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Alonso Ancira: el mexicano que es dueño de las minas del Rey Salomón

El presidente de la principal acerera de México rompió un largo silencio para explicar el rumbo de sus negocios… nunca ha dado por muerta su empresa.

07-12-2017, 11:10:05 AM

El 17 de mayo de 2016, Alonso Ancira Elizondo logró terminar con la suspensión de pagos que Altos Hornos de México (AHMSA) había mantenido por 17 años y que lo llevó a exiliarse en Israel frente a la persecución judicial de sus acreedores. La sequía financiera ha terminado para la empresa acerera más importante de México y el dueño de las minas del rey Salomón —literalmente— está listo para hacer nuevos negocios.

El empresario mexicano trabaja en procesos que llevarán a la firma a añadir mayor valor agregado a su producto y dar la pelea contra las importaciones de acero chino. “Lo que tengo muy claro es que debemos irnos a la producción de aceros especiales y salirnos de los comerciales. Una conversión que haremos en los próximos dos años”, asegura en entrevista exclusiva para Alto Nivel el presidente del Consejo de Administración de AHMSA.

La firma mexicana ha dado los primeros pasos en su nueva ruta. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de Marina (Semar) han recibido aceros especiales de AHMSA para producir equipos militares (barcos y lanchas).El siguiente movimiento para la compañía asentada en el estado de Coahuila es la exportación, de la mano del gobierno federal. Alonso Ancira y AHMSA están de vuelta en México para consolidar un negocio que parecía perdido en el pasado. La comunidad empresarial sabe que el rey del acero está de vuelta.

La comunidad judía respeta a Alonso Ancira y los mismos diplomáticos de Israel se preguntan quién es el dueño de las minas del Rey Salomón. El fallecido Shimon Peres, presidente de Israel e impulsor de la paz en territorio judío, reconoció al empresario mexicano y lo acompañó por las instalaciones de su empresa en Medio Oriente.

Hoy, las tensiones suben en la región ante el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump, mientras un mexicano es dueño de una mina que es considerada el “Proyecto de la Paz” por su ubicación geográfica.

 

Las minas del Rey Salomón

Ancira nació el 3 de enero de 1952, en Ciudad de México. El empresario es abogado por la Universidad Anáhuac y cuenta con un doctorado honoris causa por la University of The Incarnated Word, en San Antonio, Texas. Desde su niñez, no imaginó otro destino profesional que la de ser empresario, una idea que maduró en su juventud. “El primer negocio lo puse a los 21 años: una fábrica de ropa”, recuerda.

Estar al frente de una fábrica de ropa es más difícil que estar al mando del negocio minero, comenta el empresario con una breve sonrisa que interrumpe la seriedad de su rostro. Pero la gran oportunidad de Alonso llegó con la compra de AHMSA. Era 1991, el presidente Carlos Salinas de Gortari comenzaba la privatización de las paraestatales y la acerera mexicana, la tercera empresa del Estado más importante detrás de Pemex y Teléfonos de México (Telmex), fue adquirida por Grupo Acerero del Norte (GAN), en donde participa la familia Ancira Elizondo.

El negocio del acero comenzó a rendir frutos, junto con la concesión minera que contenía el portafolio adquirido. Sin embargo, la crisis de los precios del acero en 1999 y los altos niveles históricos de deuda hicieron que la compañía fundidora cayera en una suspensión de pagos, se acogiera a la ley de quiebras y sus acciones fueran suspendidas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Tenía una deuda de 2,300 millones de dólares (mdd).

Lo peor estaba por venir. La Secretaría de Hacienda emitió orden de aprehensión por fraude fiscal ante la presión que ejercieron los acreedores, lo que llevó al empresario y su familia a cambiar su lugar de residencia a Israel, por recomendación de unas amigas de Polonia. En el Estado judío, Alonso se interesó por una mina de cobre en la región, la cual se encontraba cerrada. Después de tramitar los permisos correspondientes, el empresario descubrió un importante yacimiento de cobre en las llamadas minas del rey Salomón. Un milagro para el mexicano, no solo en términos económicos: su imagen en Israel subió por los cielos.

Nuevos negocios

El pasado 11 de mayo, la comunidad judía aguardaba, con gran expectativa, la llegada de Alonso Ancira al Centro Deportivo Israelita, en la capital del país. Jonathan Peled, embajador de Israel en México, era uno de tantos que quería conocer en persona al dueño de las minas del rey Salomón.

Ese día, Ancira fue reconocido con el Premio Jerusalén 2017 por su contribución al pueblo de Israel. “Cuando usted es perseguido y hay quien lo recibe y lo ayuda con respeto a la ley, ya que en Israel no hicieron nada fuera de la ley, esa gente merece todo el reconocimiento”, dice.

Alonso Ancira no menosprecia su carrera en los negocios, pero privilegia el reconocimiento que le tiene el gobierno de Israel, ya que nunca imaginó que el pueblo judío fuera a reconocerlo. El premio lo lleva a reflexionar sobre sus próximos pasos. “Ahora fabricamos acero y, junto con el gobierno, hacemos las lanchas y los barcos que hace cuatro años no hacía la Secretaría de Marina. Estamos trabajando con ellos para ver si empezamos a exportar. Eso da la posibilidad de tener una acerera y adelantarnos”, explica.

No niega su interés por participar en nuevos negocios, como es el caso del sector energético, o profundizar su interés en otros que ya tiene. “Hay tantas cosas que platicar”, dice, como un acto de queja ante la falta de tiempo para revelar todos sus negocios en una sola conversación.

En Monclova, Coahuila, se manufacturan 200 vagones de tren al día, comenta Ancira. Este es el poder del acero. “México tiene fabulosos trabajadores y los de Coahuila, más. Tengo grandes trabajadores y empleados que trabajan con contratos laborales avanzados y con buenos salarios para todos”, asegura.

Corea, China y Estados Unidos reconocieron la importancia de contar con acereras para impulsar su desarrollo. Espera que el gobierno mexicano comprenda esa visión y no deje de fortalecer  la industria siderúrgica del país. Sin embargo, el acero barato que comercializa China es uno de los temas que endurecen el rostro del empresario mexicano. Reconoce que el negocio del acero en México enfrenta una “competencia desleal” por parte de acereras de China y Taiwán, que se explica por la sobrecapacidad que tienen sus industrias y los apoyos gubernamentales.

El acero asiático es más barato que el mexicano. “Esto mete mucha presión y no permite hacer planeaciones de largo plazo”, asegura el llamado rey del acero. El 31 de enero de 2014, Economía impuso una cuota compensatoria de 33.98% a las importaciones de placas de acero en hoja de China, lo cual derivó de una investigación solicitada por AHMSA.

En la actualidad, la dependencia a cargo de Ildefonso Guajardo Villareal ha prorrogado un arancel de 15% aplicable en 97 fracciones arancelarias a productos de acero, como placa en hoja y rollo, planchón, alambrón, lámina rolada en frío y rolada en caliente. “Es un arancel que no está en los 50 países con los que tenemos tratados comerciales, sino solo contra los que no tenemos acuerdos”, alerta Ancira.

No solo él reconoce los riesgos que rodean a la industria. “Una de las principales amenazas que enfrenta el sector es el entorno de prácticas desleales, a través de mecanismos como subvenciones, dumping y —en el caso particular del acero chino— un tipo de cambio subvaluado artificialmente”, asegura Juan Antonio Reboulen, director de Relaciones Institucionales y Comercio Internacional de Deacero.

El sector siderúrgico mexicano es clave en la integración de las cadenas productivas. De hecho, representa 2.2% del PIB nacional, y contribuye con 6.4% del PIB Industrial y 12.6% del de manufacturas. “Uno de los elementos en que ha sido enfática la industria siderúrgica nacional es sobre la importancia de fortalecer el sector; ya que la experiencia internacional nos muestra si el acero que consume un país se produce localmente, el impacto en materia de crecimiento y empleo es aún mayor por los efectos multiplicadores que tiene la industria siderúrgica y su cadena metalmecánica”, dice Reboulen.

Por otro lado, Alonso ve con entusiasmo el desarrollo económico de Europa para generar mercados adicionales, con el fin de que las mercancías fluyan. Ve oportunidades de negocio en EU, a pesar de Donald Trump. “Creo que EU también va a retomar el crecimiento. El señor Trump, con sus diversidades, tiene aciertos; esperemos que sean más aciertos y que deje los desaciertos”, asegura.

Durante el primer trimestre de 2017, AHMSA obtuvo un EBITDA de 979 millones de pesos (mdp), en comparación con 543 mdp registrados en el mismo lapso de 2016, lo que representa un incremento de 80.5%. En tanto, el ingreso total por ventas fue de 12,857 mdp, con aumento de 28.6% respecto al primer trimestre de 2016. La fórmula de Ancira, asegura, son 18 horas de trabajo diario durante 30 días y un día de descanso al mes.

El empresario ha logrado vencer el exilio que lo llevó a Israel, en donde obtuvo el reconocimiento de la comunidad judía por su sagacidad en los negocios, y hoy no duda ni un momento del objetivo que persigue. “Tener la mejor acerera de América, y lo vamos a hacer.”

Esta nota fue publicada originalmente el 12 de junio de 2017.

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