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¿Quién asesinó a John F. Kennedy? EU libera secreto de investigación

¿Quién mató a John F. Kennedy? Estados Unidos desclasificó parcialmente miles de documentos secretos de las investigaciones del magnicidio, incluyendo algunos que involucran a México.

27-10-2017, 8:48:56 AM
john f kennedy

Este jueves concluyó –parcialmente- la secrecía que durante 54 años mantuvieron cerca de 3,000 archivos de la investigación del asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy (1917-1963), luego de que concluyera el plazo fijado por una ley de 1992, y el actual mandatario, Donald Trump, frenara la desclasificación total que ordena esa norma, retrasando por 180 días la transparencia de unos 1,000 documentos.

A pesar de que Trump manifestó dos veces en la última semana que no se opondría a la desclasificación, la Casa Blanca anunció que el jefe de Estado norteamericano decidió escuchar a las agencias de seguridad de su país, y retrasar la publicación de un millar de archivos.

Estos últimos podrían ser dados a conocer dentro de seis meses, a más tardar el 26 de abril de 2018, si las agencias “no logran demostrar”, de manera fehaciente, que su publicación representa una amenaza para la seguridad, las operaciones de inteligencia, y las relaciones internacionales de Estados Unidos, de acuerdo con un memorándum signado por Trump.

La John F. Kennedy Assassination Records Collection Act, una ley que data de 1992, fijo este jueves, 25 años después de su aprobación en el Congreso, como fecha límite para la transparencia total de los expedientes.

Si bien, desde la década de los años ochenta algunos de estos folios ya han sido desclasificados, a partir de hoy podrán conocerse 2,800 documentos, con una extensión de más de 50,000 cuartillas, cuyo contenido nunca había visto la luz. Entre ellos se incluyen más de 400 carpetas con todos los análisis de la personalidad de Lee Harvey Oswald, quien oficialmente es considerado el asesino del entonces presidente.

De igual forma, se esperaba que fueran desvelados los pormenores de la llamada que Oswald hizo estando aprehendido, utilizando el código de área 919, correspondiente a la ciudad de Raleigh, Carolina del Norte, aunque la oficina de prensa de los Archivos Nacionales de Estados Unidos declinó informar si este documento se encontraba entre los liberados. La misma suerte corren las cuartillas con los pormenores de las 12 horas de interrogatorio al que Oswald fue sometido durante su detención, de las que solo s conocen algunos fragmentos.

La conexión mexicana

Sin embargo, entre los documentos liberados sí se encuentran cientos de páginas que detallan la colaboración de las autoridades mexicanas en las actividades de espionaje de Estados Unidos. De hecho, una parte de esos archivos fue dada a conocer en julio pasado en la página de Internet de los Archivos Nacionales del país vecino. Se espera que entre estos aparezcan más detalles sobre la presencia de Oswald en México, la cual fue revelada, aunque con muchas lagunas, hace unas décadas.

En ese tenor, hasta ahora solo habían sido desclasificados unos cuantos documentos en los que se narran, de forma indirecta, las declaraciones hechas por la mexicana Silvia Durán, una mujer que trabajaba en la Embajada de Cuba en México, testigo de la presencia de Lee Harvey Oswald en nuestro país, ocurrida en septiembre de 1963, dos meses antes del asesinato.

Durante casi cuatro décadas han permanecido en la opacidad la mayor parte de las deposiciones directas de Durán, hechas ante un Comité del Congreso de Estados Unidos en 1978. Lo mismo sucedió con los reportes de la investigación realizada en suelo azteca por Raymond Rocca, un oficial de la CIA especializado en contrainteligencia, fallecido en 1993.

En uno de los documentos desclasificados, en poder de Alto Nivel, Rocca se pregunta por qué se esperó hasta los años setenta para profundizar las pesquisas sobre las actividades que Oswald llevó a cabo en México. El reporte también desvela que el exmarine charló con el cónsul cubano, Eusebio Azcue, en una de las tres ocasiones en las que acudió al Consulado de la isla en la capital mexicana.

Lee Harvey Oswald, entonces de 24 años, había vivido en la Unión Soviética entre 1959 y 1962, donde contrajo matrimonio y renunció a su nacionalidad estadounidense, la cual recuperó cuando decidió regresar a su país. En México, de acuerdo con el documento elaborado por el agente Raymond Rocca, Oswald pretendía obtener una visa para viajar a Cuba, país en el que solo estaría de paso pues tenía la intención de trasladarse desde ahí a la patria de Lenin.

Los distintos Oswalds

Como parte de las numerosas y variadas teorías de la conspiración que a lo largo de estos 54 años han tratado de explicar el asesinato de John F. Kennedy, el Lee Harvey Oswald que conocieron Durán y Azcue en México no coincide con las características físicas del Oswald detenido en Dallas el 22 de noviembre de 1963, pocas horas después del magnicidio.

De hecho, las investigaciones del crimen también versaron, en su momento, en la posibilidad de que varias personas estuvieran usando, al mismo tiempo pero en distintos lugares, el nombre de Oswald. Los detalles de estas incógnitas podrían ser descubiertos en los miles de documentos hoy desclasificados.

La familia de Lee

Estas nuevas revelaciones también deben incluir los expedientes relativos a la familia que Lee Harvey Oswald formó con Marina Nikolayevna Prusakova, una estudiante de farmacología soviética que en 1963 tenía solo 22 años.

Viuda, con dos hijas pequeñas, y sin hablar inglés, Marina fue vigilada durante décadas por los servicios de inteligencia estadounidenses. Todas sus pertenencias le fueron confiscadas tras el asesinato del presidente, y aunque no eran muchas, pues con Oswald vivía en la pobreza, jamás pudo recuperar cartas de amigos y familiares, álbumes de fotos, y sobre todo documentos de identidad.

Sus hijas, quienes utilizan el apellido de su padrastro, Kenneth Porter, han reclamado –sin éxito- en un par de ocasiones algunos de esos archivos en poder del gobierno norteamericano. En una de las pocas entrevistas periodísticas que ha aceptado otorgar, June, la hija mayor de Marina y Lee, que nació en la entonces Unión Soviética, comentó que su acta de nacimiento original permanecía clasificada.

Perseguida por la prensa, y acosada por fanáticos y curiosos, la familia de Oswald también ha sido victimizada por lo que este hizo. Las hijas del matrimonio Oswald han cargado durante toda su vida con el estigma de ser descendientes de quien asesinó al carismático e icónico JFK, aunque ellas ni siquiera recuerdan a su padre, pues el 22 de noviembre de 1963 June tenía 21 meses, y Rachel, la menor, 33 días de nacida.

Los días de guerra fría

Los expedientes del asesinato de Kennedy también incluyen cientos de reportes y memorándums de las distintas estaciones de la CIA en Latinoamérica, reportando las actividades de espionaje realizadas en colaboración con informantes locales. Algunos de esos archivos ya se habían hecho públicos, aunque con tachaduras que ocultaban los nombres o las claves de quienes colaboraban con el espionaje de Estados Unidos en aquellos días de guerra fría.

De hecho, una buena parte de lo desclasificado este jueves debía haber visto a luz sin censura alguna en 1993, treinta años después del asesinato de Kennedy, pero entonces lo impidió el Departamento de Estado norteamericano con el argumento de que en esos folios aparecían personas e instituciones de gobiernos -como el mexicano- proporcionando información a la CIA.

Algunos de estos espías hoy pueden estar en posiciones gubernamentales o ejecutivas que nada tienen que ver con su colaboración con la Agencia Central de Inteligencia. No obstante, siempre es importante saber quiénes fueron los James Bond de la época, que con sus acciones ayudaron a construir la historia de los turbulentos años sesenta.

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