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El costo de la inseguridad crece en México y nadie lo detiene

La falta de una estrategia para combatir la inseguridad está desangrando al país: 3,000 millones de pesos fue el impacto económico el año pasado

26-10-2017, 6:54:07 AM
violencia en mexico

Devolver a ciudadanos y empresarios la tranquilidad se ha convertido en el reto más importante y difícil de superar, pero en el más necesario y urgente. Especialmente cuando México atraviesa una crisis de seguridad que le ha traído un impacto económico de 3,000 millones de pesos (mdp) el año pasado, y las cifras para 2017 no se esperan más optimistas, de acuerdo con el más reciente Índice de Paz México 2017 (IPM), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP). Según el reporte, esta cifra se traduce en un incremento de 79,000 mdp respecto de 2015, en 18% del PIB anual y en un gasto de 25,130 pesos per cápita.

La brecha entre los estados más pacíficos y los más violentos sigue en aumento, y la calificación que otorgó el IPM en 2016 decayó por primera vez desde que el país empezó a recuperarse de la guerra contra el narcotráfico en 2012. Más aún, el 91% de los crímenes en el país quedan impunes, de acuerdo con el análisis. Y como lo indica el estudio del think tank Ethos: Gasto inteligente en seguridad: diagnóstico y propuestas, a nivel federal solo uno de cada cuatro delitos deriva en sentencia y a nivel estatal uno de cada 10. Estas cifras colocan a México en el lugar 58 de 59 en el Índice Global de Impunidad.

El Estado de Derecho no se ejecuta adecuadamente y los gobiernos parecen no establecer las políticas que garanticen este bien público esencial. La falta de una estrategia global es una de las principales causas de esta crisis. “La solución es enfocarnos en el protocolo global de lo que sucede y establecer medidas de largo plazo, de tal suerte que podamos tener certeza de que el crimen disminuye u ocurre lo contrario”, dice Alejandro Desfassiaux, fundador y presidente de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, quien por su trayectoria recibió el doctorado honoris causa por parte del Senado de la República.

A decir de Desfassiaux, la creación de protocolos de corrección aislados, como los retenes en ciertas zonas del país y carreteras, son medidas fallidas en el intento de disminuir la violencia.

Por otro lado, la politización de la seguridad es otro error que ha provocado que la carrera y el trabajo de un policía dependan del partido político en turno y del funcionario público que designe los cargos policiacos. “Si los policías son nombrados por el gobernador o los presidentes municipales, es un tema político y no de garantías de seguridad. En Estados Unidos, por ejemplo, el sheriff es elegido por votación y puede ser nombrado de nuevo si tiene buen desempeño. En México no ocurre así; es un puesto político”, explica Desfassiaux.

Además de económicos, los estragos de la inseguridad son sociales y generan un hartazgo generalizado y una ciudadanía con rencor. “El riesgo es que los próximos votos sean de rencor, de odio ante la falta de resultados en esta materia. Si hay seguridad, no importa a qué nos dediquemos cada quien; podemos andar libremente y en confianza. Hoy hemos perdido esa libertad y confianza; nos hemos acostumbrado a vivir inseguros”.

Para dar un giro a la situación, el experto sugiere algunos puntos de partida a partir de su experiencia: la regeneración de la Secretaría de Seguridad Pública y la operación de un plan transexenal que trabaje a nivel país; la creación de un protocolo de inteligencia nacional, en el que se estudien a detalle el origen de las amenazas y la forma de reducir riesgos; la creación de un mando único que opere a nivel nacional, estatal y municipal; y la formación de policías en un Colegio Nacional de Policías, en el que obtengan grados y puedan desempeñar una carrera con ascensos y desarrollo profesional, económico y personal, basado en resultados (tal como sucede en el ejército).

Reducir las pérdidas

Mientras esto sucede, ciudadanos y empresarios pagan las consecuencias y buscan soluciones inmediatas, ya que ni el día a día de una persona ni el funcionamiento de un negocio pueden detenerse hasta que ocurra el cambio. “No importa a qué te dediques; si no tienes certeza en seguridad, todo lo demás es lo de menos”, enfatiza Desfassiaux.

En 2016, la tasa de homicidios llegó a 18%, y los delitos con violencia y homicidios representaron 79% de los 3,000 mdp del impacto económico total de la violencia. “El crimen organizado, la venta de drogas, el robo de vehículos, el robo a particulares en tránsito, el robo de mercancías en tránsito a mano armada y el robo en transporte público han aumentado 180% en el último semestre revisado”.

Asimismo, como se indica en el Índice de Paz, alrededor de 30% de las empresas han sido víctimas de algún tipo de delito e identifican la inseguridad y la delincuencia como sus principales preocupaciones, incluso por encima de asuntos relacionados con la corrupción o los impuestos.

A pesar del incremento de 200% en el gasto público relativo a seguridad, en los últimos 12 años se han tenido resultados escasos, de acuerdo con el estudio de Ethos. En el caso de las empresas, según la Encuesta Nacional de Victimización de las Empresas 2016, los costos de la delincuencia para ellas ascendieron a 1% del PIB.

“Hoy, entre empresas y gobierno se gasta casi 2% del PIB. Esto quiere decir que desde 1980 hemos incrementado los gastos más del 2,000% y ha habido un crecimiento del crimen organizado de más del 4,000%. Y nunca he escuchado a un político decir: ‘Vamos a gastar más para perder menos’. La propuesta siempre es gastar y gastar, y nunca hay una correlación entre lo que se gasta y los riesgos que se reducen”, explica Desfassiaux.

Lo mismo sucede con las empresas, las cuales no tienen la visión de que invertir más en seguridad de primer nivel podría reducir sus pérdidas y así amortizarían lo que le significan los gastos en seguridad. “Hemos trabajado con sectores a los que les hemos ayudado a reducir hasta 90% de sus pérdidas durante el primer año. Sin embargo, muchos de los empresarios no saben que esto puede ocurrir si se instrumentan los procesos de seguridad adecuados. Algunos prefieren contratar servicios de mala calidad o simplemente a dos personas uniformadas, por no gastar. Lo importante es que el gasto en seguridad deje de verse como un costo y comience a verse como una reducción de las pérdidas, lo cual permitirá a las compañías tener beneficios en el corto, mediano y largo plazos. De poco sirve un servicio que no ayudará a minimizar tus pérdidas, por muy poco que cueste”.

Con las medidas de seguridad adecuadas, lo más probable es que proveedores serios y especializados como Grupo Multisistemas logren un ahorro tangible para las empresas de entre 40 y 50%, al protegerlas de pérdidas de recursos humanos, material, materia prima, productos terminados, distribución y entrega. Asimismo, pueden asesorar a las organizaciones y personas en la creación de todo un paraguas de seguridad alrededor de sus negocios o sus familias. Claro que todo esto no sería posible sin tecnología de vanguardia, alianzas con el gobierno, el ejército y la marina y, sobre todo, sin un protocolo desarrollado por un área de inteligencia, que analice las amenazas reales; provea políticas de verificación, control y reducción de riesgos; y ofrezca resultados tangibles y un círculo confiable mediante la certificación del personal.

“Somos asesores de seguridad. Se trata de reducir los niveles de riesgo a lo mínimo. Y que, en caso de que hubiera un incidente, no trajera una afectación en la operación ni en los resultados financieros de la empresa. No se trata de ponerte dos escoltas y ya, porque quizás lo que un directivo necesita no es eso, sino cambiar su ruta y verificar su círculo de confianza”, indica el experto.

De igual manera sucede con los negocios. Ahí, se pueden perseguir desde robos hormiga hasta encontrar las causas de las pérdidas en materia prima o durante el proceso de producción y distribución de un producto. Sin duda, una buena estrategia de seguridad en los negocios terminará por significarle ahorros al empresario.

Ante este escenario, Desfassiaux sabe que incrementar la seguridad para salir bien librado no es la solución profunda que el país necesita, sino que anima a empresarios y sociedad a participar de las decisiones del gobierno por medio del voto y exigir resultados. Sobre todo, invita a la ciudadanía a hacer cambios morales en el actuar diario, a devolverle al país sus valores y educación cívica perdidos para que puedan traer de vuelta tantas oportunidades que la inseguridad ha arrebatado a México, a sus empresarios, a sus familias, a su gente.

Crónica de una lucha inconclusa contra la inseguridad en la CDMX

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