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¿Cuánto dinero regresaron los partidos políticos tras los sismos?

Aunque los políticos regresaran dinero, no sería suficiente que los partidos políticos destinaran su financiamiento público a la reconstrucción del país tras los sismos de septiembre.

15-11-2017, 5:00:41 PM
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Ciertamente, la cantidad de recursos que los partidos políticos reciben por la vía del financiamiento público (nuestros impuestos) es escandaloso en términos absolutos y relativos, cuando existen necesidades apremiantes de muchos marginados, y hoy de muchos afectados por las recientes tragedias naturales.

Muchos de los que apoyamos la idea de reducir este financiamiento vivimos la tragedia del sismo de 1985 observando la inoperancia de un gobierno en un contexto de una gran crisis económica y, al mismo tiempo, el gran compromiso y solidaridad de la sociedad. Esa ciudadanía se vio empoderada, en el sentido de que podía por sí misma cambiar muchas cosas, entre ellas movilizarse, participar y exigir más a esa clase política que, por omisión o por intención, la seguía agraviando, no solo por las circunstancias de entonces, sino por las crisis recurrentes de los últimos años.

Hoy, el contexto es muy distinto del de aquel México de hace 32 años, pero lo que sí podría ser igual en el ánimo social de hoy es el resentimiento, por múltiples motivos, que existe contra gobernantes y clase política en general. Sin duda, resentimientos legítimos ante tanta corrupción, tanta ineficiencia y tanto desperdicio de recursos públicos. Ello ha ido formando en el tiempo un deseo acumulado, en cada uno de nosotros, de que esos individuos paguen por todo lo que nos han quedado a deber.

La demanda de quitar dinero a los partidos políticos para que se los den a los afectados de los sismos resulta un tanto irracional en la lógica del poder partidario. Primero, porque esos recursos, por ley, ya están asignados y etiquetados para las campañas de los partidos y no podrían destinarse a ningún otro fin y, segundo, porque quien podría promulgar la ley o corregirla para obligar a los partidos a hacer algo como lo que se solicita tendrían que ser los mismos políticos partidistas representados en el Congreso.

Y tercero, porque nada tiene que ver la tragedia provocada por los sismos con la tragedia del abuso de los recursos públicos que los partidos políticos han ejercido. Por tanto, la probabilidad de que esos recursos se destinen a los damnificados es muy baja. En todo caso, los partidos debieran regresar los recursos al Instituto Nacional Electoral (INE) y este al gobierno, y entonces hacer que esos recursos lleguen a las víctimas, pero nunca que directamente los mismos partidos destinen ese dinero a los afectados.

Los problemas que se evidencian en la tragedia que estamos viviendo son problemas-efecto. Si hubiera funcionado el sistema de justicia en este país y hubiera menos impunidad, hoy habría menos muertes por causa de desastres naturales. ¿Cuántas muertes no se debieron al tráfico de influencias en el sector de la construcción?

Nos guste o no, uno de los grandes problemas-causa es la impresionante corrupción-impunidad que vivimos a nivel social, económico y político. ¿Queremos llevar a cabo algo importante y hacer de esta tragedia un parteaguas civicosocial? No solo acusemos a los políticos –que tienen corresponsabilidad, sin duda–, sino pensemos también en nosotros y cómo hemos tolerado esta situación, escondiéndonos y siendo cómplices de una realidad que sabíamos –y  sabemos– que tarde o temprano nos cobraría nuestra indolencia y pasividad.

*El columnista es profesor de Entorno Político y Social del IPADE. Tiene estudios en Ciencia y política y Alta Dirección. Ha sido consultor de organizaciones, gobierno y empresas. Colaborador en revistas y diarios a nivel nacional e internacional.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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