China desafía sanciones de Estados Unidos al petróleo iraní previo a cumbre Trump-Xi
China ordenó ignorar sanciones de Estados Unidos por petróleo iraní, elevando la tensión antes de la reunión entre Trump y Xi Jinping de la próxima semana.
La disputa entre China y Estados Unidos abrió un nuevo frente geopolítico centrado en el petróleo iraní, luego de que Pekín ordenara a sus empresas ignorar las sanciones estadounidenses en una señal de resistencia previa a la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping prevista para la próxima semana.
El Ministerio de Comercio chino instruyó el fin de semana a las compañías nacionales a no acatar la inclusión en listas negras de refinerías acusadas de comprar crudo iraní. La decisión activó por primera vez una regla de 2021 conocida como “blocking rule”, diseñada para contrarrestar leyes extranjeras que Pekín considera contrarias a normas internacionales o restrictivas del comercio.
El movimiento marca un cambio en la postura de China, que históricamente evitaba desafiar de forma abierta las sanciones. En la práctica refinerías independientes, conocidas como “teapots”, absorben gran parte de las exportaciones de petróleo de Irán.
En abril, Estados Unidos impuso sanciones a una unidad de Hengli Petrochemical, a la que acusó de adquirir miles de millones de dólares en crudo iraní, y advirtió a instituciones financieras sobre posibles penalizaciones por facilitar transacciones vinculadas a este comercio.
Washington acusa a China de financiar el terrorismo
Desde Washington, el mensaje ha sido directo. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, urgió a China a presionar a Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de hidrocarburos.
Bessent afirmó en entrevista con Fox News este lunes que las compras chinas de petróleo iraní equivalen a financiar el terrorismo global. Puntualmente, el funcionarió acusó que Irán es “el mayor patrocinador estatal” de estas actividades. Según sus declaraciones, China adquiere cerca del 90% de la energía exportada por Irán.
Bessent también advirtió que Estados Unidos continuará ampliando su ofensiva económica, utilizando sanciones para bloquear transacciones y congelar activos internacionales de empresas involucradas. Este contexto podría profundizar la fragmentación del sistema financiero global.
El mundo espera la cumbre China-Estados Unidos
La cumbre entre Trump y Xi estaba prevista originalmente para finales de marzo. Sin embargo, se reprogramó varias semanas después debido a la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Este escenario obligó a la Casa Blanca a concentrarse en la crisis en Medio Oriente y en la disrupción del mercado energético global, particularmente tras el cierre del Estrecho de Ormuz.
El ajuste en la agenda diplomática respondió tanto a factores de seguridad como a la necesidad de redefinir prioridades geopolíticas.
Sin embargo, el aplazamiento no contuvo las tensiones bilaterales, sino que coincidió con un endurecimiento de posturas entre Washington y Pekín. Las sanciones se dirigen a las compras de petróleo iraní por parte de empresas chinas y al sector financiero.
Actualmente, China es el principal comprador del petróleo iraní, pero también ha cultivado relaciones con países del Golfo y con Washington, lo que le permite proyectarse como posible mediador.
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