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El artista mexicano que seduce a la Universidad de Stanford

Cerca de 4,600 piezas cuentan una historia para ser leída con los pies. La obra del artista mexicano Adán Paredes engalana el patio de la escuela de negocios de la Universidad de Stanford.

06-10-2017, 6:36:15 AM
El artista mexicano Adán Paredes en Stanford.
Especial El artista mexicano Adán Paredes en Stanford.

Sagrario Saraid

Probablemente alguna vez has encontrado en la forma de las nubes alguna figura que semeje algún animal, personaje u objeto. Lo mismo en las vetas de un árbol que en piezas de mármol. Así, jugando a encontrar pasé horas hallando figuras en la obra monumental del maestro ceramista y escultor, Adán Paredes.

Dicen los estudiosos que tenemos la facultad de encontrar esas figuras camufladas por un instinto primitivo, casi paleolítico, que conservamos para cazar, o bien, para alertarnos de ser cazados. No es de extrañar que al ver esta obra también me acordara algunas referencias de la pintura rupestre.

Atípicamente, este trabajo no es para disfrutarse montado en una pared o en un techo. Este es un piso conformado por 4,600 piezas, mide 120 metros cuadrados y comenzó a crearse hace dos años. Hoy engalana el patio central de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford. Una obra oaxaqueña elaborada en arcilla refractaria, es decir, cerámica de altas temperaturas: loza de piedra cocida a 1,280 grados Celsius (centígrados).

Barro mexicano que permite transitar a foráneos y locales de la universidad que, como yo, se enajenan buscando en sus miles de piezas alguna figura, alguna historia. Como los bordados de los textiles oaxaqueños, los detalles de este piso cuentan brevedades de la historia universal; símbolos de distintas culturas traman la composición total de la pieza. Su dureza y resistencia se traducen también como la fortaleza de la tierra con que fue hecho y la perseverancia de la historia que cuenta.

Dice Paredes: “El barro seduce, masculiniza la tierra… Estos símbolos y su textura permiten un cortejo de dos vías al andarlo y ser andado; es una comunión entre el andante y el andador. La obra te va dando, mientras tú le vas dando… Es que el barro es un material mágico, terapéutico; a mí me ha cambiado la vida. Y para estos fragmentos de la historia universal, me parece que la universidad es el mejor lugar en el que puede vivir esta pieza”.

Con su gran expertise en el manejo del barro, los 35 años de trayectoria del maestro Paredes hacen gala de su maestría con esta pieza en la que manejó más de 100 colores diferentes, que van de morados a lilas y pasan por algunos rojos y acuosos.

Policromática, esta obra realizada cual prenda a la medida a solicitud de la Universidad de Stanford, a través del despacho Legorreta+Legorreta, deja ver las pasiones del artista por la arqueología, la cultura oaxaqueña, el barro, el color y su obsesión por hacer que la pieza dialogue con su interlocutor. Provocativo, este piso invita a andarse descalzo para ser leído con los pies.

Una pieza funcional, incluyente, llevada a otra dimensión que evoca simbología sagrada y que se integra amorosamente en su entorno. Miles de mosaicos que a lo lejos se funden con el sol o las estrellas, simulando en el horizonte el reflejo de un cielo que también parece un quieto mar.

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