Economía

Inversión extranjera directa, ¿qué es?

La Inversión Extranjera Directa puede servir como vehículo para el desarrollo de otras empresas locales, así como para mejorar la competitividad de la economía receptora.

19-01-2018, 8:44:30 AM
inversión extranjera directa

Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la Inversión Extranjera Directa (IED) ha sido una fuente importante de financiamiento para México.

La IED consiste en la inversión de capital por parte de una persona natural o de una persona jurídica en un país extranjero.

En el país de destino, la entrada de capitales puede realizarse mediante la creación de nuevas plantas productivas o la participación en empresas ya establecidas para conformar una filial de la empresa inversionista, de acuerdo con el Observatorio de Multinacionales en América Latina.

La Inversión Extranjera Directa constituye un medio para establecer vínculos directos y de larga duración entre las economías. Con un entorno político adecuado, puede servir como vehículo para el desarrollo de otras empresas locales, así como para mejorar la competitividad de la economía receptora.

La IED tiene tres componentes principales:

  • Nuevas inversiones
  • Reinversión de utilidades
  • Cuentas con la matriz (entre compañías)

Tras la firma del TLCAN la inversión extranjera tomó una mayor relevancia. El flujo total acumulado de 1995 al 2017 es de alrededor de 530,906 millones de dólares, según cifras de la Secretaría de Economía.

El libro ‘Lo que indican los indicadores’ señala que, la importancia de la Inversión Extranjera Directa radica en tres factores principales:

  • Los flujos contribuyen a la formación bruta de capital fijo en el país y por lo tanto, forman parte del gasto en inversión y del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Existe una correlación positiva entre la IED y el crecimiento económico.
  • Representa una fuente importante de financiamiento externo, que ayuda a equilibrar la balanza de pagos. Hay una relación directa entre los flujos de IED y el superávit en la cuenta de capital: más IED significa que se reduce la probabilidad de un desajuste en la balanza de pagos, la cual mide todas las transacciones económicas y financieras que se realizan con el exterior.
  • Es una muestra de confianza del exterior en la capacidad de las empresas mexicanas. En principio, se espera cierta correlación positiva con los índices de confianza del productor y de percepción de seguridad pública, aunque estos últimos reflejan más la confianza hacia el interior del país y no necesariamente del extranjero.

La inversión de cartera

Para que la inversión se considere directa, un inversionista debe adquirir por lo menos 10% de las acciones de una empresa si el monto es menor se considera inversión de cartera, no obstante, su naturaleza es diferente.

La IED está dirigida a inversiones de largo plazo, mientras que la de cartera es transitoria y se asocia principalmente a activos financieros.

La mayor parte de la inversión de cartera corresponde a inversiones financieras que se concentran en el mercado accionario o de dinero, es decir, bonos de deuda tanto privados como públicos.

Inversión extranjera directa y crecimiento en México

A pesar del aumento en los montos que México ha recibido de Inversión Extranjera Directa, el crecimiento de la economía en su conjunto se ha estancado entorno al 2.5% en promedio anual en los últimos 20 años.

Si bien el TLCAN puso en la mesa condiciones favorables para que empresas extranjeras invirtieran en México, la productividad no ha crecido al mismo ritmo. Los 20 años previos a la entrada en vigor del TLCAN, la productividad caía 0.3% anual en promedio, los 20 años posteriores creció apenas a una tasa promedio anual de 0.7%.

Lo anterior radica en los fracasos de las políticas generales de México. Por ejemplo, mientras que algunos sectores se integraron a las cadenas de suministro de alta productividad de Estados Unidos, el TLCAN no actuó como un estímulo para implementar reformas más amplias en la economía mexicana, de acuerdo con un análisis de la firma británica Capital Economics.

Adicionalmente, la acumulación de capital, es aún un cuello de botella para la economía mexicana, ya que la Inversión fija como proporción del Producto Interno Bruto se ha mantenido estancada en niveles entorno al 21%, lo que limita el crecimiento económico.

Por lo que, a pesar de los altos niveles de IED en México, el país no ha conseguido la tan anhelada meta de un crecimiento económico alto y duradero, esto porque la inversión en capital fijo, es decir, maquinaria y equipo, así como en capital humano es limitada.

Por lo tanto, si esta inversión en capital fijo y humano no incrementa, tampoco lo hará el progreso tecnológico ni la productividad, que solo es un resultado de una mayor inversión en capital.

En este sentido, Alfredo Coutiño, director de Moody’s Analytics para América Latina, explica que, pese a los altos niveles de IED, el crecimiento se ha mantenido en niveles bajos debido a que ésta no ha llegado al país para incrementar la capacidad productiva sino más bien para comprar empresas ya establecidas, dado que lo que realmente cuenta es la IED que llega a crear nuevas empresas.

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