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Así es como los partidos políticos engañan a las mujeres mexicanas

A pesar de los avances en materia de paridad de género, los partidos políticos aún incurren en prácticas que tienden a desfavorecer a las mujeres mexicanas que compiten por curules en los congresos locales.

07-03-2018, 8:11:49 AM
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La representación política de las mujeres mexicanas ha tenido avances. Desde la década de los noventa se han modificado gradualmente las estructuras legales para favorecer la paridad de género al grado que, hoy en día, el porcentaje de mujeres en el Congreso Federal es del 42.6%.

Sin embargo, en los congresos locales los avances son menos evidentes: en 2015, Morelos, Nayarit, San Luis Potosí, Coahuila y Colima tuvieron un porcentaje de mujeres en sus Cámaras menor al 40% del promedio nacional.

Además, la violencia política contra las mujeres sigue siendo vigente: ha sido demostrado que los partidos deciden colocar a las candidatas mujeres en aquellos distritos que ya saben perdidos.

La reforma político-electoral de 2014 hizo un esfuerzo por obstaculizar esta práctica al establecer, en los artículos cuarto y quinto de la Ley General de Partidos Políticos, que los partidos no deben colocar a las candidatas en los distritos electorales donde hayan obtenido los porcentajes de votación más bajos en el proceso electoral anterior.

A pesar de ello, de acuerdo con un estudio publicado en el libro La representación política de las mujeres en México del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en las elecciones de 2015, un importante número de candidatas a diputadas fueron colocadas en los distritos menos competitivos o aquellos distritos donde el partido tiene menos posibilidades de ganar.

Por ejemplo, en Chiapas, bastión y estado clave del PRI, los distritos electorales de Chamula y Tenejapa —que tuvieron porcentajes de votación altísimos en las elecciones de 2012: 47.5% y 35.2%, respectivamente— fueron competidos por hombres en la contienda electoral de 2015.

El distrito Cuauhtémoc Villa de Álvarez Noreste, en Colima, es un caso particular para dos de los partidos políticos. Este distrito es donde el PAN tuvo el menor porcentaje de votación en 2012 y donde el PRD tuvo el mayor porcentaje de votos. Coincide que el PAN postuló a una candidata mujer y el PRD postuló a un candidato hombre en este distrito.

Guanajuato y Sonora son dos estados donde el PRD se encuentra en desventaja: son estados de tradición panista donde el porcentaje de votos que obtiene el PRD no supera el 20%. En los únicos dos distritos donde el PRD tiene posibilidades de ganar en Guanajuato (Valle de Santiago y Acámbaro) y Sonora (Empalme), el PRD postuló a hombres para las elecciones de 2015.

Tanto en Chiapas como en el Estado de México, ambos estados de marcada tendencia priista, el PRI colocó a hombres en los distritos con porcentajes más cercanos al 50% de votación.

En Guanajuato, estado de tradición panista, el PAN colocó a cuatro hombres para competir por las diputaciones de los cinco distritos electorales con mayores porcentajes de votación. De igual modo, en el distrito electoral 7 de San Luis Potosí, el más competitivo para ese partido (con porcentaje de votación de 50% en elección anterior), se colocó a un candidato hombre.

Este análisis toma relevancia en contexto de las próximas elecciones pues, si bien ha existido un avance importante en materia de paridad de género a nivel federal, en las entidades este avance es menor y los partidos aún incurren frecuentemente en prácticas que tienden a desfavorecer a las mujeres candidatas.

“Las reglas importan porque inducen conductas que se consideran deseables desde los órganos legislativos. Los cambios no tienen efectos inmediatos si no hacen de su práctica algo obligatorio”, dijo al respecto Jaime Rivera, Consejero del Instituto Nacional Electoral (INE).

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