Economía

Dos factores amenazan la alimentación de 24 millones de mexicanos

De acuerdo con el último informe del Coneval, la alta inflación que ha afectado a los mexicanos desde el año pasado pone en riesgo la alimentación de las personas más vulnerables. Los programas de asistencia social no se han acercado a los resultados esperados.

26-03-2018, 8:38:59 AM
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El avance que ha tendido la inflación desde el 2017 ha mermado el poder adquisitivo de gran parte de la población en México, situación pone en jaque el acceso a la alimentación de las personas más vulnerables.

El alza en los precios de los alimentos puede ocasionar episodios que afecten la frecuencia y la cantidad de consumo de alimentos requeridos para una dieta nutritiva, indica el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En el 2016, 24.6 millones de personas reportó inseguridad alimentaria, los más afectados fueron las personas en zonas rurales, la población indígena y  los hablantes de lengua indígena, con 24.7, 30.5 y 31. 5% respectivamente.

El año pasado la inflación cerró en 6.77% anual, la más alta en 17 años, mientras que el poder de compra de los hogares cayó en 2.5%. Adicionalmente, los alimentos con alta densidad de nutrientes son más caros que los que solo tienen una alta densidad calórica, como la llamada comida chatarra.

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El derecho a la alimentación es uno de los indicadores que contempla el Coneval como parte de su medición de la pobreza multidimensional.

Las personas ven vulnerado este derecho cuando no pueden adquirir los alimentos que les permitirían llevar una dieta adecuada considerando los medios con los que cuentan (compra o producción) sin comprometer el goce de sus otros derechos.

En este sentido, los más afectados son quienes tienen los más bajos ingresos. Por ejemplo, las personas que se ubican en el decil I suelen gastar 50.6% de su ingreso en alimentos, mientras que aquellos los del último decil destinan alrededor de 25%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2016.

“Estamos en el peor de los escenarios. Por un lado ingresos salariales muy bajos y por otro alzas constantes en los precios de los alimentos (…)  En este caso, la pobreza y la desigualdad encuentran su correlato en problemas como la obesidad y el sobrepeso. La falta de un derecho cuando se combina con otras dimensiones lleva a resultados que agravan la situación”, comentó Héctor Rubio, responsable de incidencia de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza

El 41% de los trabajadores mexicanos no puede adquirir una canasta alimentaria con su ingreso laboral y para poder hacerlo requiere de transferencias de programas sociales, remesas u otro tipo de ayuda, según cifras del Coneval.

Otro de los problemas que enfrentan millones de mexicanos es que no llevan una alimentación nutritiva.

El Coneval aborda el derecho a la alimentación desde los conceptos de seguridad alimentaria y seguridad nutricional. La primera se refiere al acceso y consumo de alimentos, mientras que la seguridad se entiende como el consumo de alimentos ricos en nutrientes, es ahí en donde las personas con más bajos ingresos sufren las consecuencias.

Los alimentos más nutritivos son los que tienen un mayor precio, a diferencia de los alimentos que solo tienen una alta densidad calórica y bajos o nulos nutrientes.

En este sentido, las poblaciones rurales tienen más acceso a alimentos súper procesados, lo que ha ido modificando la dieta de estas comunidades, en donde ya puede ser común encontrar a personas con obesidad.

“Agregan azucares, grasas, la principal característica es el consumo de bebidas azucaradas. Hay una modificación del ambiente obesogénico tanto en zonas rurales como urbanas”, comentó Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria en la organización El Poder del Consumidor.

Agregó que, los malos hábitos alimenticios además, generan enfermedades como la diabetes tipo dos, la cual puede tener graves consecuencias en la salud y la economía de las personas, así como enfermedades cardiovasculares u obesidad. En México siete de cada 10 adultos y 1 de cada 3 niños y adolescentes tiene sobrepeso u obesidad.

Mientras que además de perpetuar la pobreza, en el caso de los niños tendrá consecuencias como una menor talla y no podrán desarrollar su máximo potencial.

La Cruzada contra el Hambre

Una de las principales estrategias del gobierno federal actual para abatir el problema ha sido la Cruzada Nacional contra el Hambre, cuya coordinación está a cargo de Sedesol con el objetivo: “Cero hambre a partir de una alimentación, y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación”, no obstante la estrategia no ha dado resultados.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) señaló en la revisión de la Cuenta Pública 2016, que la Cruzada no acreditó que dicha estrategia constituyó una solución estructural y permanente para atender el problema de la prevalencia de la pobreza extrema alimentaria.

Tan solo en 2016 la Sedesol no sustentó que los 6.1 millones de personas que identificó y registró fueron pobres extremos alimentarios, no acreditó el presupuesto que se destinó a la Cruzada, no comprobó en qué medida se atendieron las carencias de cada una de las personas en pobreza extrema alimentaria, ni que su atención permitió que abandonaran dicha situación.

En este contexto, la investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, Judith Méndez, indicó que para combatir el problema del hambre, se requiere de una estrategia integral entre varias secretarias de estado.

De acuerdo con información del CIEP el presupuesto 2018 que está vinculado al objetivo de “Erradicar el Hambre” contempla 120,285 millones de pesos, entre programas como Prospera, comedores comunitarios, las aportaciones federales para estados y municipios, entre otros.

“El mensaje del informe es contundente, lo que estamos haciendo como país no ha tenido resultados y no podríamos esperar que esta situación cambiara si seguimos haciendo lo mismo, si nos proponemos acabar con la pobreza tenemos que repensar el modelo (económico)”, dijo Rubio.

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