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Economía

Grandes empresas caerán en la “trampa de la deuda” si empeora economía global

Este es el contexto de la trampa de la deuda y los eventuales riesgos de algo que no parece estar en el radar de los analistas.

08-10-2019, 6:00:19 AM
Economia

Como nunca, la deuda corporativa global se ubica en niveles récord. Cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), señalan que, al cierre del año pasado, la deuda de las grandes empresas del planeta ascendió a un aproximado de 13 billones de dólares, lo que representa aproximadamente el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de la mayor economía del mundo, la de Estados Unidos.

Al margen de lo que deban hacer estas empresas para desendeudarse, de los elevados costos que representan para las compañías, estamos frente a un escenario de alto riesgo y de fragilidad, sobre todo si la economía del planeta sigue deteriorándose.

La “trampa de la deuda” se ha gestado durante años, no es algo que haya surgido de la noche a la mañana. Tiene que ver en parte con la inyección masiva de miles de millones de dólares por parte de los bancos centrales a las economías, junto con el desplome de las tasas de interés hasta el cero absoluto y en algunos casos más allá, o ¿deberemos decir menos allá, considerando que son tasas negativas?

Este es el contexto y los eventuales riesgos de algo que no parece estar en el radar de los analistas, cuando menos no en el mapa coyuntural porque es un hecho que el tema mantiene preocupados a muchos de ellos que saben lo riesgoso del momento.

La deuda de estados y municipios
Depositphotos. La deuda de estados y municipios

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Miles de millones de dólares en deuda que ¡no han generado crecimiento!

Con miles de millones de dólares en los circuitos financieros globales, muchos de ellos depositados en las arcas corporativas en forma de créditos de corto, mediano y largo plazo a tasas inusualmente bajas, las crónicas de negocios deberían estar hablando de historias de desarrollo y crecimiento empresarial. Por supuesto que sí hay casos, sobre todo en sectores relativamente nuevos como el de la alta tecnología y en otros no tan nuevos como el de las telecomunicaciones, más algunos adicionales.

Pero, en términos generales, el desarrollo corporativo es lento y no exento de riesgos, con incertidumbre constante. Es cierto que el contexto geopolítico no ayuda demasiado, el escenario de guerras comerciales ha trastocado todo y puso en el mapa un factor prácticamente inexistente hasta hace dos o tres años.

El desarrollo corporativo es lento como las economías del mundo entero, incluyendo a los grandes motores globales como Estados Unidos, China, Japón o Alemania, para no mencionar al resto de Europa, así como a otras economías asiáticas, de Latinoamérica ni hablar. Es tan lento, que se teme que pudiera revertirse y pasar de una desaceleración a una recesión, al parecer no es un escenario cercano, pero tampoco improbable. Este es el mayor de los riesgos para miles de empresas altamente endeudadas, sobre todo aquellas que son “cabezas de sector”, ya que su efecto multiplicador positivo y negativo es muy alto. El fenómeno puede resumirse en el hecho de que mientras se ha deteriorado el crecimiento económico, se ha incrementado notablemente la deuda corporativa, una combinación que podría ser letal.

Deuda
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Bonos corporativos, deuda castigada que tiene antecedentes históricos negativos

Existe un factor que los economistas de la OCDE han destacado en algunos análisis y que muchas ocasiones pasa desapercibido; si bien es cierto que el endeudamiento empresarial tuvo que ver con créditos a tasas ultrabajas, también se alimentó de un incremento en la colocación de bonos corporativos. Apenas en 2018 se registró un descenso de 41 por ciento en la emisión de bonos corporativos de los países miembros del organismo, luego de constantes y significativas alzas, tan solo entre 2008 y 2018 las empresas chinas tuvieron un aumento de 395 por ciento en su emisión de deuda por este conducto, cerraron 2018 con un saldo total de 2.78 billones de dólares.

Pero ni siquiera eso es el problema o la señal de alerta para los mercados, estos han empezado a preocuparse por dos palabras que pueden significar mucho más: calidad crediticia. Las estadísticas señalan que cada vez más emisiones corporativas son calificadas con BBB, grado que representa apenas un escalón arriba del nivel de no inversión. Una mayor ralentización (desaceleración) de la actividad económica global o una recesión, podría derivar en una degradación generalizada de bonos corporativos a nivel de “bonos basura“, un escenario de altísimo riesgo, no tan probable en estos momentos, pero no lejano si llegara a presentarse un deterioro súbito o acelerado del escenario económico.

Más aún, los economistas de la OCDE señalan que históricamente, sí se observa una relación entre la caída de la calidad crediticia y el incremento de impagos corporativos: Sucedió en 1990 con la explosión de la burbuja inmobiliaria en Japón, en el año 2000 con la crisis de las puntocom y en 2008 ante la crisis de las hipotecas subprime.

La OCDE y varios organismos multilaterales más tienen puesta la lupa en el elevadísimo endeudamiento corporativo, han alertado que es un factor de riesgo constante y que debe hacerse antes a riesgo de que un deterioro económico mayor genere un efecto multiplicador en las empresas, que hunda más a las economías. Ojalá no sea así.