Estilo de Vida

El encanto cosmopolita de San Miguel de Allende

Este pueblo ha albergado por décadas una comunidad en busca de un estilo de vida enriquecedor, enmarcado por un escenario espectacular.

14-05-2009, 5:00:00 PM

La arquitectura y planeación urbana de este pueblo del Bajío guanajuatense obedecieron a las condiciones geográficas y económicas, así como a los estilos predominantes durante el Virreinato. San Miguel fue uno de los puntos más importantes del Camino Real de Tierra Adentro, que unía la ciudad de México con Santa Fe, en el actual Estados Unidos, y por ello es posible identificar ahí las características de una ciudad poderosa de los años dorados de la explotación minera, en la escala de un pueblo de dimensiones pequeñas.


La riqueza –fruto de las minas de oro y plata, y de las haciendas ganaderas– se refleja en muchas de las edificaciones de la época, ornadas por fachadas de cantera, grandes patios, elaborados portones de maderas finas, trabajos en recinto, retablos dorados, balconadas, herrerías y arcadas de compleja manufactura. Al recorrer San Miguel, uno se percata de que su atractivo no se reduce a los monumentos.


El trato amable de los locales, los aromas que emanan de los restaurantes, la música de la Plaza Principal y la variada artesanía que ofrecen sus decenas de tiendas son algunos complementos por los cuales caminar sin itinerario es la mejor forma de descubrir la esencia de este Pueblo Mágico.


Gracias a la pasión y el trabajo de los sanmigueleños de siempre y de los llegados en años recientes, este rincón de Guanajuato es un ejemplo destacado, no sólo de preservación de patrimonio monumental sino también de apego a las tradiciones y de un desarrollado sentido de la hospitalidad.


A lo largo del año, las fiestas colorean y llenan de música las calles y plazas del pueblo, por lo que no es extraño llegar un día cualquiera y encontrar un ambiente de música de bandas, fuegos artificiales, jolgorio popular y repiques de campanas.


Un pueblo cosmopolita
Desde hace más de tres décadas, las cualidades de este poblado han sido imán para visitantes mexicanos y extranjeros que han llegado incluso a residir en él. De esa manera, San Miguel se ha convertido en un pueblo cosmopolita en el que convive una comunidad heterogénea con una importante cantidad de artistas, amantes del arte, comerciantes, profesionistas, bon vivants y, por supuesto, gente entregada a diversas actividades turísticas.


Las calles de San Miguel ostentan galerías, centros culturales, boutiques, joyerías, talleres e incluso una escuela de cocina de clase mundial que hacen de éste un pueblo singular, a sólo tres horas de la ciudad de México y poco más de una hora del aeropuerto del Bajío.