Estilo de Vida

Buick Streamliner 1948

Echa un vistazo a la interesante historia de este modelo que debió pasar por grandes odiseas para volverse legendario.

27-06-2010, 5:00:00 PM

El Buick Streamliner 1948 tiene detrás de sí una historia muy interesante. Es el fruto de más de dos años de trabajo del ingeniero mecánico Norman E. Timbs, que a mediados de los años 40 visualizó el modelo en su imaginación y lo completó prácticamente solo, sin importarle que nunca sería un modelo de serie, sólo por darse el gusto de verlo terminado.


Timbs trabajó sobre un chasis de tubos de acero de 5″, y sobre él, pidió a alguien más generar, prácticamente a mano, la carrocería en aluminio, que por sí sola costó la mayor parte del presupuesto involucrado en el proyecto.


El automóvil tenía el motor en la parte trasera: un Buick Super 8, o sea un motor de ocho cilindros en línea de 4000cc y 200HP.  No es mucha potencia comparado con máquinas actuales, pero resultaba suficiente para mover sus 1044Kg a casi 200 km/hr.


Durante algunos años el Streamliner se paseó por ferias y exhibiciones, ocupando también las portadas y páginas de diversas revistas especializadas como Motor Trend, Mechanix Illustrated, Popular Mechanics y Motor Life. Finalmente, en el año 1952, un californiano compró el Buick Streamliner y se dedicó a pasear por las playas de California luciendo su joyita. Sin embargo, de ahí en adelante la historia prácticamente se pierde y para muchos entendidos el auto dejó de existir en algún momento de los últimos 50 años.


Pero luego, en el año 2002 el Buick Streamliner fue hallado en mitad del desierto de Arizona, totalmente decolorado por el sol, pero perfectamente restaurable.


La casa de subastas BJ auction lo vendió por un poco más de 17.000 dólares a un matrimonio californiano, quienes demoraron ocho años en hacerle una restauración completa y exacta.  Ahora, el Buick Streamliner volvió a exhibirse en el Amelia Island Concours d’Elegance.


Tuvieron que pasar 50 años para que el Buick Streamliner volviese a rugir y a dejar sin aliento a los espectadores de las exposiciones en donde lo van mostrando.