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Coco: El último beso del romance de 70 años de Disney con México

El filme Coco es la última muestra del romance entre México y Disney, una historia que comenzó hace más de 70 años, mientras ocurría la Segunda Guerra Mundial.

27-10-2017, 6:00:43 PM
coco disney

Los personajes de Disney han estado presentes en el público mexicano desde hace varias décadas, pero especialmente desde una época en la que Disney decidió acercarse a México, a mediados del siglo pasado.

Hace seis años, para realizar la película “Coco”, un equipo de animadores y creativos de Disney Pixar, encabezado por los directores Lee Unkrich y Adrián Molina, además de la productora Darla K. Anderson, iniciaron una serie de visitas a México con el fin de conocer de cerca diversas tradiciones, especialmente la del Día de Muertos.

Así, miembros de esa producción estuvieron en lugares como Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Monte Albán, Xochimilco y Guanajuato, observando de cerca los usos y costumbres de los mexicanos, así como sus características sociales y físicas.

No es la primera vez que México inspira a una película de Disney (Pixar, fundada en 1986, es una subsidiaria de esa compañía desde 2006), ya que, a inicios de la década de los 40, el mismo Walt Disney encabezó a un equipo que viajó a Latinoamérica y que derivó en dos películas: “Saludos Amigos” y “Los Tres Caballeros”.

En el segundo filme es donde México tiene el papel más relevante. Su historia trata de que, después de un paso por Brasil, el muy estadounidense Pato Donald, el perico brasileño Pepe Carioca y el gallo mexicano Pancho Pistolas recorren emblemáticos lugares de México, como Veracruz, Acapulco, Pátzcuaro y la Ciudad de México a bordo de un sarape mágico e interactuando con personas reales para mostrar la música y las tradiciones del país.

Pero esta película de 1944 va más allá de un acercamiento cultural con México, sino que su origen data de una decisión política que se tomó dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial.

El Disney de ‘buena voluntad’

En 1940, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosvelt, temía que los países de América Latina simpatizaran con las potencias del Eje, o peor todavía: venderle petróleo y otros servicios, especialmente a la Alemania de Adolf Hitler.

Para evitar que eso sucediera (o, en diversos casos, siguiera sucediendo), Roosvelt emprendió algunas acciones económicas para apoyar a los países de la región y hasta abrió una oficina especialmente dedicada a los asuntos latinoamericanos, la cual era encabezada por el millonario Nelson Aldrich Rockefeller.

En el caso de México, en eso días recibió varios apoyos de parte de Estados Unidos, como financiamientos para infraestructura –como la de los ferrocarriles–, y hasta ayudaron a convencer a las empresas petroleras estadounidenses, que habían sido expropiadas un par de años antes por Lázaro Cárdenas, para que disminuyeran sus presiones sobre el gobierno mexicano, además de que se terminó con un boicot que los estadounidenses tenían sobre el crudo mexicano.

Otra de las acciones de esa oficina fue diferente a los temas económicos y políticos, al menos en apariencia: convencer a Walt Disney, el creador de Mickey Mouse (o el “Ratón Miguelito”, como se le conocía en muchos países de habla española por aquellos años) para realizar una gira por Latinoamérica como “embajador de buena voluntad”.

Ese viaje, que más bien fue un acto propagandístico, llevó a Walt Disney por Chile, Argentina, Brasil y Bolivia durante dos meses, en donde se acercó a las culturas de aquellos países y que, en 1942, derivó en el filme “Saludos Amigos”, donde se pueden ver detalles que hoy son clásicos, como a Goofy (entonces conocido en México como “Tribilín”) personificando a un gaucho argentino.

Ya con la guerra más avanzada, Walt Disney emprendió otro viaje a Latinoamérica, pero ahora a México, donde llegó en diciembre de 1942 junto con un equipo de 13 personas para recibir un verdadero trato de celebridad que incluyó cobertura radiofónica en vivo y una visita a Palacio Nacional (donde despachaban los presidentes antes de hacerlos en Los Pinos) para ser recibido por el presidente Manuel Ávila Camacho.

Durante un par de semanas, Walt Disney y sus realizadores asistieron a festividades típicas, como la celebración del 12 de diciembre en la Villa de Guadalupe, donde inclusive se fotografió con los danzantes llamados “concheros”, imagen que le dio la vuelta al mundo. El animador declararía al respecto que nunca antes había visto un espectáculo similar.

También fueron a una charreada a la que Walt Disney asistió vestido de charro, corridas de toros y hasta paseó en trajinera por Xochimilco, pero lo que más les atrajo fueron las posadas, en donde vieron cómo los niños rompían una piñata con la forma del “Pato Pascual” (así se le conocía en México a Donald por aquellos años) y la fiesta que en ese entonces se armaba durante esa festividad que incluía cantos, luces, fruta y pirotecnia.

Unos días antes de Navidad, Walt Disney y su séquito regresaron a Hollywood cargados de películas caseras, fotografías, dibujos y cientos de ideas. 

Ocho meses más tarde, en agosto del siguiente año, Walt Disney regresó a México, pero ahora para recibir la orden del Águila Azteca, que es la distinción más alta que otorga el gobierno mexicano a extranjeros que hacen algo por el país o por la humanidad.

Los Tres Caballeros

El resultado de ese acercamiento de Walt Disney con México fue la película “Los Tres Caballeros”, estrenada en diciembre de 1944, unos meses antes de la rendición alemana, registrada el 8 de mayo de 1945 y que representa el final oficial de la Segunda Guerra Mundial.

Así, en medio de un ambiente más victorioso para los estadounidenses –que ya veían cerca el final de la guerra–, Walt Disney no viajó a México para el estreno del filme, el cual se llevó a cabo varios días antes en el país que en Estados Unidos (algo en lo que coincide con la actual “Coco”, que se estrenó en México casi un mes antes que en Estados Unidos).

La exclusiva premier de “Los Tres Caballeros” se llevó a cabo en el suntuoso Cine Alameda, localizado en la Avenida Juárez del Centro Histórico de la Ciudad de México y en el que cabían más de 3,000 personas. A esa función asistieron personalidades de la política, el espectáculo y la cultura; pero unas semanas después, se convirtió en la película más vista en la historia del país.

Aunque la prensa y los políticos llenaban de elogios a la película, uno de los asistentes a la premier, el escritor Salvador Novo, la calificó como llena de clichés y muy similar a la visión de cualquier turista estadounidense que visita México por unos días.

Y es que, en realidad, en la película pueden verse escenas como un Donald comportándose insolentemente con un grupo de mujeres mexicanas en Acapulco y el personaje principal, Panchito Pistolas, es una representación de los charros del cine mexicano y que, inclusive, canta al estilo de Jorge Negrete en la versión en español.

Sin embargo, el público mexicano adoptó la película y a sus personajes de manera positiva. Inclusive, el Escuadrón 201, la unidad de la Fuerza Aérea Mexicana que participó en la Segunda Guerra Mundial, usó a Panchito Pistolas como mascota durante su corta participación en ese conflicto bélico.

Así fue como nació un largo idilio entre el público mexicano y las producciones de los estudios de Disney.

México, el número uno

Actualmente, México es el mercado número uno a nivel internacional para Disney en cuestión de penetración de marca, afirma Arturo López Gavito, vicepresidente de Marketing de Walt Disney Company México.

“México es el mercado en donde Disney es más reconocido a nivel mundial después de Estados Unidos”, explica a Alto Nivel después de inaugurar las exposiciones “México y Walt Disney: Un Encuentro Mágico” y “El Arte de Coco” que se estarán presentando en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México hasta el 7 de enero de 2018.

El ejecutivo señala que, a raíz de la visita de Walt Disney a México, que derivó en la realización de “Los Tres Caballeros” en los años 40, el público mexicano empezó a seguir de cerca los largometrajes de Disney.

“Si bien ya teníamos a ‘Dumbo’, ‘Bambi’, ‘Pinocho’ y ‘Blanca Nieves’, con ‘Los Tres Caballeros’ y la relación cultural y comercial que existía con Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, se logró que Disney empezara a tener una influencia muy grande en la familia mexicana”, subraya López Gavito.

También la televisión jugó un papel importante en la presencia de Disney durante las siguientes generaciones, apunta, ya que durante varias décadas se proyectaron los programas “Disneylandia” y “El Mágico Mundo del Color”.

Pero el cine siempre fue la parte principal de la presencia de este estudio en México. “En el cine Continental, en la colonia del Valle, o en el cine Lindavista, se proyectaban las películas de Disney en medio de un diseño arquitectónico que recreaba un castillo y que estaba ambientado con los personajes de los filmes”, recuerda el directivo.

“Para nosotros, como niños de los años 70, era una maravilla poder ir a disfrutar las películas en un ambiente 100% Disney”.

Sobre, “Coco”, López Gavito revela que la oficina de Disney en México asesoró a los creadores de la película dede el primer viaje que hicieron hace seis años para llevarlos a los lugares en los que realizaron su investigación.

“‘Coco’” representa la mexicanidad y está perfectamente sustentada a través de la investigación y de la asesoría cultural”, asegura.

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