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Economía

¿Cómo le ha ido económicamente a Latinoamérica con mujeres presidentas?

24-05-2024, 12:02:49 PM Por:
Presidentas
© Especial

México es la única de las 4 grandes economías en Latam que no ha tenido a una jefa del Ejecutivo, pero eso puede cambiar el 2 de junio.

Latinoamérica ya tiene experiencia en gobiernos dirigidos por mujeres, y todo indica que en junio próximo México se incorpora a esta lista, si las preferencias electorales se confirman y se elige a alguna de las dos punteras por encima del único candidato presidencial varón.

Chile, Brasil y Argentina, las tres grandes economías en Sudamérica, ya han experimentado con gobiernos encabezados por mujeres, aunque no son los únicos ya que en Nicaragua Violeta Barrios de Chamorro gobernó en Nicaragua entre 1990 y 1997, y también Costa Rica también ha tenido presidentas.

Pero concentrémonos en las tres economías mencionadas primero, ya que de hecho México sería hasta ahora la única nación de las cuatro economías más grandes de la región en no ser gobernada por una mujer.

Factores en común

Podemos señalar que existen tres factores en común que han distinguido las acciones y los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil, Michelle Bachelet en Chile y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, son las siguientes:

1. Continuismo o continuidad

Las tres presidentas impulsaron la continuidad de las políticas económicas de sus antecesores, ya sea por afinidad ideológica o porque, en los hechos, no decidieron hacer grandes modificaciones de fondo. Este continuismo tuvo sus consecuencias como todo, pero si algo fue evidente es que no existen grandes transformaciones en el tipo de país que recibieron. La continuidad de las políticas económicas al final también las llevó a concluir con bajos niveles de popularidad; en esencia, nada diferente a como concluyeron la mayoría de sus colegas varones.

2. Bajo crecimiento económico o tasa natural del PIB

Otro factor relevante fue la baja tasa de crecimiento que entregaron, derivado de la continuidad de políticas económicas o, en el mejor de los casos, generaban un crecimiento económico que llevaba al país a una tasa de crecimiento natural. En esencia, tampoco se observó un crecimiento espectacular en el PIB, que sería un gran distintivo relacionado con una mejor gobernanza por parte de las mujeres, al parecer el crecimiento económico no está relacionado con el género, sino con otros factores.

3. Conflictos y efervescencia política que distrajo su administración

Los conflictos políticos no tienen género, las presidentas que en su momento gobernaron en Argentina, Chile y Brasil también enfrentaron una serie de conflictos y efervescencia política que distrajo su atención en las tareas de gobierno, llegando incluso a la destitución, como fue el caso de Dilma Rousseff en Brasil. Si bien los conflictos no derivaron en crisis políticas profundas, en Argentina, por ejemplo, no contribuyeron a un mejor contexto político que pudiera mejorar los resultados económicos.

Este es un breve balance de los gobiernos encabezados por mujeres en las tres economías más importantes de la región, además de México, que hasta ahora no registra una experiencia similar, pero todo indica que es inminente.

Dilma Rousseff: empezó con mucha expectativa, terminó destituida

En Brasil siempre hay acusaciones de todo tipo contra políticos: desde recibir suculentos sobornos u ocultar cuentas bancarias en el exterior, hasta permitir fugas del país de presos enjuiciados. En el caso de la presidenta Dilma Rousseff, algunas acusaciones precipitaron su destitución tras cinco años y medio en el cargo, luego de gobernar entre el 1 de enero de 2011 y el 31 de agosto de 2016.

El “impeachment” contra Rousseff interrumpió su mandato, que debía terminar en 2018. La principal acusación que le costó el cargo a Rousseff no fue exactamente el escándalo de sobornos en Petrobras, que salpicó de lleno a su gobierno y a la clase política brasileña en general.

Ni la denuncia que se apoyó en el testimonio de Delcídio do Amaral, quien tras ir preso siendo el principal senador del oficialismo, acusó a Rousseff de intentar liberar empresarios involucrados en el caso Petrobras, nombrando a un alto magistrado. La acusación central contra Rousseff en el Congreso fue que violó normas fiscales, maquillando el déficit presupuestal.

Brasil, la mayor economía latinoamericana, tuvo una expansión de apenas 0.1 por ciento del PIB en 2014, escapando apenas de una recesión, pero lejos del crecimiento firme que tenía años atrás. Brasil tuvo de hecho en ese año su peor desempeño económico desde 2009, cuando cayó 0.2 por ciento por los efectos de la crisis económica internacional. En 2013 su crecimiento había sido de 2.7 por ciento. Como heredera de los postulados del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Rousseff no pudo darle la continuidad esperada al programa económico del presidente que, por cierto, gobierna de nuevo en ese país. Con Dilma Rousseff, la mayor economía de la región no naufragó como muchos esperaban, pero tampoco repuntó como lo anticipaban otros, quedó claro que gobernar un país tan grande y complejo como Brasil no tiene género.

Michelle Bachelet: dos periodos con claroscuros

Michelle Bachelet llegó a gobernar en dos ocasiones a Chile, el primer periodo fue del 11 de marzo de 2006 al mismo mes y día de 2010, mientras que su segundo mandato correspondió al 11 de marzo de 2014 a la misma fecha de 2018.

En su segundo gobierno registraba los índices de popularidad más altos con los que se había despedido nunca un presidente en Chile tras su primer mandato. Un 84 por ciento de los chilenos la apoyaban entonces y un 62 por ciento lo refrendaron con su voto en las urnas. Eso le dio alas para plantear y emprender algunas de las reformas más profundas y ambiciosas que había visto la sociedad chilena desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Pero a medida que se desarrolló su gobierno, las cifras de aprobación fueron cayendo, a la vez que lo hizo el alcance de sus reformas. Sin duda la reforma educacional será el principal caballo de batalla y la bandera por la que será recordada Bachelet, especialmente para las casi 260,000 familias más vulnerables a las que se estima alcanzó el 60 por ciento de la gratuidad universitaria implantada por su gobierno.

En política, la reforma más profunda fue el fin del sistema electoral binominal, heredado de la dictadura. La corrupción fue uno de los flagelos de la presidenta, menos visible quizá fueron los avances medioambientales, donde Chile pasó de importar energía a exportarla a países vecinos, como Argentina.

Las energías renovables pasaron de constituir un 5 por ciento al 20 por ciento de la matriz energética en un período de cuatro años. Pero, entre los aspectos más negativos estuvo el bajo rendimiento de la economía, que marcó  algunos índices más bajos de las últimas décadas (1.6 por ciento en promedio), influenciada sin duda por el descenso del precio del cobre, del que Chile es el primer exportador mundial, y que registró durante el gobierno de Bachelet bajos mínimos históricos.

Cristina Fernández de Kirchner: pocos logros, muchos conflictos

La presidenta llegó al poder en diciembre de 2007 y finalizó en el mismo mes de 2015; entre algunos de sus logros destaca la reducción del desempleo, cuando asumió Néstor Kirchner, su esposo, en 2003, el país superaba una de sus peores crisis económicas de la historia, y más del 17 por ciento de los argentinos no tenía trabajo. El kirchnerismo logró reducir esa cifra a menos del 7 por ciento según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El gobierno afirmaba haber creado unos 6 millones de puestos de trabajo durante la llamada “era K”.

Sin embargo, los críticos resaltan que la mayor parte de esos puestos fueron en el sector público y representan una pesada carga para el Estado. Otro logro del kirchnerismo fue la ampliación de la cobertura previsional. Gracias a una moratoria en 2005, que permitió que unos 2.5 millones de jubilados recibieran una pensión a pesar de no haber hecho aportes, Argentina pasó a tener la segunda mayor cobertura jubilatoria de América Latina, después de Bolivia, con un 94.6 por ciento. Los “nuevos jubilados” equivalen a más del 40 por ciento del total. Pero, según algunos expertos, representan una carga económica insostenible de cara al futuro. Los primeros años del kirchnerismo se desarrollaron en un contexto de fuerte crecimiento económico, favorecido por el precio récord de materias primas como la soja, el principal bien de exportación argentino.

Sin embargo, los años de bonanza no se aprovecharon para crear fondos anticíclicos, como ocurrió en otros países como Chile. Además, se mantuvieron millonarios subsidios al transporte y la energía –implementados durante la época de emergencia económica tras la crisis de 2001– que terminaron generando un fuerte déficit fiscal.

La crisis financiera mundial de 2008, la caída del precio de los commodities y las dificultades de Argentina para endeudarse en el exterior debido a los efectos del default de 2001, complicaron el panorama económico local. A pesar de los problemas, el gobierno aumentó el gasto público y respondió a la crisis fomentando el consumo interno y acelerando la expansión monetaria, lo que llevó a una posterior y profunda recesión que, a la fecha, no ha terminado.

En economía, parece que no hay género, los problemas de Latinoamérica son muy similares con presidentes o presidentas.

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