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Economía

Estos son los retos de Iván Pliego, el nuevo regulador de las Afores

07-09-2021, 8:22:10 AM Por:
Iván Pliego
© Especial

La reforma que iniciará en 2023 podría quedar en una buena intención si no se avanza en temas que le deben dar mayor viabilidad y solidez a la misma.

El pasado fin de semana. el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Rogelio Ramírez de la O, dentro de sus facultades y funciones, decidió un relevo en uno de los organismos descentralizados dependientes de la misma dependencia.

El cambio en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), es muy relevante porque se trata nada más y nada menos que del regulador de las Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (Afores).

Todo lo que esté conectado a los trabajadores mexicanos es siempre de la mayor relevancia.

El Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) está en constante cambio, por eso resulta difícil de explicar por qué tuvieron que pasar 20 años para que se realizara una reforma que era urgente muchos años antes, casi inmediato a su nacimiento.

El nuevo titular de Consar, Iván Pliego Moreno, fue vocal ejecutivo de PensionISSSTE, de modo que ya estaba ligado al sistema de pensiones, cuando menos por un tiempo.

Sin embargo, el comunicado de la Secretaría de Hacienda por medio del cual se anunció el cambio, está lleno de “lugares comunes” que no dicen mucho, las Afores forman parte de un ente gigantesco llamado SAR, que tiene en sus manos una masa monetaria ya cercana al equivalente al 20 por ciento del PIB, de ese tamaño es la relevancia.

Por eso, estos lugares comunes no dicen mucho: Fortalecer la orientación de la administración actual en un sector particularmente sensible como es el sistema de ahorro para el retiro; actuar en favor de los trabajadores sin afectar a las instituciones financieras que administran esos recursos; mejorar la comunicación entre estas instituciones y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; compartir la visión social de la presente administración (¿que no la compartían antes?); y un nuevo regulador conocedor de las necesidades de las Afores (vaya, al menos), etcétera.

La reforma al SAR entrará en vigencia el primer minuto del todavía no muy cercano año 2023; mientras eso sucede el sistema seguirá moviéndose con el dinamismo que le caracteriza.

Será un gran avance el inicio de la vigencia de la reforma, como lo fue el hecho de haberla diseñado y aprobado luego de 20 años de no hacerlo, por fin privó el beneficio de los trabajadores sobre las posturas políticas. Pero hay otros temas que no pueden esperar a la reforma. Estos son por lo menos tres de ellos:

1. Alta rotación laboral que afecta la densidad de las cotizaciones

Claro que el SAR no puede evitar la rotación laboral, pero sí puede hacer algo para que dicha rotación impida que la densidad de las cotizaciones se vea afectada; es decir, la constancia con la que se pagan las aportaciones al SAR. Estas interrupciones en las cotizaciones significarán al final de la vida laboral de los trabajadores diferencias esenciales entre lo que pueden recibir y lo que recibirán. La reforma al SAR puede contemplar la mayor tasa de aportación posible para el trabajador (en forma conjunta con patrón y gobierno), pero si cotiza poco, o si deja de cotizar por temporadas, etcétera, no servirá de mucho.

2. Promedios de aportación

Los saldos de millones de cuentas de Afores, pertenecientes desde luego a los trabajadores, tienen saldos de aportación ínfimos, no llegan ni a los 50 mil pesos acumulados y ya llevan muchos años abiertas. ¿Qué solución puede darse? Volvemos al mismo caso, por muy alta que sea la tasa de aportación a partir de la reforma, no va a servir de mucho, y necesitarían muchos de ellos encontrar un trabajo muy bien pagado para que aumenten considerablemente sus cuotas, algo complicado sin duda.

3. Cultura financiera, un tema urgente

El SAR en general tiene un grave problema, lo conoce, está plenamente consciente, algunos de sus integrantes dicen que lo atacan, la realidad es que lo que se hace es muy poco.

La Consar y su titular deben ya de tomar en sus manos este asunto. Millones de trabajadores mexicanos no saben siquiera lo que es una Afore, otros tantos no tienen idea de para qué sirven, sus derechos, sus alcances, sus obligaciones. Y eso que no mencionamos que, en esto de la cultura financiera, bien podría empezarse con muchos de los “asesores” financieros de las Afores. Es todo un tema y un reto, que nadie quiere tomar en sus manos por completo. La cruzada nacional por la educación financiera, muchas veces propuesta en este y otro espacio, choca con un muro impenetrable de quién sabe qué intereses, o simplemente con el desinterés de los funcionarios en turno, las Afores llevan a cabo algo que se les quiere parecer, pero no es suficiente. Para decirlo claro, es una labor generacional, lo que se inicie hoy en el tema dará frutos dentro de 20 o 30 años, pero si no se inicia, o se inicia mal, el futuro tendrá muchos nubarrones.

Alguna ocasión el anterior titular de Consar comentaba a este autor que quizás la solución no era la aplicación tradicional de educación financiera, sino conceptos y estrategias de “economía conductual” que, estaba demostrado, daban mejores resultados. Lo que sea, lo que decidan, pero es urgente hacer algo que, de hecho, era para ayer.

Como verán, no es necesario que llegue la reforma al SAR para empezar a trabajar en temas cruciales para el sistema, y para beneficio de los millones de trabajadores mexicanos.

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