Elecciones 2018

Manual contra bots políticos y guerra sucia en Facebook y Twitter

Las redes sociales son canales esenciales en la comunicación de los precandidatos, por lo que son nido perfecto para las noticias falsas y los bots. Sigue estos consejos para no caer en el engaño, al menos en las redes.

09-02-2018, 1:49:41 PM
redes sociales

¿Te has encontrado con comentarios de odio que provienen de usuarios con nombres raros en Facebook?, ¿Has visto en Twitter fotos difíciles de creer que difaman a una persona? Seguro estás ante un ataque de guerra sucia o bots políticos que buscan desprestigiar a algún candidato.

 

La pugna previa a las elecciones presidenciales de 2018 se vivirá, como nunca antes en el país, en una gran diversidad de frentes.

De hecho, las precampañas ya muestran un acertado panorama de lo que viene, no sólo a nivel de discurso, sino también de escenarios. De ahí que las redes sociales empujen como canales esenciales de la comunicación de los precandidatos.

“En redes sociales asombra la profusión de noticias falsas y el uso de trolls para empujar conversaciones y temas superficiales, con la intención de transformarlos en temas tendencia”, dice José Luis López Aguirre, investigador de la Universidad Panamericana, quien encabeza el seguimiento sobre comportamiento en redes sociales ante el contexto de las próximas elecciones.

López Aguirre ha identificado el uso de estas herramientas en Twitter, Facebook y WhatsApp, redes en las que los mensajes tienden a viralizarse rápidamente.

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Bots políticos

En Twitter, por ejemplo, destaca el uso de bots políticos encargados de replicar noticias –la gran mayoría de ellas se trata de información no verificada-, para afectar a algún candidato.

O bien, los bots también han funcionado para llevar un tuit a mil, 2 mil y hasta 3 mil réplicas, números que alcanza el precandidato por Morena.

“Un bot se compone por líneas de código que automatizan ciertas cosas, cuya misión, en este caso, es mandar una cierta cantidad de mensajes predefinidos por una cuenta principal, manejada por un humano. El resto de las cuentas sólo son replicadoras automáticas”, precisa Óscar Morales, CEO de Pollstr, startup que analiza el comportamiento de los clientes a partir de las conversaciones en redes.

En 2017, el estudio Troops, Trolls and Troublemakers: A Global Inventory of Organized Social Media Manipulation”, realizado por la Universidad de Oxford, advertía que el Gobierno de México formaba parte de una lista de 28 países que utilizaban cotidianamente los servicios de lo que llamaron “soldados cibernéticos”.

Con este contexto, es previsible que las redes sociales jugarán un papel protagónico en el camino a las elecciones, aunque eso no implica que ese rol sea el que podría esperar una lucha democrática.

Se podría pensar que el principal objetivo de ataque para la información malintencionada es el candidato rival, sin embargo, la primera baja de esta guerra será el debate ciudadano en redes y la discusión constructiva.

“Se requiere mucha capacidad de verificación, estrategias de fast checking”, sugirió López Aguirre.

El buen votante en redes

Lo primero que recomienda en la lucha contra los bots y la guerra sucia es identificar los hechos y establecer fuentes confiables.

“Es complicado, porque, debido a los cambios en Facebook, los usuarios quedan un poco más alejados de la información fidedigna, ya que se dará prioridad al contenido proveniente de amigos con los que hay más interacción”, advirtió el especialista.

López Aguirre abundó en el papel de las redes sociales, no como elementos en los que prevalezca la democracia, sino como aparatos manipulables y que no son neutrales.

“Las redes sociales deberían ser una herramienta de los ciudadanos para llevar a los candidatos y actores políticos a la rendición de cuentas, a fomentar la participación ciudadana, al voto crítico y a lo que se llama democracia digital deliberativa”, señaló.

Por el contrario, el escaso diálogo en estas plataformas ha abierto aún más las polarizaciones, y no sólo de seguidores y bots, sino también entre actores políticos y periodistas, cruces de acusaciones de precandidatos y poco, muy poco, de conocimiento de redes sociales como plataformas democráticas.

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Por ello, los ciudadanos deberán ser los primeros en acotar sus fuentes de información, discriminar los contenidos de acuerdo con la veracidad y el llamado fast checking.

“En Twitter, por ejemplo, es más fácil identificar un bot. Uno de los consejos que damos es fijarse en el nombre de quien publica: los bots no suelen firmarse con nombres propios”, remarcó Morales.

A continuación, los expertos enumeran otros recursos que están a la mano de los ciudadanos para evitar caer en el engaño, al menos en las redes:

  • 1. Identificar usuarios reales: No sólo se trata de reconocer a una persona detrás de una cuenta, sino analizar temas como el uso de la misma: una persona muy activa en redes tuitea, normalmente, 3 veces por día. Los bots, en general, replican posteos durante todo el día.
  • 2. Informarse: las fake news serán el pan de cada día rumbo a las elecciones, por lo que la primera responsabilidad no es de aquellos que emprenden artimañas para confundir al público, sino del mismo espectador. Mantenerse informado a través de medios serios y compartir notas verificadas es responsabilidad de los ciudadanos.
  • 3. Denuncia: redes sociales como Facebook y Twitter ofrecen la opción de marcar contenido malintencionado o que rompa con las políticas de la red. Utilizar estas herramientas puede disminuir el ejército de bots y, de paso, dar a entender a quienes encabezan las campañas que los ciudadanos son cada vez más exigentes con las estrategias de comunicación en redes.
  • 4. Que las redes no sean un espejo del criterio. Si el usuario utiliza las redes sociales únicamente como una forma de reforzar sus ideas, entonces no quedará espacio para la pluralidad y la información sustentada, sino sólo para la emoción y la cerrazón. Twitter es una buena herramienta informativa si el criterio del usuario así lo permite.

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