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Cuando los políticos se robaron hasta las vacas de Chihuahua

Esta es la historia de 1,408 reses que, tras haber sido importadas de Nueva Zelanda con financiamiento gubernamental, no llegaron a los pequeños ganaderos a las que estaban destinadas.

17-10-2017, 11:01:46 AM

Nota del editor: Este reportaje fue realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, y publicado por Alto Nivel con la autorización de la organización.

Por Miriam Castillo

El barco proveniente de Nueva Zelanda, que llegó en junio de 2015 a Mazatlán, en las costas de Sinaloa, era un edificio flotante de ocho pisos, cargado de vacas y borregos. Los borregos se fueron al Estado de México. Las reses se dividieron entre Hidalgo y Chihuahua. A este último estado se destinaron 1 mil 408 reses, que representaban una esperanza para los pequeños productores después de dos años de sequía. Ante la escasez de alimento, muchos ganaderos se habían enfrentado a la disyuntiva de sacrificar algunas reses para la supervivencia de otras.

Para remediar la crisis, a mediados de 2014, se implementó en Chihuahua un programa de “repoblamiento de cría”, es decir, cruzar reses extranjeras con locales. Es una práctica frecuente, que la SAGARPA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) pone en marcha en diversas regiones de la república. En esta ocasión lo impulsaba el propio gobernador de la entidad, César Duarte, a través de la Secretaría de Desarrollo Rural del estado. La idea era aumentar el número de animales e incrementar sustancialmente la calidad de la carne.

El esquema preveía que los productores medianos y pequeños podrían obtener hasta 10 vaquillas, mientras que las organizaciones ganaderas recibirían máximo 45 cabezas. En documentos oficiales consta que el valor total de los animales superó los 700 mil dólares —unos 11 millones 32 mil pesos, según el tipo de cambio vigente entonces—. Estos datos provienen de un convenio marco firmado desde 2011 que daba legalidad a la asignación de vacas.

Pero no fue el caso con este casi millar y medio de vacas. El destino de los animales que llegaron en junio de 2015 de Nueva Zelanda se torció en inconsistencias burocráticas y una deliberada mezcla de registros y métodos de reubicación de las reses, según consta en registros de tránsito de ganado y documentación de la Secretaría de Desarrollo Rural de Chihuahua a la que MCCI tuvo acceso.

Las vaquillas llegarían a México a una edad que oscilaba entre los 12 y 18 meses, aún sin ser esas moles de poco más de media tonelada. Les llaman “vientres”, es decir son hembras y de hecho venían cargadas. Así que la esperanza para los pequeños productores era mayor: obtenían la vaca y una cría. No se parecen a las reses blanco y negro que salen fotografiadas en los cartones de leche. Son de color café, característico de las razas Hereford y Angus, destinadas a la producción de carne.

Programas similares se han aplicado con recursos federales y, en este sexenio, forman parte de la Cruzada contra el Hambre. Se busca que los ganaderos de municipios que tienen bajos índices de desarrollo tengan la posibilidad de generar un mercado autosustentable.

Tales acuerdos, que se publican de tanto en tanto en el Diario Oficial de la Federación, excluyen a grandes productores debido a que estos no requieren de apoyos financieros para lograr este tipo de mejoras.

En su momento las publicaciones de Proceso y la Jornada reportaron la movilización de 345 cabezas de ganado a los ranchos de César Duarte a través de prestanombres como Raúl Enrique Javalera, ex director de la Comisión Estatal de la Vivienda.

Esta investigación de MCCI reporta que en total arribaron a los terrenos del ex gobernador de Chihuahua casi 900 reses, además de que otras fueron trasladadas a ranchos de Nayarit, contraviniendo las leyes con las que fueron compradas las vacas.

Lo que el actual gobierno de Chihuahua tiene por seguro es que este apoyo ganadero no llegó a muchos de los nombres que incluía un convenio firmado entre las autoridades del anterior gobierno estatal y la Unión Ganadera División del Norte, y que lo mismo ocurrió con un acuerdo entre esa unión y Financiera Rural, organismo federal que otorgó las garantías líquidas–es decir que era quien respaldaba a los ganaderos para que fueran sujetos de crédito–para que se diera un préstamo a los pequeños productores que habían resentido una severa sequía en 2013.

En ese año, la falta de lluvias provocó que los terrenos donde pastaban las reses no fueran suficientes para alimentarlas. Así que tenía que decidirse cuántas y cuáles podían sobrevivir para que la comida no escaseara.

Es decir, los pequeños ganaderos, que necesitaban las vacas para mejorar la calidad de la carne y su productividad, se quedaron con los estragos por las escasas lluvias y encima perdieron hasta 20 mil pesos cada uno por el crédito que tuvieron que solicitar para adquirir animales que nunca les llegaron.

En la lista original que se tenía de beneficiarios sumaban 93 pequeños productores. La norma inicial es que ninguno tuviera más de 45 cabezas de ganado, lo que de alguna manera se toma como un candado para que sean solamente productores pequeños los que reciban la inyección de capital. Esos candados no funcionaron.

MCCI localizó a dos productores que fueron afectados. Ambos afirmaron haber contraído el préstamo y no recibir la ayuda. Sin embargo, por temor a represalias pidieron que no se citaran sus nombres.

Afirman que aún son beneficiarios de programas gubernamentales y demandas penales, además de largas y costosas, les reducen las posibilidades de seguir teniendo apoyos.

Los dos ganaderos tienen ranchos en el estado y contrajeron la deuda con Financiera Rural, como consta en los depósitos de los que muestran copias. Sin embargo, no recibieron las reses.

vacas

El organismo federal únicamente aseguró que los trámites se realizan de manera local, por lo que no emitió una opinión al respecto de la entrega de créditos.

Según los datos que tiene la Secretaría de Desarrollo Rural en Chihuahua, esas vacas terminaron en ranchos propiedad del ex gobernador César Duarte, funcionarios de su gobierno, como el ex titular de la Comisión de Vivienda Raúl Javalera; en el rancho de la Unión Ganadera División del Norte o los familiares del ex gobernador Nayarita, Roberto Sandoval. Todos ellos tenían de antemano una población de más de 50 cabezas de ganado en sus tierras. La mencionada Unión Ganadera es una agrupación de productores que fue fundada en 2005 por el propio César Duarte y por Carlos Hermosillo —quien fue diputado federal, colaborador cercano al ex gobernador priista y que falleció el 20 de marzo pasado.

La organización es la segunda agrupación ganadera del estado y aún ejerce gestiones para los productores.

En Chihuahua, según el artículo 215, del código penal del estado, quien se apodera de una o más cabezas de ganado sin derecho y sin consentimiento de quien es dueño legalmente, comete el delito de robo de ganado. Los castigos a este delito van de tres a quince años de prisión y una multa de hasta 500 veces el salario mínimo (unos 40 mil pesos en 2017). La multa y los años de prisión depende del número de vacas robadas, la pena máxima se aplica cuando se roban más de 10 cabezas.

Sin embargo, sólo se persigue si hay una denuncia. Los productores desecharon esa posibilidad porque aseguran que aún son beneficiarios de otros programas sociales y temen que los apoyos se vengan abajo por pelear el caso.

Los productores de menos de 45 reses no tienen ranchos de extensas tierras o recursos abundantes. Por ello, de acuerdo con productores consultados por MCCI, dependen de los apoyos gubernamentales para que los costos derivados por los caprichos del clima y los caminos burocráticos del negocio de la carne vacuna, no se coman los estrechos márgenes de ganancias.

El rastreo del ganado y en ocasiones su localización fue posible por el SINIIGA (Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado) un registro con el que se monitorea el tránsito del ganado en el país, que depende de la SAGARPA.

Para la asignación de las vacas a los productores y para justificar ante las autoridades federales la conformación del programa, se tomó como referencia el convenio 0995/2013, que se firmó entre la Secretaría de Hacienda del estado de Chihuahua, encabezada por Jaime Herrera y el representante legal de la Unión Ganadera División del Norte, Pedro Baca Gómez (sobrino de Bertha Gómez, la esposa del ex gobernador César Duarte).

Según averiguaciones oficiales en curso, la Fiscalía del Estado presume que la mayoría, unas 900 del total de mil 408 vacas que pagó el estado de Chihuahua, financió el gobierno federal y los productores locales, terminaron engrosando el rancho de César Duarte.

El trato inicial marcaba que la Unión Ganadera —agrupación de productores fundada por César Duarte— debía entregar el ganado a los pequeños productores y financiarlo a través de préstamos con intereses de menos del siete por ciento anual. Una tasa baja con respecto a créditos particulares con instituciones bancarias.

Existen contratos de los pequeños productores con Sofom Financiera de la División del Norte SA de CV, para adquirir el ganado. Una Sofom (Sociedad Financiera de Objeto Mútiple) se crea para otorgar créditos por fuera del sistema bancario. Esta Sofom era manejada, como su nombre lo indica, por la División del Norte y fue creada también por César Duarte en 2007, según documentos públicos que pueden consultarse en el portal de la Condusef (Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros).

Es decir: la Unión Ganadera Regional General División del Norte se benefició con la entrega de ganado subsidiado por el gobierno de César Duarte y además fue la encargada de dispersar el crédito para los productores a través de la financiera de la que era socio el mismo Duarte.

La Unión se quedaba con los animales, otorgaba los créditos a los pequeños productores y hasta que éstos hacían el pago del anticipo, se entregaban las vacas.

La ganancia que podía obtenerse de los préstamos quedaba también dentro de la financiera.

Puedes leer el texto completo aquí: En Chihuahua hasta las vacas se robaron

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