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Economía

Economía global no tiene “catarrito”, sino pulmonía y las alzas de tasas son la amarga medicina

28-06-2022, 12:17:31 PM Por:
Tasa de interés
© Especial

El director del BIS, Agustín Carstens, prevé que la inflación se mantendrá elevada por un largo tiempo.

El 7 de febrero de 2008, el secretario de Hacienda y Crédito Público, doctor en economía, Agustín Carstens, acudió a una entrevista televisiva, ahí pronunció la que hasta ahora es su frase más célebre y que, en realidad, fue un gran tropezón.

Dijo que, si bien la crisis que se avizoraba en Estados Unidos le iba a afectar a nuestro país, no pasaría gran cosa, señaló que la economía mexicana sufriría, a lo mucho, un “catarrito“.

El doctor Carstens no diagnóstico correctamente lo que sucedería, como prácticamente todos. Meses después el mundo enfrentó la crisis más profunda y riesgosa desde 1929… hasta que llegó la de 2020.

Agustín Carstens enfrentó la crisis en su papel estratégico de titular de las finanzas públicas, para después llegar a ser gobernador del Banco de México entre 2010 y 201.

Dejó su administración inconclusa por atender la invitación para incorporarse como Gerente General del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el llamado Banco de Bancos por agrupar a más de 60 bancos centrales del mundo, entre ellos los más importantes.

La medicina se llama alza en tasas, no hay más

Este fin de semana, el exfuncionario mexicano pareció contestar, sin proponérselo, a las inquietudes y críticas que la semana pasada hizo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a los banqueros centrales, al señalar que tienen que buscar otras fórmulas para contener la inflación, que no sea incrementar las tasas de interés.

Agustín. Carstens dijo una horas después que el mundo tiene que profundizar la lucha contra la inflación y que los bancos centrales deben actuar rápidamente para contenerla, por medio de las tasas de interés.

Retomando su frase célebre, lo que el doctor Carstens quiso decir es: el mundo no tiene un catarrito, sino una pulmonía, y la medicina no sólo es subir las tasas de interés, sino subirlas más y a una mayor velocidad.

De hecho, Carstens dice que las tasas deberían subir más y por el tiempo necesario para abatir la inflación global.

Si bien Carstens no se refirió a los efectos que pudieran causar los aumentos de las tasas de interés, es evidente que la prioridad en estos momentos del banco de bancos, igual que la de prácticamente todos los bancos centrales en el mundo, es el combate a la inflación y no el crecimiento; si no controlan la primera el segundo no podrá ser posible.

La postura del presidente López Obrador choca contra las acciones que hoy se llevan a cabo en el mundo entero, incluyendo al Banco de México, para controlar la inflación.

Lo que sucede es que los bancos centrales, a diferencia de los gobiernos, tienen pocas herramientas para contrarrestar los efectos nocivos de fenómenos como la inflación.

Sin embargo, también a diferencia de los gobiernos, dichas herramientas son tan poderosas que por eso están en manos de especialistas autónomos, porque pueden manejarse y aprovecharse políticamente, como ha sucedido en muchas ocasiones especialmente en Latinoamérica, México incluido, el daño que se provocó con dichas acciones en otras épocas fue profundo, generacional. Hoy casi todos los bancos centrales garantizan que herramientas como la política monetaria y la política cambiaria, están lejos de las manos gubernamentales.

La política monetaria del Banco de México, y de muchos bancos centrales, tiene de manera especial el manejo de las tasas de interés como herramienta esencial para el control de la inflación y la procuración del poder adquisitivo de la moneda.

A muchos gobiernos no les gusta, pero es lo que ha demostrado mayor efectividad y, sobre todo, disminuye los riesgos de decisiones políticas en herramientas económicas.

Política monetaria logró objetivo en 2008

En los hechos, la misma política monetaria que se aplica en estos momentos a nivel global, se aplicó en el año 20008.

La parte central de la estrategia, que consiste en aumento de las tasas de interés e inyección de liquidez, es lo mismo que se hizo en aquellos años.

Pero hay diferencias que nos explican el porqué, hoy vemos una crisis mucho más profunda y, por lo tanto, más dificultades para que las políticas monetarias de los bancos centrales sean efectivas.

En 2008 la crisis fue global, pero enfocada a un sector (financiero).

En aquel año, la economía mundial no se cerró, las cadenas de producción y abasto no sufrieron daños, la salud pública no se vio comprometida y no hubo una guerra inmediata tras la crisis.

Por estas diferencias y varias más, quizás es que Carstens se refirió al hecho de que los bancos centrales deben subir más rápidamente y de forma más decidida las tasas de interés.

Quizás algún día cambien las herramientas de política monetaria para controlar la inflación, o quizás desaparezcan o se vuelvan irrelevantes.

En otras épocas la economía no era global ni tan compleja y, de hecho, las políticas monetarias tampoco tenían un amplio alcance.

Hoy, la herramienta para controlar la inflación está determinada por el mandato que una inmensa mayoría de bancos centrales tienen, entre ellos el nuestro, a veces acompañado de otros más, que es contener la inflación.

Por ahora, la medicina se llama “tasas de interés”, ya sea hacia arriba o abajo, según las circunstancias.

Esta política monetaria y, sobre todo, sus herramientas, debe ser aplicada y manejada por expertos, especialistas, que también muchas veces se equivocan, como con esa frase célebre del catarrito.

Manejar la política monetaria desde otras instancias es altamente riesgoso, los ejemplos sobran.

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