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Opinión

El mundo ante un presidente convicto

12-06-2024, 8:59:14 AM Por:
Donald Trump
© Foto Arte

El expresidente Trump tiene una gran oportunidad de ganar las elecciones, pero permitir que un delincuente convicto ocupe la Casa Blanca resulta un escenario negativo

Por Mtra. Terry Ahtziry Cárdenas Banda*

La Constitución de los Estados Unidos de América establece muy pocos requisitos para poder ser presidente. El artículo 2, sección primera, quinto párrafo de la Constitución establece: “Ninguna persona, excepto un ciudadano natural o un ciudadano de los Estados Unidos al momento de la adopción de esta Constitución, será elegible para el cargo de presidente; tampoco será elegible para ese cargo ninguna persona que no haya cumplido la edad de treinta y cinco años y haya sido residente durante catorce años dentro de los Estados Unidos”. Son todos los requisitos.

En el ámbito federal no existe regulación alguna que prohíba a delincuentes postularse en cargos federales, si bien algunos estados sí tienen leyes prohibitivas que impiden que delincuentes se postulen para cargos estatales y locales. Algunos argumentan que los estados pudieran promulgar leyes que exijan a un candidato no tener antecedentes penales. Sin embargo, esto podría ser debatible legalmente por lo previsto en la Constitución: aunque los estados establecen la forma de las elecciones, no pueden agregar nuevos requisitos para las mismas.

Por lo antes expuesto, el expresidente Trump muy probablemente no estará impedido de seguir siendo candidato a la presidencia. Sin embargo, su problema es aún complejo: Donald J. Trump fue condenado por 34 delitos graves de falsificación de registros comerciales en un caso derivado del pago que silenció a una estrella del porno. Esta condena es solo un caso de los 4 que se levantaron contra el candidato republicano.

Los tres casos adicionales son de mayor índole política, ya que dos de los tres casos refieren a la interferencia del expresidente en las elecciones de 2020, y el tercero a los documentos de seguridad nacional que Trump podría haber sacado de la Casa Blanca en enero de 2021.

La enmienda 14 sección 3 establece que: “Ninguna persona podrá ser senador o representante en el Congreso, ni electa presidente y vicepresidente, ni ocupar cargo alguno, civil o militar, en los Estados Unidos o en cualquier estado que, habiendo prestado previamente juramento, como miembro del Congreso o como funcionario de los Estados Unidos, o como miembro de cualquier legislatura estatal, o como funcionario ejecutivo o judicial de cualquier Estado para apoyar la Constitución de los Estados Unidos, haya participado en una insurrección o rebelión contra la misma o dado ayuda o consuelo a sus enemigos. Pero el Congreso puede, mediante el voto de dos tercios de cada Cámara, eliminar dicha discapacidad.”

Bajo esta disposición existe una posibilidad de prevenir la reelección de Trump, en caso de ser declarado culpable por los otros tres casos, pero la realidad es que no hay una relación estrecha con lo dispuesto en el párrafo anterior.

Otro escenario es la posibilidad del Partido Republicano sustituya como candidato al expresidente, lo cual es poco probable. Dentro las reglas del partido no se prevé este escenario de remover a un candidato por convicción de crimen. Dentro de lo dispuesto en las reglas del partido, cualquier apoyo a otro candidato que no sea la persona que ganó las elecciones primarias del partido, en este caso Trump, no será reconocido. La única opción es que renuncie como candidato, lo cual es extremadamente improbable. 

El expresidente Trump podrá seguir siendo candidato e incluso ser electo presidente. La pregunta será si podrá cumplir con sus funciones en caso de que no solo se le declare culpable, sino también se le impongan penas de prisión. ¿Podrá ejercer funciones desde la cárcel? ¿Podrá exigir que lo dejen en libertad para cumplir con su deber o podrá invocarse la enmienda 25 para que el vicepresidente lo sustituya?

La realidad que enfrenta EEUU no es alentadora. El expresidente Trump tiene una gran oportunidad de ganar la contienda, pero permitir que un delincuente convicto ocupe la Casa Blanca resulta un escenario negativo, no solo para Estados Unidos, sino para el mundo, creando una fricción complicada en la comunidad internacional.

Si bien las demás naciones no podrán negarse a aceptar a un delincuente convicto como presidente de Estados Unidos, sí podrían establecer límites para aceptarlo en su país. Es posible que algunas naciones determinen a Trump persona no grata y limiten el acceso a su país, creando fricciones en políticas y comerciales entre la comunidad internacional.

El mundo debe estar preparado para la realidad de que un delincuente convicto llegue a la Casa Blanca, y prevenir todo lo que esto desencadenará.

*Terry Ahtziry Cárdenas es abogada corporativa, internacionalista, catedrática, altruista y activista social.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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