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Economía

El consumo repuntará en 2022 y quizá hasta 2023, pero no será para siempre

06-12-2021, 6:00:00 AM Por:
Consumo
© Depositphotos

Con todo y el fuerte incremento de precios, especialmente en aquellos ligados al sector energético, el consumo no se detuvo, incluso subió.

En materia de consumo, este seguirá recuperándose en prácticamente todo el mundo, incluso para el 2022 todavía habrá muestras de solidez y probablemente hacia 2023 también podría comportarse positivamente.

Pero no será eterno. Los ahorros forzosos generados a raíz de la pandemia han hecho su labor en 2021 y la mantendrán por un rato. De hecho, eso explica el repunte del consumo estos meses, pero se están gastando y de no mejorar la situación económica en todo el planeta, lo que incluye mayor crecimiento económico, habrá que evaluar su desempeño.

En un reporte para sus inversionistas globales, Caixabank, uno de los más grandes bancos españoles, analiza el papel del consumo en la recuperación de la economía mundial, con base en el ahorro forzoso que millones de ciudadanos alrededor del mundo acumularon durante los meses de confinamiento.

Aunque analiza de manera especial la situación de Europa, señala que en términos generales el consumo tiene un desempeño similar en el mundo.

Por ejemplo, hoy vemos todavía tasas de doble dígito en el repunte del consumo, algo normal considerando la base de comparación de 2020. En Europa, la tasa de consumo durante octubre fue positiva en 19.5 por ciento respecto al año pasado.

Sin embargo, la institución proyecta un crecimiento de 5 por ciento en la tasa de consumo para el viejo continente hacia 2022, mientras que para 2023 este crecería entre 2 y 3 por ciento, lo que en los hechos significa incluso una desaceleración respecto a la tasa promedio de 4 por ciento registrada en 2019 en Europa, es decir antes de la pandemia.

Alta inflación, ¿por qué no afecta al consumo?

Europa también registra niveles de inflación no vistos en décadas, un promedio de 5 por ciento cuando por años no rebasaba el 2 por ciento.

Sin embargo, con todo y el fuerte repunte de precios, especialmente de aquellos ligados al sector energético, el consumo no se detuvo, incluso repuntó.

Todo tiene que ver con el hecho de que la demanda estaba contenida, como “embalada” dice Caixabank.

Factores como la restricción de la demanda, la recuperación laboral, así como el histórico relajamiento monetario, son sin duda la base del incremento en la demanda y el consumo.

Se generaron condiciones para que la demanda fuera la base de la recuperación, en lo que no se reparó fue en las afectaciones que se propiciaron en las cadenas productivas debido a la pandemia, de ahí el impacto de la inflación.

No todos ahorraron igual

Un factor determinante para el impulso del consumo está en el hecho de que hubo diferenciaciones en las tasas de ahorro de los ciudadanos.

No todos ahorraron igual, porque no todos tienen los mismos ingresos y porque no podían.

Por ejemplo, Caixabank señala que las clases bajas en todo el mundo alcanzaron tasas de ahorro que no llegaron ni siquiera al 5 por ciento. La necesidad de laborar y los bajos ingresos, fueron determinantes. Por su parte, más clases medias ahorraron entre el 35 y el 40 por ciento. Mientras que las clases más favorecidas incrementaron su ahorro aproximadamente 55 y hasta 60 por ciento.

Son estas dos últimas clases sociales las que le han dado el impulso y dinamismo al consumo y las que lo mantendrán debido a su poder adquisitivo y de compra, si el consumo se hubiera sustentado en las clases menos favorecidas las tasas de crecimiento serían muy menores y por lo tanto el repunte económico también..

El ahorro pandémico se acabará

En algún momento el ahorro generado por la pandemia entre millones de trabajadores en el mundo, se terminará, dice Caixabank.

Ese ahorro, es el que hizo que el consumo registrará el repunte espectacular que vemos.

Lamentablemente la velocidad con la que les clases sociales se deshacen de su ahorro es inversa respecto a la velocidad con la que lo adquirieron.

Así, se calcula que las clases menos favorecidas ya se han deshecho del 60 por ciento de su consumo acumulado, las clases medias de cerca del 40 por ciento y las clases altas de poco más del 30 por ciento.

Es así que estás clases altas y medias todavía tendrán capacidad de consumo basado en su ahorro generado por la pandemia al menos para 2022, pero este se acabará en algún momento.

Cuando eso pase, el crecimiento y la generación de empleos deberá ser el sostén de la economía, o de lo contrario vendrá una fase de fuerte desaceleración en el consumo, con todas sus consecuencias.

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