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Economía

Pemex, ¿gestionar la crisis o tomar medidas drásticas?

08-12-2021, 9:11:43 AM Por: Antonio Sandoval
© Notimex

La deuda de la petrolera es insostenible; sanear a la compañía será una tarea generacional.

El balance de la gestión en Pemex durante los primeros tres años de la actual administración es negativo, no hay mucho por destacar, si acaso el hecho de que se gestionó la crisis histórica que vive la petrolera.

Pemex se recibió en esta administración como una empresa quebrada, sólo la deuda externa de la compañía, por 110 mil millones de dólares bastaba para declararla en dicha situación, pero sigue igual y no se ven muchas posibilidades de que mejore su estado de salud financiera en los próximos años.

Pemex le debe a proveedores del país, además su base productiva se ha desplomado de un máximo de 3.2 a 1.6 millones de barriles de petróleo, y según las estimaciones cerraremos el sexenio sobre los 2 millones de barriles, por debajo de la cifra histórica.

Se argumenta que se quiso privatizar o destruir para abrir el sector en su totalidad a la iniciativa privada, pero lo cierto es que se han tomado muy malas decisiones y no se reconocen, antes y ahora.

Suponiendo que la elevada deuda que tiene Pemex se adquirió en su totalidad durante el sexenio pasado, eso significa que año con año Pemex adquirió deuda por 18 mil 333 millones de dólares anuales, sin que haya una sola explicación hasta el momento de en qué se gastaron esos recursos.

Pero si la adquisición de deuda es un factor que no está plenamente justificado, mantener a la petrolera en las condiciones en las que está, durante estos tres años, es otro error de dimensiones magnas hacia el futuro.

La deuda de la empresa es insostenible en condiciones normales, el país la absorbe en sus balances fiscales y eso evita la quiebra de la petrolera, pero mantener esos niveles de endeudamiento es una acción muy parecida a endeudarla, equivale a no querer extirpar el tumor.

En los próximos tres años Pemex tiene compromisos financieros por 29 mil millones de dólares, este monto es suficiente para dejar claro que hacía el futuro la empresa tiene comprometida su viabilidad, si no fuera porque los rescates fiscales evitan la formalización de su quiebra.

2.2 billones de pesos en deuda

Los 110 mil millones de dólares que tiene la empresa de deuda externa es equivalente a 2.2 billones de pesos, y la reciente transferencia de recursos que hizo el gobierno federal es de apenas 77 mil millones de pesos (3,500 millones de dólares).

Pero hay algo peor, la empresa que fue impulsada en la retórica como “palanca del desarrollo nacional” a partir de la segunda mitad del sexenio, enfrenta la disyuntiva de su propia supervivencia.

Pemex es demasiado importante para quebrar, es la petrolera nacional, pero el tiempo se acaba y no sabemos si al final Pemex será demasiado grande como para no hacer nada con ella, más allá de gestionar una crisis que ya lleva años.

La última ocasión que Pemex tuvo utilidades fue en el año 2012, antes de la reforma energética.

Efectivamente, tal como dice el gobierno actual, el colapso de Pemex a partir de la reforma es evidente, pero también es evidente que en estos tres años no se le ha encontrado la “cuadratura al círculo” de Pemex.

También debemos señalar que la empresa ya venía en picada antes de la reforma y que el factor que la mantuvo a flote fue el histórico nivel de precios que por esos años alcanzó el barril del petróleo.

Hablar de deuda es una herencia del pasado sin duda alguna, pero ese lastre le impide ser eficiente y rentable, Pemex se hunde cada vez más en un pozo del que no se sabe si saldrá.

Entre los años 2013 y hasta la fecha las pérdidas acumuladas de Pemex están cerca del billón de pesos.

Es decir, la petrolera está sumamente endeudada y además con pérdidas constantes.

Pero la estrategia es “apoyar a Pemex”, aunque no vaya a ninguna parte ese dinero.

El costo de Pemex para la economía mexicana es enorme: rubros como servicio de deuda, apoyo financiero operativo, pago de gasto corriente, etcétera, ahogan sus finanzas.

Cifras que bien a bien no se saben, porque los estados financieros lo reflejan bajo conceptos que pueden confundirse.

¿Qué hacer con Pemex?

Si Pemex fuera una empresa privada, ya hubiera sido sometida a toda una reingeniería financiera, por decirlo de alguna manera.

No hay empresa que sobreviva con una deuda de 110 mil millones de dólares e ingresos deteriorados como los de Pemex.

En la disyuntiva por mantenerla a flote o hacer algo para volverla viable en el largo plazo, se opta por lo primero.

Así, en los próximos tres años el erario, que no Pemex, deberá pagar mes a mes 805.55 mil millones sólo por el servicio de la deuda de Pemex, pero al término del periodo la petrolera seguirá igual de endeudada.

Pemex requiere una “cirugía mayor”, es urgente; la petrolera está en terapia intensiva y de ahí nadie la quiere sacar, las consecuencias futuras podrían ser devastadoras.

Si se quiere una empresa petrolera viable en el corto plazo, urge limpiar sus finanzas; es una tarea que llevará tiempo y posiblemente sea generacional, porque lo hecho hasta hoy con la empresa la condena a la inviabilidad, y condena a las finanzas públicas a arrastrar un pesadísimo lastre.

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