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Así fue como Agustín Carstens salvó a México de una pulmonía

Carstens llega a la última entrada de su juego como gobernador de Banxico con la inflación al 6%. Antes de irse a dirigir el Banco de Pagos Internacionales, nos cuenta la jugada con la que busca el ponche que le dé el éxito a su gestión.

13-11-2017, 9:14:38 AM
carstens beisbol

Por Javier Rodríguez y Ulises Navarro

Sentado en la sala de Consejo en las oficinas del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens reflexiona sobre cuál fue su home run con casa llena en las más de tres décadas que estuvo en algún cargo de la administración pública del país.

Amante del beisbol y sus estrategias, y aficionado a los Cachorros de Chicago, Carstens ubica este momento en diciembre de 2006. En medio de una de las crisis políticas más fuertes de los últimos años en México, y tras una cerrada contienda presidencial que derivó en una caótica toma de protesta de Felipe Calderón, Agustín Carstens bateó en grande.

Como secretario de Hacienda tenía el encargo de superar la crispación y lograr acuerdos –entre grupos que en ese momento se odiaban a muerte– para obtener la aprobación de la Ley de Ingresos antes de que terminara el año. Y lo logró. “Fue una señal de que había manera de trabajar con las diferentes fuerzas políticas. Que se haya logrado en esas circunstancias fue satisfactorio y relevante para la historia del país”.

Carstens voló la barda con ese batazo y ganó el respeto de empresarios y políticos, y una posterior nominación para ser gobernador de Banxico en 2010, puesto que lo convirtió en pieza clave para la estabilidad económica del país y desde donde prepara su último out antes de irse al Banco de Pagos Internacionales (BPI).

La séptima entrada del gobernador

Francisco Gil Díaz, secretario de Hacienda entre 2000 y 2006, define a Agustín Carstens como “inteligente” y “creativo”. En entrevista, Gil Díaz recuerda la vez en que Carstens, como su subsecretario, lo dejó sorprendido:

“Agustín me propuso crear una cláusula de acción colectiva para la negociación de los bonos soberanos. Al secretario del Tesoro de Estados Unidos le gustó la idea y después de llevarla al G7, el éxito fue tan sorprendente que incluso la medida fue copiada por varios países”, relata Gil Díaz.

La cláusula permite renegociar deudas en peligro de suspensión de pagos, sin necesidad de que todos los acreedores estén de acuerdo. “Con ello se transformó la deuda mexicana”.

No sería la primera crisis que Carstens tendría que resolver, ni tampoco la última. Sin embargo, su nivel de picheo y bateo en la economía nacional subiría de dificultad, y fue justo en 2017, en su séptimo año como gobernador de Banxico, cuando vivió su momento más intenso, lo que en el beisbol se considera como la “séptima entrada”.

Los problemas iniciaron desde el 1 de enero, cuando el gobierno aumentó el precio de la gasolina. El alza de precio afectó directamente la inflación, el indicador más importante para Carstens, quien tuvo que aplicar a fondo su inteligencia y creatividad.

“Este año ha sido particularmente complejo. La realidad es que durante los primeros siete años de mi estancia en el banco, la inflación se mantuvo contenida en el rango de 3%, con un intervalo de entre 2 y 4%. Incluso estuvimos 17 meses con la inflación por debajo del objetivo promedio, pero lo complicado fue que a comienzos de este año, la inflación se fue por arriba del 4%”.

Al cierre de esta edición, la inflación se encuentra en 6.3%, lejos aún del objetivo planteado por Banxico. Y no solo eso, la moneda está amenazada por las constantes agresiones verbales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien amaga casi a diario con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Sin embargo, Carstens se muestra tranquilo cuando habla del TLCAN e incluso visualiza un panorama optimista. “Debemos estar preparados como región de Norteamérica para competir con cualquiera del mundo. Podemos ser la región más competitiva: una región a la que difícilmente alguien pudiera ganarle, y yo creo que es un objetivo alcanzable a través del diálogo y la perseverancia”, dice.

Desde diciembre de 2016, Carstens anticipaba un año complicado para México. En ese entonces señaló que aún no sabía si 2017 sería una película de terror o de drama. A casi un año de esa declaración, y concluida la séptima entrada, el gobernador señala: “Ha sido una película de muchos géneros: pasamos del drama a la comedia y al terror. Nos falta algo de tiempo [para que concluya el año], pero sí ha sido una película en la que no todo ha resultado miel sobre hojuelas y sí con mucha volatilidad”.

Lee Carstens, ¿el caudillo de la economía o un mito monetario?

El out definitivo

A Carstens no le asustan las crisis; de hecho, tiene un método de enfrentarlas que hasta parece disfrutar, como si estuviera en un juego de beisbol.

“Hay que pensar que un juego de pelota tiene nueve entradas y tener en mente, cuando menos, una idea de lo que se podría hacer si sucedieran cosas diferentes. Supongamos, por ejemplo, que el pícher está descontrolado; entonces habría que cambiarlo. Así yo creo que es la función del gobernador. Con base en la gente profesional que tenemos y con base también en la información que tenemos disponible, logramos entender de manera bastante sólida la situación por la que atraviesa el país y proyectar hacia adelante cuáles son las complicaciones que uno podría enfrentar”, explica.

Para el gobernador del Banco de México, las decisiones no se toman a bote pronto; se anticipan, se planean cuidadosamente y no a corto tiempo, sino a largo plazo. Si hoy es noviembre de 2017, Carstens ya está pensando en lo que puede ocurrir en el año 2020.

“El chiste es estar uno o dos pasos adelante siempre y tener un plan contingente, de tal manera que si se manifiesta una circunstancia, uno ya no tiene que estar improvisando, sino que tiene cierto plan en la cabeza y puede llevarlo a cabo. Eso es lo que a mí me ha ayudado mucho: tener esa disciplina de no estar pensando únicamente en cómo resuelvo el problema del día, sino en cómo resuelvo la problemática de los siguientes tres años”, revela el doctor en Economía por la Universidad de Chicago.

Políticos, empresarios y académicos respaldan sus acciones, pues aseguran que es un profesional que constantemente piensa en generar nuevas propuestas o lanzar iniciativas que se conviertan en reformas legales que solucionen algún problema de la economía mexicana.

“Es una persona que siempre analiza la manera de generar mecanismos para sortear los conflictos económicos que se han presentado. No actúa con la coyuntura; es más bien constante”, afirma Leticia Armenta Frayre, directora del Centro de Análisis Económico del Tecnológico de Monterrey.

Carstens nos cuenta que ha diseñado su estrategia gracias a la experiencia que le ha dado el ocupar cargos relacionados con la política monetaria, en los cuales se ha topado con distintas crisis y sorpresas. Y justo es así como se alista para hacer caer su último out.

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“La penúltima semana que voy a estar aquí habrá junta de gobierno y presentaré el último informe de inflación. Yo espero que ahí pueda reafirmar nuestra visión de que habrá una inflación muy cercana al 6% para finalizar este año, y altísimas probabilidades de que la podremos bajar al 3% hacia finales de 2018”, revela.

Agustín Carstens sabe que su foto de salida no tendrá como fondo ese 3%; sin embargo, da su explicación de por qué la cifra mágica caerá en diciembre del próximo año: “Me hubiera gustado estar aquí para ver y demostrar a la gente que el alza de la inflación que se dio este año no fue un alza de la inflación, sino un alza de la inflación medida a través de un precio al consumidor que tiene sus limitaciones. La inflación es un aumento sostenido y generalizado de los precios. Aquí fueron pocos los precios que subieron una sola vez y eso sube el índice, pero esto no va a ser sostenido”.

El gobernador ya vio al bateador, hizo el lanzamiento al plato y está seguro de que va a ser un ponche. “Tengo un alto grado de confianza. No los dejo en el 3%, pero los dejo bien encaminados. Eso es para mí lo más satisfactorio”, dice.

Si ganó el partido o no, depende de los próximos meses. Los índices de la inflación de los primeros meses de 2018 y la elección del futuro gobernador serán la clave para saber el resultado final de Carstens en este juego.

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