EU se vuelve atractivo para las inversiones y México vive un dilema

La reforma fiscal implica hasta 1.5 billones de dólares en recortes de impuestos para los próximos 10 años, lo que le dará a EU un mayor sexappeal para atraer inversiones.

Por: Carmen Luna 27-12-2017

Donald Trump, presidente estadounidense, ha acorralado una vez más a México con la aprobación de su prometida reforma fiscal.

La reforma implica hasta 1.5 billones de dólares en recortes de impuestos para los próximos 10 años, lo que le dará a Estados Unidos un mayor atractivo para atraer inversiones.

Por lo que México enfrenta ahora el dilema de bajar los impuestos o esperar unos meses, en el contexto de lo que promete ser una elección presidencial sumamente reñida. El problema es que el gobierno federal no tiene margen ya para aumentar el déficit y la deuda, por lo que los ingresos perdidos deberían compensarse de alguna forma.

Estados Unidos recortará su  impuesto corporativo, o ISR en México, de 35 a 21% a partir del 1 de enero del 2018 para atraer nuevas inversiones, incrementar el número de empleos, los salarios y acelerar el crecimiento económico.

Varias empresas estadounidenses celebraron la aprobación de la reforma y anunciaron millonarias inversiones.

AT&T dijo que invertirá 1,000 millones de dólares en redes estadounidenses y otorgará una gratificación a sus empleados. Comcast dará a sus empleados bonos de 1,000 dólares y Boeing planea invertir 300 millones de dólares extra. Los bancos Fifth Third Bancorp y Wells Fargo dijeron que aumentarán su salario mínimo por hora.

Impuestos y elecciones federales

Desde 2014 la Secretaría de Hacienda quemó los cartuchos para hacerse de más ingresos. Luis Videgaray, titular de Hacienda de 2012 a 2016, implementó una reforma fiscal que entró en vigor en 2014, lo que le permitió al gobierno aumentar los ingresos tributarios en 11.3% de 2013 a2014, pero esta recaudación solo sirvió para contrarrestar la caída de los ingresos petroleros ante el descenso en los precios del crudo y la producción de Pemex. 

Adicionalmente, en los primeros cuatro años de la administración de Enrique Peña Nieto,  la deuda pública total aumentó en 14 puntos porcentuales a 50.2% como proporción del Producto Interno Bruto, lo que llevó a realizar recortes al gasto desde 2015, principalmente en la inversión pública y en Pemex.

“La reforma fiscal de Estados Unidos provocará un debate en México sobre su propia postura fiscal y la necesidad de consolidar sus finanzas públicas. Esto sucederá en el contexto de una ajustada carrera presidencial y una transición a un nuevo gobierno. Si Estados Unidos tiene éxito en atraer nuevas inversiones, México no tendrá otra opción que modificar su régimen fiscal para seguir siendo competitivo”, dice en un análisis la consultoría De la Calle Madrazo Mancera.

Agrega que, en el contexto de las elecciones presidenciales, México enfrenta dos dificultades para implementar un régimen fiscal competitivo. Una, que los candidatos Andrés López Obrador y Ricardo Anaya, han prometido programas sociales que implicarán, sin aumentos de impuestos, mayores déficits y deuda.

“El mismo argumento podría aplicarse a Estados Unidos, pero con una diferencia relevante dado  su tamaño y el dólar como moneda de reserva, Estados Unidos .tiene mucho más espacio para desviarse de las finanzas públicas sólidas que tiene México”, dice el análisis.

Dos, que la forma más fácil de aumentar los ingresos fiscales, es con los impuestos especiales sobre bienes específicos (IEPS), como la gasolina, así como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre alimentos y medicinas, lo cual es altamente impopular. Por lo que advierte que la reforma fiscal de Estados Unidos podría influir en la campaña presidencial.

“México tendría que esperar para ver cuánto baja la tasa efectiva (en Estados Unidos), es decir, la tasa y deducciones que se permiten, para compararla con la de México, aun así, es posible que la efectiva de México quede más alta y eso implicaría que eventualmente tendría que hacer un movimiento para ajustar su tasa”, comentó en una entrevista previa Carlos Capistrán, economista para Canadá y México de Bank of America-Merrill Lynch (BofA-ML).

Agregó que  México no tiene espacio fiscal para reducir impuestos y ampliar el déficit. De tal forma que “cualquier cosa que México tenga que hacer tendría que verse reflejado en el aumento en otros impuestos para no aumentar el déficit. Es posible que México espere un tiempo antes de reaccionar dado que las elecciones están a la vuelta de la esquina”.

Por su parte, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) dijo que ya inició conversaciones con la Secretaría de Hacienda para analizar los posibles escenarios y respuestas ante la reforma fiscal de Trump.

“Es momento de discutir una nueva reforma fiscal incluyente y promotora de la generación de valor añadido a través del esfuerzo de las personas y mayor participación en la contribución fiscal, analizando impuestos al consumo e impuestos regionales, de acuerdo a las mejores prácticas internacionales”, publicó el CCE en un comunicado.

No obstante, Hacienda envió un documento a diversos medios de comunicación en el que aseguró que México no responderá con una disminución de impuestos corporativos.

Por otro lado, del lado positivo, el éxito de la reforma fiscal de Trump también ha hecho que las posibilidades de que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se rompa disminuyan, ya que el hecho de que los republicanos moderados cooperaron con la Casa Blanca hace que sea menos probable una confrontación sobre el tratado. A lo que se le suma la derrota de los republicanos en Alabama.

 

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