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Economía

Por qué las políticas públicas erróneas podrían hacer que tus hijos paguen más impuestos

14-01-2021, 8:28:41 AM Por:
Sin dinero
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Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) detalla la forma en la que afecta a las generaciones futura un sistema fiscal en desequilibrio.

Las políticas públicas actuales, aunque pudieran parecer viables a corto plazo, de mantenerse sin cambios, podrían hacer que las siguientes generaciones terminen pagando más impuestos y recibiendo un menor gasto público.

Lo anterior se desprende de un análisis elaborado por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), en el que detalla que el actual sistema fiscal del país tiene una restricción intertemporal, es decir, los ingresos fiscales presentes y futuros deberían ser iguales al gasto público presente y futuro. De no ser así, un sistema fiscal desbalanceado, como el que tenemos, puede provocar cambios inesperados en la estructura del gasto y de las tasas impositivas, con implicaciones en pobreza, redistribución del ingreso y equidad intergeneracional.

La relevancia del SHRFSP

El análisis toma la relevancia del indicador conocido como Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) como base para medir el desempeño de la deuda pública del país; la prioridad para que este indicador se mantenga constante como porcentaje del PIB o que incluso disminuya, es usual en las políticas adoptadas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Sin embargo, el SHRFSP deja de lado, si bajo las políticas actuales, el gobierno será capaz de hacer frente a sus obligaciones sociales y financieras de largo plazo. como por ejemplo pago de pensiones, demanda de servicios educativos superiores y de posgrado, así como el gasto en salud por la transición epidemiológica, el cual podría tener cambios significativos a razón de la crisis de la COVID-19, entre otros cambios derivados por la evolución en la estructura etaria de la población.

Para saber más:

Así, entra en el análisis otro concepto relevante conocido como Cuenta Generacional, que indica la diferencia entre lo que pagan y reciben las presentes generaciones, respecto a lo que tendrían que pagar las siguientes generaciones para recibir los mismos bienes y servicios públicos.

Pero, cuando las políticas públicas están desequilibradas hay una distribución inequitativa de los recursos públicos entre generaciones. Por ejemplo, si actualmente las políticas tributarias no recaudan lo suficiente, cubriendo así parte del presupuesto mediante endeudamiento, las futuras generaciones deberán pagar más impuestos para saldar la deuda que se adquirió en el pasado, restando, además, recursos para temas como inversión en infraestructura, salud e innovación, entre otros.

Si bajo las políticas actuales las aportaciones netas de las futuras generaciones son mayores a las de las presentes generaciones, entonces las políticas públicas generarían una inequidad fiscal intergeneracional.

En otras palabras, el hecho de que las cuentas fiscales del país en estos momentos, derivado de las políticas públicas, estén desbalanceadas, tiene un efecto negativo no sólo presente sino futuro. Las siguientes generaciones deberán aportar más para resarcir lo que no se aportó en la actualidad.

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Depositphotos Si actualmente las políticas tributarias no recaudan lo suficiente, las futuras generaciones deberán pagar más impuestos para saldar la deuda.

Malas noticias para los recién nacidos

El análisis llega con base en sus cifras y escenarios financieros a una conclusión que significa una muy mala noticia para quienes nacerán este año, por poner un ejemplo de cómo funciona el costo generacional derivado de las malas políticas públicas.

Así, bajo las políticas públicas actuales, un niño recién nacido en 2020 pagaría 138 mil 770 pesos en aportaciones netas a lo largo de su vida, mientras que un recién nacido a partir de 2021 pagaría 992 mil 066 pesos, durante el transcurso de su vida.

Esto implica que las futuras generaciones tendrían que pagar 616 por ciento más que las presentes generaciones para recibir los mismos bienes y servicios públicos que actualmente se proveen, tanto en cantidad como en calidad.

Lo anterior, son olvidar los efectos que también se reflejan en la cuenta generacional por la inequidad de género. Debido a que existen diferentes salarios para trabajos similares en el mercado laboral, además de distintas condiciones de trabajo entre sexos, las aportaciones netas de las mujeres son actualmente inferiores a las de los hombres.

Bajo las políticas públicas actuales de recaudación y las condiciones presentes en el mercado laboral, no sólo se está generando una inequidad fiscal entre mujeres y hombres, sino también entre mujeres y hombres de las distintas generaciones. Es decir, una absoluta inequidad intergeneracional.

De acuerdo con el CIEP, gran parte de la inequidad fiscal obedece a la transición demográfica y a la forma en que las pensiones están financiadas, incluyendo las cuentas individuales, cuyos ahorros están depositados en diferentes bonos de deuda del gobierno.

Por si fuera poco, a partir de los 50 años las aportaciones netas de las personas se vuelven negativas, ya que el monto de recursos públicos que se destinan a cubrir sus necesidades, como pensiones y salud, es mayor al monto de recursos que pagan mediante sus impuestos.

Lo anterior genera un flujo negativo que debe ser saldado mediante transferencias que hacen las generaciones más jóvenes hacia aquellas que tienen mayores edades.

Retiro
Especial Gran parte de la inequidad fiscal obedece a la transición demográfica.

La cuenta generacional muestra si las políticas públicas actuales son viables a largo plazo, así como la inequidad que genera entre las presentes y futuras generaciones.

Como resultado del análisis, es evidente que en México, estas políticas generarían una inequidad fiscal intergeneracional de 616 por ciento. Esto significa que las futuras generaciones deberían pagar 854 mil 296 pesos más que las actuales generaciones a lo largo de su vida para recibir los mismos bienes y servicios públicos, tanto en cantidad como en calidad, algo no está bien en la estructura fiscal del país desde hace muchos años, pero se hace poco o nada para modificarlo.

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