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Economía

La “receta” de la Cepal para que Latinoamérica enfrente la crisis por COVID-19

17-07-2020, 4:43:34 PM Por:
América Latina
© Depositphotos

Ingreso básico de emergencia para los más pobres, apoyo a empresas y empleos son algunas de las líneas de acción para la región del continente.

La Comisión Económica para América Laina (CEPAL) emitió en su informe especial sobre la región una “receta” consistente en cuatro grandes medidas para enfrentar la crisis y, con ello evitar, un deterioro mayúsculo en las economías de Latinoamérica, al tiempo que podrían abonar a una recuperación más acelerada una vez llegado el momento.

Estas cuatro líneas de acción, como las llama la Cepal, deberían ser implementadas con carácter de urgente ya que serían como una especie de “red protectora” para las economías y de manera especial para su población, son las siguientes:

1) Un ingreso básico de emergencia como instrumento de protección social

Como consecuencia de la crisis y de las condiciones particulares de cada economía, la Cepal advierte que en la región hay amplios estratos de la población muy vulnerables a la pérdida de ingresos laborales.

El organismo señala que, con base en las nuevas proyecciones de caída del PIB y aumento de la desocupación, se estima que en 2020 alrededor de 491 millones de personas, equivalente a 79.2 por ciento de la población de la Latinoamérica, pertenecería a los estratos de ingresos bajos o medio-bajos, con ingresos per cápita de hasta tres veces la línea de pobreza. Además, como resultado de la crisis, habrá una movilidad económica descendente, es decir, más personas pasarán del estrato de clase media a pobreza, y de pobreza a extrema pobreza. La Cepal estima que 37.6 millones de personas que en 2019 pertenecían a estratos bajos no pobres, este año caerán en pobreza, mientras que 4 millones más abonarán las filas de la pobreza extrema.

A pesar de que hasta el 3 de julio del año en curso, 30 países de América Latina y el Caribe habían adoptado 190 medidas de protección social para que los hogares más pobres, vulnerables y precarizados pudieran hacer frente a la pandemia, con medidas como transferencias monetarias, transferencias en especie y aseguramiento del suministro de servicios básicos.

La Cepal propone a los gobiernos de Latinoamérica que, para proteger a la población de los profundos impactos socioeconómicos de la crisis, garanticen transferencias monetarias para satisfacer necesidades básicas y sostener el consumo, en forma de un ingreso básico de emergencia, que consiste en una transferencia monetaria equivalente a una línea de pobreza (143 dólares a precios de 2010) durante seis meses para toda la población en situación de pobreza en este año.

El costo fiscal promedio por esta medida sería de 2 por ciento del PIB, estima el organismo, y pide considerar la extensión de dicho mecanismo a 9 y hasta 12 meses.

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2) Un bono contra el hambre

Cepal advierte que, en la región, el hambre se deriva de la pobreza (en particular la pobreza extrema) y no de la falta de alimentos. La caída económica pronosticada para 2020 afectará directamente a la seguridad alimentaria de millones de personas.

Ante esta situación, la Cepal y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han propuesto que los gobiernos de la región implementen un bono contra el hambre como complemento del ingreso básico de emergencia para toda la población en situación de pobreza extrema. El valor de cada bono sería equivalente al 70 por ciento de una línea regional de pobreza extrema (67 dólares en 2010, aproximadamente 1,541 pesos mexicanos actuales). El costo total del bono contra el hambre se estima en 27 mil 100 millones de dólares, equivalente al 0.52 por ciento del PIB regional.

3) Apoyo a las empresas y los empleos en riesgo

Los efectos de la crisis llevarían al cierre más de 2.7 millones de empresas formales en Latinoamérica, con una pérdida de 8.5 millones de puestos de trabajo, sin incluir los recortes de personal realizados por las empresas que mantendrían sus operaciones. Las empresas más afectadas serán las microempresas (más de 2.65 millones de cierres) y las pequeñas empresas (casi 100,000 cierres) debido a su fuerte presencia en los sectores que recibirán los golpes más fuertes de la crisis. Por ejemplo, el comercio minorista, los hoteles y los restaurantes.

La Cepal propone tres conjuntos de medidas:

i) Aumentar la liquidez de las empresas, principalmente las de menor tamaño, mediante la postergación o cancelación de los pagos de impuestos (estímulos fiscales), imposiciones previsionales y contribuciones territoriales, o adelanto de las devoluciones de impuestos por lo menos hasta finales de 2020.

• La suspensión del pago de los servicios de luz, agua, gas y telecomunicaciones, sin multas ni corte de servicios, hasta finales de 2020.

• La flexibilización y mejora de las condiciones de crédito

La Cepal propone todo un conjunto de medidas adicionales como el cofinanciamiento de la nómina salarial si es necesario y una contribución en efectivo a los trabajadores autónomos formales, con el objetivo de proteger la planta laboral en la medida de lo posible.

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4) Fortalecer el rol de las instituciones financieras internacionales

La comunidad financiera internacional debe ampliar las condiciones de liquidez para hacer frente a las necesidades de financiamiento a nivel mundial, advierte la CEPAL. En este sentido, cobran especial relevancia las propuestas para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haga una importante emisión de derechos especiales de giro (DEG) que aumentaría la liquidez y permitiría a los países hacer frente a una disminución de sus reservas internacionales.

Una emisión del orden de 500 mil millones de dólares equivaldría a cerca de 40 mil millones de dólares adicionales en reservas internacionales para las economías de la región, de los cuales aproximadamente 2 mil millones corresponderían al Caribe.

Una medida complementaria para atender las necesidades globales de financiamiento es la ampliación de líneas especiales de crédito de bajo costo y a largo plazo que promuevan el uso del financiamiento internacional como mecanismo para impulsar el desarrollo de los países de renta media y bajos ingresos.

Con estas líneas de acción, Latinoamérica saldría más fortalecida de la crisis y estaría en condiciones de registrar una recuperación más sólida cuando mejoren las condiciones de la economía global, señaló la Cepal.

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