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Así fue como China creó una idea millonaria con el uso de bicicletas

China vive el boom de las bicicletas compartidas, con el que se desarrollan más de 30 millones de viajes al día y que ha creado una industria valuada en casi 6,000 millones de dólares.

28-09-2017, 10:22:03 AM

Fotos de bicicletas: Javier Rodríguez Labastida y Reuters 

BEIJING, China. En la enorme y verde explanada del Teatro Nacional hay al menos diez bicicletas tiradas en el piso o sobre las veredas que permiten el paso entre los altos arbustos. Parecen olvidadas. Para un visitante extranjero, la escena es tan irreal que de inmediato es normal buscar al dueño para entregarla o pedirle que la levante, pero a los caminantes locales no les preocupa.

La escena se repite en casi cualquier esquina de Beijing, enfrente de una plaza, una escuela, un gran corporativo, un parque. Sin embargo, no es que las hayan abandonado. Estas bicicletas forman parte de un reciente programa que ha revolucionado el uso de la tecnología en China, un fenómeno que llego a rebasar a las autoridades y a las mismas empresas proveedoras, pero que por su caótico éxito ahora busca ser implementado en grandes urbes del mundo.

La bicicleta compartida reúne en su modelo, además de disminuir las emisiones de contaminantes, el esfuerzo de China por impulsar el uso del pago móvil y mostrar los avances tecnológicos con los que desea llevarse el protagonismo de la década en el sector.

La fórmula secreta

En 2008, varias ciudades, entre ellas las más importantes como Guangzhou, Wuhan y Beijing, presentaron proyectos para incorporar el modelo de bicicletas públicas, una iniciativa que tenía el propósito de reducir las emisiones de gases en uno de los países con mayores niveles de contaminación en el mundo.

Fue así que llegó a varias ciudades la implementación de estaciones similares a las de Ecobici que existen en la Ciudad de México. En 2014, con la incursión del pago móvil en el país asiático, surgieron nuevas empresas para crear un modelo de bicicleta compartida, en el que ya no eran necesarias las biciestaciones, pues todo se controla a través de un smartphone.

“En este modelo, el usuario puede usar cualquier bicicleta que ve en la calle y puede dejarla en cualquier lugar. Para lograrlo, aprovechamos la tecnología que hemos desarrollado. Somos un país manufacturero que cuenta con el apoyo de los proveedores, estamos muy avanzados en el uso de pagos móviles y también en la tecnología de servicios de localización”, dice Liu Xingliang, director de la empresa DCCI (Centro Digital de Internet en China).

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El proceso de funcionamiento es muy simple. El usuario baja la aplicación, se registra, obtiene un código de verificación y listo. Para utilizar una bicicleta puede accesar con su número de teléfono (los chinos tienen casi toda su información básica, incluida su bancarización, en sus dispositivos móviles), posteriormente se desplegará un mapa con los lugares con bicis disponibles. El usuario teclea el número de candado del vehículo que quiera usar, acerca el código QR y listo.

Al finalizar el trayecto, la app, como sucede en el caso de Uber, te dirá el costo de tu viaje. Como referencia, un viaje de media hora tiene un valor aproximado de 3 pesos, poco menos de un yuan.

El fenómeno ha sido tal que, de acuerdo a una encuesta aplicada en abril de este año en 13 ciudades, el 80.7% dijo que acostumbra usar la bicicleta compartida, contra un 19.3% que no la usa. El 30.9% dijo utilizarla al menos una vez en el último mes, el 14.5% hace un mes, el 13.2% hace dos mees, el 15.9% hace tres meses, el 18.8% hace seis meses y 6.7% hace un año.

En promedio, la mayoría de las personas utilizan la bicicleta para ir a trabajar (57.1%), como medio de traslado un 47.7%, para ir a alguna estación de transporte público 45.3%, para ir de compras 33.8%, a la escuela 19.4%, y otras razones un 9.7%.

El éxito en medio del caos

Si caminas por las aceras de China debes ser precavido con no toparte con una bicicleta tirada, pero también por el exceso de unidades que circulan en la calle. Además de que este fenómeno ha incentivado el uso de bicicletas motorizadas, con las que sortean los peatones.

En la primera mitad del año, el gobierno chino lanzó una iniciativa en busca de regular este sistema con miras a hacer más responsables a los proveedores de los vehículos, agregar un seguro para accidentes y establecer mecanismos para desincentivar las malas prácticas de los usuarios, como la descompostura de las unidades o el ubicarlas a propósito en zonas de acceso imposible para otros usuarios.

De acuerdo con la encuesta de abril, quienes respondieron que no usaban la bicicleta compartida argumentaban el acceso y estacionamiento en un 29%, muchas bicicletas 26.1%, depósito alto 24.8%, que no existía confianza un 21.4%, y un manejo incómodo 14.3%.

En un novedoso sistema de movilidad, el negocio rápidamente se hizo presente, y ya existen claros dominantes en el sector, que han basado su éxito en el lanzamiento de promociones y alianzas. Si la tecnología lo vio nacer, los ganadores de este programa han sido los que han innovado más para enfrentar los problemas y facilitar la experiencia del usuario.

“La tecnología de internet móvil abrió una nueva era en China, y si uno no sabe aprovechar las oportunidades se quedará fuera de la ola”, dice Liu Xingliang.

Hay dos grandes empresas proveedoras del servicio: Mobike (con bicis de color rojo) y Ofo (amarillas). La primera comenzó en Shangái en abril de 2016 y al día cuenta con casi 5 millones de bicicletas desplegadas que apoyan en más de 20 millones de viajes al día. La segunda comenzó un año antes en Beijing, y ahora cuenta con más de 5 millones de unidades que generan más de 10 millones de viajes.

A la par de estas dos existen casi 20 empresas que, sin embargo, no han tenido la misma suerte, como el caso de Wukong Bikes, que cerró porque perdió o no encontró el 90% de sus bicicletas. Ante eso, Mobike y Ofo optaron por un sistema de multas para usuarios que las esconden, e implementaron brigadas para recoger las pilas tiradas, una queja constante del gobierno, de acuerdo con los medios locales.

Tras el éxito en China, tanto Mobike como Ofo lanzaron una primera fase en Europa, donde comenzaron operaciones este año, y tienen en la mira a Estados Unidos.

China abrió una caja de pandora que apenas comienza sus efectos, pero que tiene una jugosa ganancia. El sistema de bicicletas compartidas tiene cerca de 1,000 operaciones en el mundo actualmente, y de acuerdo con un reporte de Roland Berger, la industria tendrá un valor de 5,900 millones de dólares en 2020. Aunque ninguna ha tenido el boom que ahora atraviesa el modelo asiático.

¿Y la contaminación? El problema no es Beijing, ni los autos. El problema son las plantas y el uso de diésel, que han causado varias alertas rojas por los niveles de partículas PM 2.5, que han rebasado hasta en 15 veces la cifra recomendada por la OMS. Este es el pendiente que la millonaria idea de las bicicletas compartidas no pudo resolver.

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