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Economía

Jackson Hole, ¿tormenta en el paraíso de los banqueros centrales?

25-08-2021, 9:28:18 AM Por:
Jerome Powell
© EuropaPress

Todo listo para la que será la segunda cumbre más crucial en la historia de Jackson Hole, la primera fue en 2009.

Jackson Hole, ubicado en el estado de Wyoming, es descrito como un sitio casi paradisiaco, ideal para el relajamiento y la reflexión teniendo como escenario sus majestuosos paisajes montañosos. Todo lo anterior contrasta con la tormenta financiera que pueden desatar quienes se reúnen en ese sitio a partir de mañana.

Desde 1978 se lleva a cabo el Simposio de Jackson Hole en Estados Unidos, la reunión de banqueros centrales, ministros de finanzas y grandes gurús financieros del planeta. El evento siempre es importante e interesante, pero en estos 43 años de su realización sólo dos ocasiones ha sido crucial para el planeta.

La primera de ellas fue en 2009, a menos de un año de que estallara la crisis hipotecaria en Estados Unidos, que sumió al mundo en una recesión. En esa ocasión, escuchar lo que esperaban los banqueros centrales para los siguientes años, así como las acciones de las principales instituciones monetarias, era y fue determinante.

La segunda reunión crucial en Jackson Hole para el planeta y el futuro de las finanzas mundiales iniciará mañana jueves 26 de agosto y se extenderá hasta el sábado 28 de agosto.

Bernanke inauguró una era

En 2009 durante el congreso de Jackson Hole, el entonces presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y, coincidentemente, experto en la Gran Depresión de 1929, Ben Bernanke, abrió con su discurso una nueva era, la de la intervención de los bancos centrales en la economía global para evitar que este se hunda ante crisis sistémicas.

Bernanke dijo en aquella ocasión, palabras más, palabras menos, que la crisis generada por el sector hipotecario de su país era de carácter global y la más grave en ese momento después de la originada por La Gran Depresión.

Sin embargo, Bernanke destacó que a diferencia de lo ocurrido en otras épocas, justamente como La Gran Depresión, ahora las medidas adoptadas por las autoridades de los Estados Unidos y del resto del mundo habían evitado un deterioro mayor en la economía mundial.

De manera especial, destacaron los apoyos sin precedentes para el sistema financiero de su país, mientras que de forma paralela y concertada, en cerca de veinte países del mundo se adoptaron medidas similares, según Bernanke.

Fue ese año, 2009, cuando tras la reunión se implementaron reformas globales de segunda generación en materia de regulación financiera, dentro de un marco macroprudencial, para que eventos similares no volvieran a ocurrir, refiriéndose a la crisis hipotecaria.

También fue el año de las tasas de interés históricamente bajas en cerca de 1 por ciento, así como de la adopción de políticas fiscales más expansivas para hacer frente a la caída en la actividad económica mundial.

En esa reunión el presidente de la Fed auguró respuesta positiva de la economía global a las medidas, pero advirtió que la Fed inyectaría tanto dinero a la economía global como fuera necesario; los inversionistas se lo compraron porque casi de inmediato inició, en septiembre de 2009, la carrera alcista más prolongada de la bolsa de valores de Nueva York, y también el periodo de mayor expansión económica en la economía moderna de la mayor potencia mundial.

Ese fue el inicio de una era, a partir de entonces las crisis globales tenían para su solución un nuevo jugador estelar, los bancos centrales. Al menos así quedó estipulado en las leyes no escritas de los mercados.

Jerome Powell, la gran incógnita

Mañana jueves 26 de agosto inicia la otra cumbre crucial de Jackson Hole en su historia. El mundo entero tendrá su mirada puesta en lo que ahí suceda y tomará nota de cada palabra y cada gesto de un solo hombre será seguido a detalle. Es nuevamente el presidente de la Fed la figura central, ahora en la persona de Jerome Powell.

Lo que quieren saber los mercados es una sola cosa: Cuándo la Fed iniciará el retiro de estímulos monetarios, con los detalles anexos desde luego (monto, periodicidad, etc).

Lo que diga Powell quedará para la historia si llega a referirse al tema, de lo que no hay mucha seguridad, porque no es obligatorio que lo haga, aunque el escenario es el ideal por ser la reunión más importante del año de las finanzas globales.

Las especulaciones, más que datos concretos, señalan que el día clave podría ser el viernes 27, cuando Jerome Powell diga algo, durante su discurso oficial. Pero no descartan que pueda anticiparse.

Es tan relevante y crucial la reunión, que haga lo que haga el titular de la Fed será noticia. Si dice algo concreto, el mundo financiero reaccionará en consecuencia; pero si acaso no dice una sola palabra sobre el tema esperado, los mercados lo podrían interpretar como una señal de que el mundo sigue en zona de turbulencias y no ha llegado el momento de desabrocharse los cinturones.

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