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Cuando el Smartphone destruyó a toda una generación

Dentro de la generación Millennial existen los iGen, aquellos jóvenes cuya vida, interacción social y salud mental giran alrededor del Smartphone.

07-11-2017, 6:10:25 AM
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No soy mucho de Twitter, pero una amiga me aconsejó que poco a poco debía a entrar a este mágico mundo porque hay más información y fluye de una manera más ágil. Sigo a Ken Robinson, autor del libro Escuelas Creativas y considerado uno de los mejores educadores de la época actual. Me llamó la atención un artículo que tuiteó, de The Atlantic Daily, con un título muy poderoso: Have Smartphones Destroyed a Generation?, o algo así como ¿Los Smartphones han destruido una generación?

Para un servidor, existen dos hitos que marcaron los nuevos hábitos de la gente: en 1994 el internet ya de manera más comercial, y el 2007 con la llegada del primer gran Smartphone: el iPhone. Este último, todavía más impactante, modificó todo en la vida de las personas en la manera de comunicarse, de consumir y hasta de comportarse. Obviamente no existirían las aplicaciones de movilidad, ni las fintech, ni los nuevos esquemas de comunicación y negocio si estos aparatos no hubiesen aparecido y han simplificado la vida de muchos.

Varias veces he escrito por aquí, que en especial estas generaciones y definitivamente las que vendrán, tienen algo que las pasadas no: acceso a la tecnología, a la información y, por ende, a conseguir cosas más fáciles. El artículo tuiteado por Robinson es una adaptación del libro de Jean M. Twenge con el nombre:  iGen: Why Today’s Super-Connected Kids Are Growing Up Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy—and Completely Unprepared for Adulthood—and What That Means for the Rest of Us

Jean menciona que ha estudiado las diferencias generacionales por 25 años, para ser exactos desde que tenía 22 y era estudiante doctoral de psicología. En su estudio, incluso separa o descubre una generación dentro de la Millennial: la generación iGen, aquella que creció y que su contacto con un Smartphone desde la infancia temprana fue “natural”.

Aquí, una de las cosas que menciona es que, en lo general, la independencia o ese sentimiento de salir de casa, ya no es tan poderoso como lo era en la generación de los Baby Boomers, ahora tiene menos influencia sobre los adolescentes actuales. Jean platica que la mayor diferencia entre los iGen y Millennials, es en cómo ellos vieron/ven el mundo: los adolescentes de hoy no sólo difieren en sus puntos de vista sino también en cómo pasan su tiempo. Las experiencias que tienen todos los días son radicalmente diferentes si los comparamos en la misma edad con sus generaciones pasadas.

Jean observa que para 2012 había cambios muy drásticos en el comportamiento. Si recordamos, durante ese periodo sucedió la crisis de 2008 y su recuperación rumbo al 2010, causando que los Millennials trataran de encontrar un lugar en la economía tras este evento, pero también durante esos años fue cuando el 50% de la población adquirió un Smartphone.

Esta generación iGen, son los nacidos entre 1995 y 2012, es decir, la generación que creció con sus teléfonos, tuvieron una cuenta de Facebook o Instagram antes de iniciar la preparatoria y que no recuerdan cómo era la vida antes del internet.

Los Primeros Millennials crecieron con el internet (cierto), pero no estuvo siempre presente en sus vidas, podrían vivir sin él, no tuvieron esa codependencia. Los iGen más viejos eran adolescentes cuando el primer iPhone llegó al mercado en 2007, y/o fueron estudiantes de prepa cuando el iPad llegó en 2010. Una encuesta de 2017 de más de 5,000 adolescentes estadounidenses encontró que tres de cada cuatro tenían un iPhone.

Sí o sí, la llegada del Smartphone cambió radicalmente todo lo que gira alrededor de la vida de los jóvenes, desde su interacción social hasta su salud mental, sin importar clase socioeconómica, etnia, tamaño de ciudad, etc, etc, etc. Jean lo comenta con la siguiente frase: dónde hay una torre de celular, hay adolescentes.

Psicológicamente, los iGen son más vulnerables que los Millennials. Las tasas de depresión juvenil y suicidio se han disparado desde 2011. Jean se lo atribuye a los teléfonos. De hecho su estudio da un dato asomobroso sobre el sentimiento de soledad que tiene el joven: desde la aparición del iPhone pasó de un 20% a un 30% ¿será realmente esta la causa?

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