al estilo Nuevo León. Esa lección fue claramente aprendida por los legisladores locales. Puebla era y seguiría siendo un coto exclusivo de partidos, cumpliendo solo de forma simbólica con los requerimientos legales para contemplar la figura. Lo que se ofrece (si bien de manera imperfecta) a la ciudadanía a nivel nacional y en otras entidades, es permitido de jure pero prohibido de facto para los poblanos.

A lo largo de su caminar en este proceso, Enrique Cárdenas y su colega Angie Navarro, quien buscaba la candidatura a la presidencia municipal de Puebla Capital, lograron derribar estas barreras mediante impugnaciones que llegaron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). No obstante, estos ajustes no han sido suficientes para llevarlos a la boleta, todavía.

Un Tribunal que abre puertas

Se ha criticado mucho que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) por haber dictaminado poner a Jaime Rodríguez en la boleta presidencial 2018, y también a Margarita Zavala. Las críticas pueden tener fundamentos, o no, pero el resultado es importante: una Boleta que habría tenido tres candidatos a la presidencia ahora tendrá cinco.

La candidatura de Cárdenas Sánchez debe considerarse bajo esa óptica. Es una personalidad local, con una sólida trayectoria en la academia (como historiador económico de primer nivel y ex Rector de la Universidad de las Américas) y organizaciones de la sociedad civil. Como en el caso de Marichuy, destacadamente, no se trata de si puede ganar, que sí podría, sino que amerita ser una opción electoral para sus conciudadanos poblanos.

Esa posibilidad está en veremos, y dependerá enteramente del TEPJF si considera que sus más de 24 mil apoyos válidos representan un apoyo ciudadano suficiente para que pueda ejercer su derecho a ser votado, como lo establece el artículo 35 constitucional.

Surespuesta puede ser una solución para la elección inmediata, pero la legislación poblana para candidaturas independientes, como en otras entidades, requiere cirugía mayor. Si no la hacen, seguirán las impugnaciones exitosas de quienes lo intenten en el 2021.

El autor es doctor en Economía (Essex), economista (ITAM) y comunicólogo (UNAM). Profesor, Escuela de Negocios del ITESO, Investigador Asociado CEEY. Trabajó en el FMI.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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