La historia de más de 12 millones de electores que NO van a votar

Ellos son mexicanos y tienen poder de decidir, son electores que si ejercieran su derecho podían influir demasiado en los comicios presidenciales, pero no lo hacen.

31-01-2018, 5:44:57 PM
electores

En unos años, cuando los vencedores escriban la historia de esta década, se hablará de votaciones y plebiscitos que marcaron el destino: el Brexit, Donald Trump, el Referéndum de Cataluña.

Alguien tendría que hablar, también, de las enormes mayorías que no votaron, que no encontraron en estos procesos su idea de democracia o, simplemente, se resistieron a participar en el juego político.

UNO

Lidia Barrón, periodista freelance, contesta el teléfono desde su casa en Dallas, Texas.

Mexicana de nacimiento, pero residente desde hace 12 años en el país vecino, Barrón ofrece un rápido termómetro de la comunidad de connacionales con la que suele convivir.

“Aquí los que hablan de política somos los periodistas, pero la gente que viene a buscar oportunidades, el grueso de los mexicanos en Texas, ni está interesada en el proceso de 2018, ni se siente politizada con lo que suceda en las próximas elecciones”, zanja.

La pugna presidencial que viene tiene el poder de hacer recordar a los millones de mexicanos que salieron de su país cuando fueron olvidados. Y a algunos más que, por alguna razón, residen fuera de México.

El próximo será el tercer sufragio presidencial en el que los mexicanos que viven en el extranjero podrán participar, pero la expectativa es, por decir lo menos, bastante pobre.

“Es de suma importancia el voto extranjero, pues garantiza el ejercicio de los derechos político-electorales de los ciudadanos, independientemente de si se encuentran o no en territorio nacional”, dice Francisco Rojas Choza, coordinador general de proyectos de Strategia Electoral, un laboratorio de opinión y análisis especializado en el tema electoral tanto de México como de América Latina.

Rojas señala la relevancia que esto debería implicar en un país como México.

“Cifras oficiales hablan de 12 millones de mexicanos en el extranjero, pero no se dimensiona el universo real, pues buena parte de esos mexicanos han tenido familia, y, con el reconocimiento de la doble nacionalidad, el número se podría incrementar a más de 20 millones de mexicanos que viven fuera del país”, remarca.

En un mundo que se rige por números, una cifra de más de 20 millones en el contexto de una votación presidencial tendría que resonar poderosa –Enrique Peña Nieto ganó en 2012 con 19 millones de votos–, pero no.

En 2006, primera elección presidencial con voto foráneo, se alcanzaron 32 mil 621 sufragios, y para 2012, la participación apenas alcanzó los 40 mil 714 electores.

“La participación es muy baja, considerando el universo de electores que pueden votar”, contrasta Rojas.

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DOS

“Sé que puedo ejercer mi derecho al voto, porque me enteré por casualidad cuando renové mi pasaporte; sin embargo, la Cancillería no me ha contactado, y cuando acudo a ellos frenan los trámites, su página es confusa y la información muchas veces ha sido errónea”, dice Karla López –una de los casi 104 mil mexicanos que viven en Europa–, con domicilio en Bilbao, España.

El burocratismo internacional de hechura mexicana es otro obstáculo que impedirá acercarse a esos millones de votos que se disuelven en las fronteras geográficas.

Quienes quieran votar desde otro país necesitarán una credencial de elector vigente, la cual se puede obtener por dos vías.

“A partir de febrero de 2016, el INE emite credenciales para votar a quienes residen en el extranjero. Las personas tienen que acudir a su Consulado más cercano y ahí les pedirán acta de nacimiento, comprobante de domicilio y alguna otra identificación”, explica Daniel Tacher, coordinador del Observatorio Binacional de Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo A.C., organización que ha lanzado la campaña “¡Actívate y Vota! Es tu Derecho”, para impulsar el voto mexicano en el extranjero.

Por otro lado, aquellos que mantengan su IFE/INE expedida en territorio nacional, deberán acudir al Consulado para registrarse en el listado nominal de votantes del extranjero y ser eliminados en el padrón de votantes en México.

Tacher reconoce que falta mucha información sobre el proceso de registro, principalmente porque resulta complicado establecer una campaña de comunicación que llegue a tantos destinos y núcleos sociales, en ciudades esparcidas por todo el mundo.

Por ejemplo, para muchos connacionales con credencial domiciliada en el extranjero no está claro que obtener esta cédula no es el paso final para emitir su voto.

“Quienes han tramitado credencial en el extranjero necesitan hacer un proceso de activación: una vez que reciben su cédula en su domicilio, deben comunicarse con el INE para informar que recibieron la credencial. En esa misma llamada se podrá activar para el voto en 2018”, informa el especialista.

La campaña ¡Actívate y Vota! Es tu Derecho asegura que se han solicitado poco más de 350 mil credenciales en el extranjero, pero sólo 29 mil personas han realizado, hasta finales de enero, los trámites necesarios para votar.

Las personas que sí se han activado para votar, recibirán vía servicio postal la paquetería para ejercer su voto (instructivo y boletas para la elección Presidencia, de Senaduría y de Gubernatura –en caso de ser originarios de alguno de los siete Estados que también deciden Gobernador este año–).

Posteriormente, el elector deberá regresar el paquete electoral para que sea contabilizada, por lo que deberá llegar antes del 1 de julio. Si llega después, no tendrá ningún efecto sobre los resultados.

TRES

Fabián Mancera trabaja y reside en Finlandia desde hace seis años. Se ahorró el último periodo presidencial por completo, pero se mantiene al tanto del momento político que vive su país.

“Consideraría que estoy enterado de la política mexicana, es algo que me interesa porque, aunque no esté ahí, mis familiares y amigos cercanos sí los están”, expresa. “Claro que voy a votar”.

Los entusiasmos no son los mismos para el profesionista que emigró por una oportunidad de trabajo que para el indocumentado que se la jugó en busca del desgastado “sueño americano”.

“La mayor parte de los mexicanos que viven en el extranjero residen en Estados Unidos. No es un secreto para nadie que esta comunidad se ha visto perseguida por la administración Trump y, a pesar de no correr ningún riesgo en caso de querer votar, sienten miedo de realizar este tipo de trámites”, argumenta Rojas Choza con respecto a la baja intención de voto en el extranjero.

En Estados Unidos vive el 97% de los mexicanos que reside en el extranjero; a pesar de esa cercanía en distancia, el experto considera que la mayoría se siente poco identificado con este tipo de procesos.

“Tendría que plantearse una probable Reforma Electoral en 2018 que cambie la imposibilidad actual de los candidatos para realizar campañas en el extranjero”, propone Rojas.

Matemáticamente, el universo que reside fuera de México podría ser tan decisivo en una elección como los millennials, pero su poder de voto se mantiene a las sombras.

“La participación política que han tenido es minúscula, quizá por eso los partidos políticos no han intentado buscar, de manera más profunda, su participación”, advierte el experto.

Otro inconveniente es la misma base sobre la que se ha construido el sistema electoral mexicano, que sigue utilizando boletas en papel y servicio postal en los años mozos de la era digital.

“Nuestro sistema electoral se ha construido sobre la desconfianza, y ese es el principal problema. Si potenciamos los recursos tecnológicos –como el voto electrónico–, la participación política crecería sin duda”, propone el experto.

Lo cierto es que el posible interés que algunos ciudadanos y familias mexicanas que viven en el extranjero pudieran tener en las próximas elecciones no se verá reflejado con votos. Antes de aventurarse a solicitar el trámite de sufragio, nuevamente se adelanta el concepto de desconfianza.

“Encontramos en familias binacionales la misma desconfianza que hay en México sobre las instituciones, además de la poca credibilidad que tienen los procesos electorales. Esta es otra de las razones que alejan a la gente de expresar su voto”, advierte Tacher.

Pese a este mal pronóstico, el movimiento “¡Actívate y Vota! Es tu Derecho” realiza compañas de información en las comunidades mexicanas de ciudades como Los Ángeles y Las Vegas, con el objetivo de incrementar considerablemente la participación en dos de las ciudades con más mexicanos en el mundo.

CUATRO

Antes de colgar el teléfono, la periodista Lidia Barrón recuerda la historia de una mexicana que, tras el ascenso de Trump a la presidencia, salía de su casa con el albur de no saber si volvería o sería deportada en su trayecto al trabajo. Se despedía de su hija dándole instrucciones de las cuentas bancarias y de las escrituras de la casa.

“Se han vuelto retraídos, la gente no quiere darse a notar ni hacer ningún trámite con el que pueda llamar la atención”, comparte Barrón desde una fría tarde texana.

Pedirle un voto a la gente que dejó el país por no encontrar aquí las oportunidades suena a que, efectivamente, las instituciones viven alejadas de las verdaderas necesidades e intereses de millones de ciudadanos.

Habrá que esperar algunos años, cuando los vencedores escriban la historia de esta década, y ver si esto se llega a mencionar en algún párrafo.