Estilo de Vida

Eduardo Chillida, esculpiendo elegancia

Este apasionado artista es considerado el más cosmopolita de la península Ibérica.

28-04-2009, 5:00:00 PM

Escultor vasco, dueño de un prestigio que supera todas las fronteras, ese es Eduardo Chillida. Su amplia experiencia en esta área artística, más de cincuenta años de su vida dedicada a la exploración de nuevos caminos y vías de expresar sus sentimientos, ideas y pensamientos, le convirtieron en uno de los escultores más afamados del mundo entero.


Con tal artista se ha llegado a afirmar, la escultura española vuelve a ocupar un primerísimo puesto a nivel mundial, cuya mística y corporeidad llevan una rúbrica totalmente intransferible.


A lo largo de su sobresaliente carrera, fue homenajeado y galardonado con los premios más prestigiosos del mundo. Además, fue miembro de varias academias de las artes y sus monumentos se encuentran emplazados en los lugares principales de las ciudades más importantes del todo el planeta.


Eduardo Chillida nació el 10 de enero de 1924 en San Sebastián y desde entonces experimentó con todo tipo materiales. Madera, hierro, granito, yeso, hormigón, acero y terracota son algunos de los muchos elementos con que dio vida a su obra.


Un artista que probó muchas cosas. Antes de dedicarse por completo al arte de la escultura, experimentó con estudios de arquitectura que inició en Madrid. Pero pronto lo dejó, porque tuvo un complejo problema con el ángulo recto: “Prefiero el ángulo de los griegos, que es el que hace el hombre con su sombra: es mucho más tolerante”, admitió alguna vez.


El hierro fue uno de los elementos principales en su carrera. Durante diez años, fue fundamental en su trayectoria y en 1954 realizó con este material las puertas de la basílica de Aránzazu. Tras su primera exposición en Madrid ese mismo año, se sucedieron éxitos y exposiciones por todo el mundo, así como la concesión de numerosos premios, como el Gran Premio Internacional de Escultura de la Bienal de Venecia, en 1958.


Aunque su obra es conocida y apreciada en todo el mundo, Alemania es uno de los países que siente una especial predilección por este vasco universal, que fue uno de los 30 creadores que utilizaron como lienzo fragmentos del antiguo muro de Berlín. En esta ciudad se encuentra situada la escultura Berlín, símbolo de la reunificación germana.


Como buen vasco, lu pasión inundó su vida y, por supuesto, también su obra. El fútbol es la otra gran pasión declarada por Chillida. A este artista, que en su juventud fue portero de la Real Sociedad de San Sebastián, le gustaba decir que en el fútbol había aprendido muchas cosas que le serían sumamente útiles en su trabajo de escultor.