Economía

AMLO quiere producir más gasolina, pero hay un pequeño problema

La próxima administración busca llevar la producción de petróleo de 1.9 millones de barriles diarios a 2.5 millones de barriles diarios

24-09-2018, 8:58:22 AM
Pemex
México depende cada vez más de las importaciones de gasolinas y diesel para hacer frente a una demanda interna creciente.

Lo más probable es que nadie hubiera imaginado en 1979, año en que el Complejo Cantarell, uno de los yacimientos de petróleo más importantes a nivel mundial, inició operaciones; que a Petróleos Mexicanos (Pemex) le quedarían reservas Probadas (P1) para ocho años. Mucho menos alguien habría pensado que México sería dependiente de las importaciones de gasolinas y diesel, a pesar de contar con seis refinerías en el país y una más en Estados Unidos, en asociación con Shell, que es la sexta más grande en ese país con una capacidad de 360,000 barriles diarios (la paraestatal pagó 11,000 millones de dólares a la petrolera holandesa en el sexenio de Salinas de Gortari y es dueña del 50%).

Hoy, las cosas son distintas.

El mal manejo que se ha hecho de Pemex durante años y que generó una nómina gigantesca (124,660 empleados en 2017, aunque en 2013 se alcanzó la cifra récord de 155,398), un sindicato millonario que le cuesta 200 millones de pesos (mdp) anualmente; pensiones estratosféricas (en 2017 se destinaron 53,794 mdp a este rubro, equivalente a 0.26 puntos del PIB) y una deuda financiera que el año pasado se ubicó en 102,000 millones de dólares (mdd), que limita la inversión productiva, ha colocado a la principal empresa del gobierno en una situación delicada, que pone en riesgo su futuro.

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Y para muestra, un botón. El Sistema Nacional de Refinación (SNR), propiedad de Pemex Transformación Industrial (Pemex TRI), unidad de Pemex creada apenas en 2015 y que se encarga de la refinación de crudo, se encuentra hoy con el agua hasta el cuello.

“En los últimos 18 años, la refinación  ha disminuido. Las causas: una menor producción petrolera, la cual ha caído 37.3% de 2000 a 2018,  y que, además, ha estado conformada, principalmente, por crudo pesado (el SNR fue diseñado para procesar crudos ligeros); ineficiencias de operación en las refinerías y presupuesto precario a Pemex TRI (de 2002 a 2018 ha crecido a una tasa anual promedio de 0.7% anual)”, explica Alejandro Limón Portillo, investigador de Energía y Finanzas Públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Lo anterior ha provocado que México dependa cada vez más de las importaciones de gasolinas y diesel para hacer frente a una demanda interna creciente.

PetroleoAlto Nivel

En 2017, se importó más del 71% de la gasolina consumida en el país y 66% del diesel.

En 2006, la compra de gasolina en el exterior representaba el 38.1% del consumo nacional; 10 años después, en 2016, alcanzó el 60.8%, al pasar de 226,800 barriles diarios a 414,800 barriles diarios.

Lo mismo sucedió con el diesel, combustible que México exportó hasta el año 2010, cuando producía más de lo que consumía. En 2016, se registró el volumen más alto de importación de diesel, al pasar de 145,300 barriles diarios en 2015 a 188,100 barriles diarios, un incremento del 29.4%.

En 2017, se importó más del 71% de la gasolina consumida en el país y 66% del diesel.

Revivir al gigante

El 27 de julio, durante la presentación de los responsables del sector energético del país, Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, dio a conocer los cuatro proyectos estratégicos prioritarios para su gobierno:

  • Extraer petróleo y gas con urgencia;
  • Reconfigurar las seis refinerías;
  • Construir una nueva refinería desde 2019 en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco;
  • Producir más energía eléctrica.

“No queremos alarmar, pero hace 14 años la producción de petróleo era de 3 millones de barriles diarios y en la actualidad es de 1.9 millones de barriles, en 14 años hemos perdido 1.5 millones de barriles diarios en producción y es una tendencia a la baja, porque se abandonó el sector energético y la industria petrolera”, advirtió AMLO.

Y es que, dijo, si no se actúa con urgencia habría problemas en el corto y el mediano plazo de producción de petróleo.

“Por eso se intervendrá con urgencia, se destinará desde el primer año 75,000 mdp adicionales para explorar y perforar pozos petroleros”.

PetroleoCuartoscuro

López Obrador designó a Rocío Nahle, como secretaria de Energía; a Alberto Montoya, subsecretario de Energía; Octavio Romero Oropeza, director general de Pemex; Manuel Bartlett, director general de Comisión Federal de Electricidad; Carlos Morales Mar, subdirector de CFE; y Luis Abelardo González, coordinador de Políticas de Energías Renovables.

Con ello, la próxima administración busca llevar la producción de 1.9 millones de barriles diarios a 2.5 millones de barriles diarios, es decir, aumentar en dos años 600,000 barriles diarios la producción de petróleo.

En cuanto a la reconfiguración de las seis refinerías que existen y que requieren también una intervención urgente, el objetivo es que estas operen al 100% de su capacidad en dos años, ya que actualmente lo hacen, en términos generales, al 30% de su capacidad.

Este plan demandará la inversión adicional de 49,000 mdp en dos años. “No hay que perder de vista que se consumen 800,000 barriles diarios de gasolinas y se producen solo 200,000 barriles; se compra gasolina cara en un volumen de 600,000 barriles diarios y, por eso, se implementará un plan de rehabilitación de las refinerías”, subrayó López Obrador.

La expectativa de crecimiento en la producción de petrolíferos es de 4.2% en promedio anual para los próximos 15 años, mientras que la demanda nacional de gasolinas automotrices se espera  aumente 21.3% en dicho periodo, debido al crecimiento esperado del 8.4% del parque vehicular a gasolina, de acuerdo con el estudio Prospectiva de petróleo crudo y petrolíferos 2017-2031, elaborado por  la Secretaría de Energía.

Mayor eficiencia

Este plan no es nuevo. En 1999 se iniciaron proyectos de reconfiguración de refinerías para incrementar la capacidad de procesamiento de crudo pesado.

Y es que, el Sistema Nacional de Refinación fue diseñado para procesar crudos ligeros con una densidad de 38 a 39 grados (API) y bajo contenido de azufre. Sin embargo, la mayoría del petróleo extraído en México es de 21 a 22 grados, catalogado como pesado.

El procedimiento se completó en 2003 para los complejos de Madero y Cadereyta, y en 2011 para Minatitlán.

La reconfiguración de Tula y Salamanca está en operación, aunque solo se le está dando prioridad a la primera (se espera concluya en la primera mitad de 2021); mientras que la de Salina Cruz se encuentra en planeación.

El costo aproximado de estas reconfiguraciones superará  en promedio los 3,000 mdd cada una.   

Alejandro Limón Portillo, investigador de Energía y Finanzas Públicas del CIEP, ve positivo el proyecto de reconfiguración y rehabilitación de las refinerías existentes, así como la construcción de una nueva, pero considera necesario resolver primero el problema de la caída de la producción petrolera y el suministro de hidrógeno, agua, vapor y electricidad, así como el mantenimiento y reparación, que es la principal causa por las que las refinerías operan por debajo de su capacidad, ya que causan paros no programados.

Hoy, dicho mantenimiento se lleva a cabo por personal sindicalizado y por pequeñas o medianas empresas, no por firmas especializadas, como es el caso a nivel internacional.

“Si no se trabaja en las reservas P1, estas van a terminarse en ocho años y quizá no tenga tanto sentido hacer más refinerías o reconfigurar las actuales. Hay que ver si los 75,000 mdp adicionales de inversión para explorar y perforar pozos petroleros será suficiente para incrementar en 600,000 barriles la producción de petróleo en dos años”, comenta.

Cabe mencionar que el índice de paros no programados en las refinerías de Pemex, de 2000 a 2018, fue de 31.9, mientras que la referencia internacional es de 4.5.

En el mismo periodo, la refinería que tuvo el mayor promedio de eficiencia fue la de Tula, operando a 87% del total de su capacidad, mientras que la de menor eficiencia fue la de Madero (reconfigurada en 2003), con una tasa promedio de 65% en los últimos 18 años.

Durante 2017, el SNR operó, en conjunto, al 49.6% del total de su capacidad, por debajo del promedio del resto mundo (83.5%), de la OCDE (87.8%) y de otras zonas geográficas.

PetroleoAlto Nivel

En 1999 se iniciaron proyectos de reconfiguración de refinerías en México para incrementar la capacidad de procesamiento de crudo pesado.

El primer paso ya se dio. Recientemente, Pemex concluyó el proceso de asociación para el suministro de hidrógeno en la refinería de Tula con Air Liquide y formó una alianza estratégica con la empresa alemana Linde, con la finalidad de asegurar y hacer más eficiente el proceso de suministro de hidrógeno en otras refinerías.

Cambio de chip

Para Iniciativa Climática México, que dirige Adrián Fernández Bremauntz, es necesario encontrar el punto óptimo de crecimiento de la capacidad de refinación para reducir nuestra dependencia y la inversión de divisas en derivados del petróleo, pero garantizando que no sobreinvierta en capacidad de refinación.

En el estudio Infraestructura energética: el peligro de los activos varados. El caso de la refinación de petróleo en México, la organización indica que se debe evitar quedarse en el futuro con “activos varados” (stranded assets), representados por una infraestructura de refinación que en menos de 20 años estaría sobrada y sería ociosa, si se persigue obsesivamente la idea de la autosuficiencia en la producción de gasolinas y diésel.

Y es que, asegura, los sectores intensivos en carbono se verán afectados por la descarbonización, generando activos varados. El sector de exploración y producción de petróleo será de los más afectados.

En el caso de la refinación, conforme los vehículos eléctricos alcancen madurez, la demanda proyectada de petróleo y sus derivados disminuirá.

En ese sentido, Limón Portillo, del CIEP, dice que México tiene que trabajar en la transición energética.

“No significa únicamente reducir las emisiones contaminantes, sino qué vamos hacer para ser menos dependientes del petróleo, tanto fiscal como energéticamente; se debe apostar por las energías renovables (eólica, hidroeléctrica, solar, entre otras)”.

Al cierre de 2016, las energías renovables en México incrementaron en 10.17% la capacidad instalada respecto al año anterior. Ese año, el 15.4% de la energía eléctrica en el país fue generado con energías renovables, donde las tecnologías que mostraron mayor crecimiento fueron: la solar y eólica.

Se espera que entre 2017 y 2031, las energías renovables crezcan a una tasa media anual de 7.4%, ubicándose al final del periodo en 135,027 GWh, según lo reportado por el PRODESEN.

Hoy, el reto de la próxima administración para alcanzar la seguridad energética, será lograrlo en un entorno donde el espacio fiscal se encuentra acotado y con poco margen de maniobra para hacer política pública.

“La política de petrolíferos deberá competir por recursos con otras políticas de gasto considerables, como la de pensiones, apoyo a ninis y la reingeniería del gasto, en general”, concluye el especialista en energía y finanzas públicas.

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